Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

Por favor, no toméis nada prestado sin avisar. Gracias. Puedes contactar conmigo a través del correo electrónico: nodisparenalapianista@gmail.com

Un saludo, y ¡gracias por vuestra visita y comentarios!



Arpegios

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Sempiterna

Se atrinchera aquí a declararse idiota, imbécil, tonta, loca. 

Han transcurrido seis años de silencio en los que los recuerdos se desdibujan vidriosos en el fondo de su corazón, o eso quiere hacer creer. Y aún puede jurar que tiembla y se deshace en un mar de lágrimas si regresa a un futuro que nunca existió. Vuelve la rabia, la tristeza y el vacío; un sueño repleto de sombras y monstruos. Y también la intensidad con la que latía. 

Se atrinchera aquí a declararse todavía rota. 

Guarda la página casi en blanco de un capítulo que nunca ha querido cerrar, aunque se corte cada vez que pose su dedo sobre ella. Y todavía sangra. Guarda la espina clavada en una parte de su corazón que aún se retuerce de dolor si evoca su recuerdo. 

Todavía no sabe las razones por las que él nunca dejó claro si sentía lo mismo o por el contrario no sentía nada. Cree que le desbordó y que eligió el camino más fácil para salir ileso de aquella batalla: aquel que se ocultaba tras el silencio, el frío y la distancia, y seguir como si nada, como si nunca se hubiesen conocido.

Quizá por eso no deja que sus heridas cicatricen, porque sigue siendo un océano de preguntas sin respuesta. Porque no puede soportar la idea de que quizá no fue nada para él, cuando lo fue todo para ella. Porque no puede aceptar los remordimientos de haber abandonado el barco antes del naufragio, de romper la promesa de que estaría ahí para siempre: su lado más irracional hubiese preferido hundirse hasta verse con los pulmones encharcados. Supongo que el instinto de supervivencia fue más fuerte y tiró de ella hacia la superficie antes de tocar fondo.

Se atrinchera aquí para declararse enferma de un (des)amor enquistado.

Hubiese preferido la verdad a bocajarro y así tener una excusa para odiarle. Es más fácil que reconocer que, a pesar de todo, le querrá para siempre.


5 comentarios:

Lurio dijo...

Para siempre es mucho tiempo.
Bonita entrada y , como siempre, muy bien escrita.

Beatrice dijo...

Cuando un texto esconde tantos y tantos sentimientos enterrados, a veces la persona que los lee e intenta descifrarlos, inevitablemente, intenta encontrar un caminito que una los suyos mismos con los de la persona que ha escrito el texto.
Eso es exactamente lo que me ha ocurrido, no puedo afirmar que me haya pasado lo mismo porque cada texto lleva detrás una historia específica que cada uno vive y siente de una manera, pero como bien dije antes, si que he encontrado ese sendero que une ambos sentimientos y he de decir que lo que hasta ahora tengo entendido es que una herida sin cicatrizar sangrará cada vez que se roce con algo (más si ese algo tiene relación con lo que la ha provocado).
Pero por otro lado también sabemos que en la vida desde el mismísimo día en que nacemos (incluso antes) estamos en una lucha constante y las "heridas de guerra" son inevitables...
Un beso, como siempre un placer leerte <3

Anónimo dijo...

Es increîble, siempre dicen que las mujeres sufren por amor; aunque cada una de ellas tiene mil pretendientes a su alrededor. No creo que, en esas circunstancias, nadie pueda sufrir así, salvo que finja

Elendilae dijo...

Ya te digo yo, querido anónimo, que no está fingiendo.

A veces, por mucho que pase el tiempo, si el sentimiento ha sido muy intenso, como es, la primera vez que te enamoras: que te enamoras de verdad, hasta las entrañas, hasta que no puedes más, hasta que te quita el hambre y el sueño y eres capaz de vivir en un estado de felicidad tan intenso que ni la mejor droga podría superarlo...

Cuando eso sucede y se acaba, por cualquier circunstancia, por muchos años que transcurran, siempre quedará cierto sentimiento, no ya de amor, sino de cariño, irracional, tal vez. Estarás marcado de por vida por una herida que te costará cerrar, principalmente porque te negarás a superarlo y te aferrarás a ello como a un clavo ardiendo, porque fue la primera vez que sentiste algo así por alguien y puede que nunca vuelvas a vivir una historia de amor con tanta intensidad.

Lo de los pretendientes da igual. Pueden ser decenas, cientos, miles, que quizá ninguno sepa llegar a su corazón como el primero.

Elendilae dijo...

(Bueno, si has acabado mal y odias a esa persona, tal vez sea más fácil de superar, jajaja).