Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

Por favor, no toméis nada prestado sin avisar. Gracias. Puedes contactar conmigo a través del correo electrónico: nodisparenalapianista@gmail.com

Un saludo, y ¡gracias por vuestra visita y comentarios!



Arpegios

sábado, 31 de diciembre de 2016

Time to fly

A pesar de mi ausencia este último mes, no quería empezar el nuevo año sin hacer un pequeño balance de lo que ha supuesto para mi este 2016. 

Lo cierto es que he escrito menos de lo que me hubiese gustado, bien por falta de inspiración, tiempo o motivación. No es algo de lo que esté orgullosa, ya que para mi siempre ha supuesto una válvula de escape, una forma de poner voz a mis pensamientos y también un modo de compartir otros puntos de vista, con otros rincones de literatura y magia. No estoy orgullosa porque siento que me he abandonado, que os he abandonado. 

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Los primeros meses de este año han sido difíciles: en mi fuero interno sabía que debía tomar una decisión que me carcomía por dentro y sobrevolaba mi mente con demasiada frecuencia. Esa decisión lo iba a cambiar todo para siempre y juro que traté de retrasarla todo el tiempo que me fue posible, para así, hacer acopio de valor y seguir luchando. No quería quitarme la venda, no quería dejar de estar ciega. Tenía demasiado miedo a aceptar la realidad, a darme de bruces contra ella; tenía miedo a precipitarme, a errar, a provocar sufrimiento. 

Supongo que al final llegué a ese punto de inflexión donde no podía seguir, simplemente, como si nada. También debía pensar en mi. Me estaba autoengañando y sentía que, en parte, estaba fingiendo un sentimiento que ya no me pertenecía y que de continuar, nos habría destruido completamente. 

Con la llegada del verano acabé una primera etapa de la que estoy orgullosa, ya que por primera vez siento que lo que estoy estudiando realmente me apasiona. En cierta parte estoy cumpliendo un sueño de mi “yo” adolescente y creo que voy por buen camino. 

Y con la llegada del verano, las vacaciones, las fiestas de los pueblos, el calor, las noches de planetas y estrellas fugaces, las amistades de siempre, las risas, las noches de chicas, los conciertos, las proposiciones indecentes, los labios rojos, el volver a bailar como si nadie me estuviese mirando, un cambio de look, sentirme más valiente, sorprenderme al descubrirme sin ansiedad, como si nunca me hubiese estrujado el pecho... 

En Octubre llegó a mi vida una pequeña bola de pelo inquieta y fiera, pero a su vez, llena de amor y cariño, que me robaría el corazón desde el primer momento en que nuestras miradas se cruzasen. Y quien diga que los gatos no son cariñosos, es que no tiene ni idea.

Noviembre se llenó de escapadas a la ciudad del viento, de celebraciones, de logros, de sentirme orgullosa de mi familia y amigos. Volví a tocar el piano, a leer, a ilusionarme por las pequeñas cosas, a hacer algo de deporte y a trabajar. Trabajar en algo que nunca me ha gustado y siempre he renegado porque nunca me he sentido capaz de hacerlo. Pero estoy gratamente sorprendida, contenta y animada. 

Y de nuevo diciembre. El año pasado decidí que 2016 iba a ser un año sin propósitos; pero me he dado cuenta, a lo largo de los meses, de que me falta “algo”. Creo que plantearse desafíos te ayuda a mejorar tanto personal como profesionalmente; te ayuda a esforzarte al máximo y dar lo mejor de ti. Tener unas metas fijadas, más o menos realistas, te ayuda a encontrar muchas veces esa motivación que a veces flaquea con el día a día. Además, la satisfacción que da llegar a fin de año y sorprenderte de que has cumplido más propósitos de los que te creías capaz en un principio, ¿qué?

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Si habéis llegado hasta aquí, muchas gracias. Espero que este 2017 esté lleno de nuevas aventuras que podamos compartir.

Un abrazo, 


¡Nos leemos!

4 comentarios:

Eva (Mi Reino Imaginario) dijo...

¡Hola!
Creo que está bien marcarse metas, propósitos. No digo ya de Año Nuevo, si no en general, en la vida, siempre está bien caminar hacia esos objetivos que nos marcamos, si un día nos quedásemos sin ellos, nos faltaría ese "algo" del que creo que hablas.

¡Feliz 2017! Te leo^^

Flor. dijo...

Espero que tengas un muy buen año, lleno de propósitos y que puedas alcanzar todas tus metas, es siempre un placer leerte. Saludos.

Beatrice dijo...

No siempre nos acompañan las mismas ganas de compartir nuestros sentimientos, a veces los guardamos un poquito dentro porque allí parecen estar más seguros o tenemos simplemente miedo a que salgan así que estás más que disculpada. Esto no se puede convertir nunca en una obligación, si no en una ilusión.
Esto no quita de ninguna manera que tengo ganas de leerte más durante este año :)

Me alegra ver esa pequeña transición a lo largo de la entrada, demuestra que a pesar de las dificultades, las cosas pueden ir mejorando poco a poco, toda agua vuelve de alguna manera u otra a su cauce.

Y ¡Por cierto! para mí los gatos son los mejores animales de compañía, qué digo, los mejores compañeros a secas, pronto se convierten en parte de la familia.

Un besazo <3

Lurio dijo...

No querer quitarse la venda. ¡Cómo me suena eso!.
Te atreviste y funcionó.
Espero atreverme y que funcione.
Feliz año.