Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

Por favor, no toméis nada prestado sin avisar. Gracias. Puedes contactar conmigo a través del correo electrónico: nodisparenalapianista@gmail.com

Un saludo, y ¡gracias por vuestra visita y comentarios!



Arpegios

domingo, 17 de enero de 2016

Nudos

Aún soy capaz de decir frases coherentes. Al menos en mi cabeza tienen sentido. No sé. Estoy bebiendo ginebra sin limón. Me estoy emborrachando lentamente y ni siquiera soy consciente de ello. Creo. 

Hoy es domingo. Se supone que debería estar preparando una presentación para mañana, para clase. Hablar durante 40 minutos sobre la economía de un país no tiene nada de interesante. No tiene sentido. No sé por qué estudio esta carrera. 

Ed Sheeran inunda mis oídos como una corriente agua salada. Me gustaría ser él. U otro alguien que supiese cantar y tocar la guitarra a la vez. Dar conciertos. Que las chicas que no te conocen de nada griten tu nombre y se acuesten contigo bajo luces de neón y noches eternas. 

No sé por qué estoy pensando en esto. Mi vida últimamente pasa demasiado deprisa, ni siquiera tengo perspectiva de lo que sucede a mi alrededor. La ginebra me hace sentir bien. Podría emborracharme todos los domingos y jurarme que cambiaré de vida. 

Tengo los labios dormidos, me pesan los párpados. Pienso en ella. Ya no la hecho de menos, aunque a veces me la imagino arrinconándome contra el muro de aquel mirador, mordiéndome los miedos como si el mundo se fuese a acabar mañana. Me pregunto si ella aún me recuerda. Yo sí. La amaré por siempre, aunque suene demasiado loco o estúpido. Y si me preguntan, lo negaré siempre. 

Quizá solo fuese un sueño. Si nos volviésemos a encontrar le recordaría por qué la quiero en 65 palabras. Aunque ella escriba cartas a otros chicos, bese otras bocas y se enamore de otros cielos. La querré aunque baje lunas a otros lunares, aunque bucee en otras pupilas y respire de otros alientos de canela y margaritas.

Joder. No quiero estudiar. Quiero perderme para siempre en esta semi inconsciencia que hace que me aleje de todo lo que duele. Tengo miedo y a la vez quiero ser valiente. 

¿En esta vida no vale sólo con respirar?

viernes, 8 de enero de 2016

Merece la pena sobrevivir

De todas las ciudades del mundo, tuve que venir aquí. Mi “yo” romántico pensó que sería una gran experiencia buscarme la vida en una ciudad extranjera, sin imaginarme que los días se resumirían en un ir y venir de trabajos mal pagados, noches de insomnio y rabia muda. 

Cada mañana busco en el fondo del armario la mejor sonrisa para derrotar todos mis miedos. La música siempre me acompaña allá a donde voy e intento vestir mi cuerpo con faldas de colores y recuerdos de luz. 

Y a pesar de la soledad, el frío, la lluvia y la niebla, sé que estoy creando una mejor versión de mi misma. He dejado de fumar, beber alcohol y salgo a correr todas las mañanas antes de ir al trabajo. He descubierto que me encanta cocinar, aunque sólo sea para mi y ya no me muerdo las uñas. También he vuelto a escribir y, de esto último, es de lo más orgullosa estoy. 

Me he comprado un cuaderno donde retener los siete latidos de distancia que me separan de la mirada fugaz del chico de pelo revuelto de la estación y escribir todos las palabras que jamás me atrevería a susurrarle al oído. También dibujo, pinto y me desahogo. Escribo cartas, letras de canciones y versos libres de poesía barata. 


Quizá mi “yo” romántico no se equivocaba del todo y, aunque sobrevivir a veces no se me de muy bien, creo que merece la pena.