Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

Por favor, no toméis nada prestado sin avisar. Gracias. Puedes contactar conmigo a través del correo electrónico: nodisparenalapianista@gmail.com

Un saludo, y ¡gracias por vuestra visita y comentarios!



Arpegios

miércoles, 23 de marzo de 2016

Ser o no ser

La buhardilla de su casa era lo más cerca que tenía para sentirse un bohemio, un artista de vanguardia, un alma libre, un poeta... Subía a ella cada vez que necesitaba poner en orden sus pensamientos, su vida en general o el hilo inexacto de las palabras mudas de sus labios. Últimamente pasaba más tiempo hablando consigo mismo que con el resto de los mortales con quienes convivía a causa de su trabajo. 

Su mirada vagaba a través de las ventanas de aquel cuarto, se perdía entre las paredes desgastadas de los edificios de su barrio, coleccionaba cantos de pájaros y saltos al vacío de algún que otro polluelo sin miedo a volar: cómo los envidiaba. Hacía tiempo que había cortado sus alas para amoldarse al tamaño de la jaula que él mismo había construido. 

Rufus, el gato naranja de su vecina, también solía colarse en aquella oda a la melancolía y soledad. Ambos se hacían compañía mutuamente, aunque sin necesidad de depender uno del otro. Parecía comprenderle tan bien... 

- Si no fueses gato, ¿qué te gustaría ser? - le preguntó mientras le acariciaba detrás de las orejas. - Yo si no fuese lo que soy, me gustaría ser todo lo que fui o todo lo que imaginé, pero... 

El gato volvió sus grandes ojos amarillos para mirarle con intensidad y maulló levemente. 

- Tienes razón... Simplemente eres y actúas conforme a tu esencia. No sé por qué nos preocupa tanto ser lo que somos o lo que dejamos de ser o lo que los demás esperan de nosotros. Quizá el secreto sea no plantearse la mera existencia de uno mismo, simplemente vivir haciendo lo que nos gusta sin hacer daño a nadie... Puro instinto. ¿Es ese tu secreto, amigo?

Rufus ronroneó sobre su regazo y clavó sus pequeñas garras sobre sus piernas, para justo después escapar corriendo hasta el alféizar de la ventana, echando un último vistazo hacia el interior de aquella buhardilla y desaparecer en la oscuridad de la noche. 

- Supongo que eso es un sí... 

1 comentario:

mailconraul dijo...

Es difícil no coger prestado lo que en gratuidad debería pertenecernos. Ponerle puertas al agua y pagar aranceles no tiene sentido.

Darle la razón al gato y no obsesionarnos con el ser de los ratones...