Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

Por favor, no toméis nada prestado sin avisar. Gracias. Puedes contactar conmigo a través del correo electrónico: nodisparenalapianista@gmail.com

Un saludo, y ¡gracias por vuestra visita y comentarios!



Arpegios

jueves, 11 de febrero de 2016

Miserable

Parecía que se alimentaba del dolor ajeno como la excusa perfecta para dar rienda suelta a su maldad. Nunca se había preguntado por qué le satisfacía tanto ser cruel con todas las personas que se cruzaban en su camino, quizá la vida le había enseñado que debía disparar primero, pero se sentía más fuerte y poderoso cada vez que escupía frases llenas de odio y desprecio. No lo iba a negar, observar las caras de horror de aquellos que recibían sus dardos de rabia, le ponían cachondo. Notaba como una sonrisa perversa curvaba sus finos labios y una risa histérica surgía a borbotones desde el centro de sus entrañas.

Sin embargo, nunca pudo imaginarse que aquella extraña afición tendría fecha de caducidad, pues la mayor parte de las personas a quien había herido de gravedad, eran personas débiles, sin autoestima, enclenques, quebradizas y, por supuesto, nunca habían podido defenderse sin morir en el intento. 

El primer golpe lo recibió en los cimientos de su pequeño universo. No lo vio venir y la punzada de dolor le dejó sin aliento. Bizqueó repetidas veces para encajarlo, pero por primera no pudo replicar nada. El segundo le atravesó como un proyectil, de lado a lado, desgarrando el placer y las sonrisas burlonas que tanto le caracterizaban. Se sujetó con ambas manos el costado, sintiendo como la sangre se derramaba entre sus dedos. Aquello no podía ser cierto. Él era invencible. 

Intentó arremeter una vez más contra su enemigo, quien permanecía inmóvil e impasible. Era como un muro de acero y hormigón. Nunca había visto nada igual. Respiró profundamente y jugó con el último as de su baraja. Estaba acorralado y odiaba sentirse inferior. 

Una vez más, percibió la agonía clavándose como alfileres en cada centímetro de su cuerpo. Aquel último golpe era letal. Boqueó en busca del aire que se escapaba de sus pulmones sin poder hacer nada por retenerlo. Cayó pesadamente sobre el suelo sin a penas hacer ruido. Aún tanteaba a la nada en busca del último clavo que pudiese salvarle. 

Su reino de tormentas y miseria había caído con él. 


domingo, 7 de febrero de 2016

Ausente

Entrecierro los ojos frente a mis libretas en blanco. Demasiadas páginas vacías de letras, pensamientos y tinta. Quizá ya no tenga nada que decir. O ya no sepa como hacerlo. Me entristece pensarlo. Escribir siempre ha sido una parte fundamental en mi vida, una forma de escapar de todo lo que me rodeaba, ver las cosas con perspectiva al cabo del tiempo, hacer inmortales a ciertas personas que están o que ya se han ido. Escribir siempre ha sido una prolongación de mi cuerpo, de mis alas, de mis sueños. 

Me niego a cerrar este espacio donde he conocido a gente maravillosa, donde he aprendido, reído e incluso llorado. Quiero seguir construyendo universos paralelos y alter egos; cerrar puertas, descoser nudos, completar círculos... 

Últimamente siempre escribo sobre lo mismo, sobre el vacío, el hastío y amores mal curados. Estoy cansada de nadar entre las mismas aguas, de esperar trenes que no terminan de llegar y otros que no terminan de irse. Quizá sea yo misma la que no termina de hacer o de deshacer. Supongo que es importante darse cuenta de cuándo estás llegando al final del camino, aunque no se tenga ni idea de hacia donde caminar después. 

Siento mi ausencia. Y siento no pasarme tan a menudo por vuestros rincones llenos de magia. Este año no me he propuesto ninguna meta a largo o corto plazo, pero me gustaría, al menos, seguir dejándome caer por aquí. 

Gracias por leerme.