Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

Por favor, no toméis nada prestado sin avisar. Gracias. Puedes contactar conmigo a través del correo electrónico: nodisparenalapianista@gmail.com

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Arpegios

lunes, 15 de agosto de 2016

Deshielo

En medio de aquel bar, rodeada de tanta gente, un sentimiento de tristeza comenzó a aflorar a través de sus mejillas. No conseguía adivinar de dónde procedía, pero de pronto comprendió que no debía estar allí. No podía. No quería. 

Se abrió paso, como pudo, entre codazos y pisotones, hacia la puerta. La calle estaba también atestada de gente; jóvenes que iban y venían, carcajadas y música de fondo. Todo el mundo parecía estar pasándoselo en grande. 

Reparó en sus pulsaciones: seguían estables. Aquella ansiedad desmesurada a la que casi ya se había acostumbrado, había desaparecido por completo, quedando prácticamente en una anécdota que recordar cuando quería descubrirse más valiente. 

Se dirigió al único sitio donde sabía que podía pensar con claridad. Una vez allí, dejó que el reproductor de música hiciese el resto. 

Apoyó la espalda contra la pared y fijó la vista sobre los tejados de la ciudad. La azotea siempre había sido su vía de escape para cuando tenía más ganas de volar que de correr. 


Su cara se contrajo en una mueca de dolor y se dejó ir, deshaciéndose lentamente entre viejos monstruos y recuerdos latentes.

3 comentarios:

BeatrizAM dijo...

Siempre quedo atrapada en tus relatos... Lo que más me gusta es imaginarme la situación a mi manera sabiendo que posiblemente tú has tenido imágenes completamente diferentes en tu cabeza. Sin embargo, espero, que el sentimiento plasmado en él nos llegue a todos tus lectores.
A decir verdad, hay veces que nos invade un sentimiento de tristeza y no sabemos de dónde viene. Intentamos buscarlo y cuando lo encontramos, entonces, subimos a nuestra azotea, a ese espacio mental en el que solo nos podemos aislar nosotros.
Seguimos leyéndonos, gracias :)

Doctor Bruma dijo...

Magnífico. Me alegro de haber descubierto este sitio. Me gusta tu forma de transmitir lo que vives a través de las palabras. Aprovecho para invitarte a mi refugio de palabras, el cual siempre está abierto para artistas cómo tú: http://doctorbruma.blogspot.com.es

Un abrazo.
Bruma.

Lurio dijo...

Viejos recuerdos me han venido al leerlo. Recuerdos de otra vida de la que ya , casi, ni me acordaba y que , ahora, me parecen extraños aún siendo muy mios. Recuerdos de los que, en su momento, aprendí mucho.