Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

Por favor, no toméis nada prestado sin avisar. Gracias. Puedes contactar conmigo a través del correo electrónico: nodisparenalapianista@gmail.com

Un saludo, y ¡gracias por vuestra visita y comentarios!



Arpegios

jueves, 31 de diciembre de 2015

C'est fini


2015 se despide con un sabor agridulce. Mis propósitos se acumulan desde hace un par de años y, aunque son casi siempre los mismos, todavía no he conseguido salir a capa y espada fuera de todas esas barreras de plomo y miedo que me oprimen el corazón.

Artísticamente hablando ha sido el año menos productivo. Me he llegado a convencer de que no necesito escribir tanto como antes, a pesar de que siempre ha sido la válvula de escape perfecta para poner en orden todos los muebles de mi pequeño universo. Y lo echo de menos.

He dejado de lado hobbies, he perdido el tiempo a manos llenas, la desidia y la ansiedad han formado parte de mis días como una segunda piel y en numerosas ocasiones he perdido el rumbo de mis pasos. 

He maldecido la distancia, la falsedad y la hipocresía. He visto morir principios de amistad a causa del silencio y la indiferencia. Me ha dolido el amor, la rabia, las palabras no dichas y los recuerdos. Me he perdido, preguntándome después dónde había dejado todo lo que le daba sentido a mi vida o al hecho de ser yo y no otra persona.

Sin embargo, no todo ha sido caminar entre escombros. He finalizado con éxito 5 años de trabajo y esfuerzo, me he sacado el carnet de conducir, he conocido gente nueva y he descubierto mi nueva gran (y macabra) pasión, a la que un día, tal vez, me dedique. He viajado, he descubierto buenas series, películas y libros. He seguido enamorándome cada día más, sabiendo que dejarse llevar y luchar con uñas y dientes, a pesar de lo grande y temible que se nos hace a veces el futuro, es apostar sobre seguro. 

De este 2016 espero disfrutar y saborear cada instante. Espero jugar, divertirme y sumergirme de nuevo en la pasión y la motivación de creer y crear. Aprovechar el tiempo, recuperar los hobbies de siempre, escribir mucho, luchar por las personas que están ahí, cumplir algún que otro propósito o sueño imposible y nunca dejar de soñar. 

Muchas gracias a todos por acompañarme en este viaje. Gracias a las nuevas incorporaciones, a los de siempre y a los que leen entre las sombras. 

¡Feliz final y feliz comienzo!

¡Nos leemos!

sábado, 26 de diciembre de 2015

Imposibles

Quisiera devolverte nuestra historia de desencuentros, las heridas a medio coser, las páginas a medio quemar y todas las promesas sin fecha de caducidad. 

Quisiera devolverte los campos de minas en los que soñaba despierta y nuestro orgullo kamikaze, incapaz de resucitar palabras mudas, prisioneras del tiempo. 

Quisiera devolverte la poesía que escribí sobre el lienzo de tus sueños, la razón estoica, el minimalismo de tus noches de insomnio, la música de tus suspiros... 

Quisiera devolverte la memoria compartida, el pasado y los sentimientos llenos de mariposas y artillería pesada. 


Quisiera devolvértelo todo, para que no quede nada de ti en mi. 

miércoles, 23 de diciembre de 2015

La gran incógnita

No sé quién soy, 
no sé qué soy, 
no sé dónde estoy
ni a dónde quiero ir. 

Creía que me había encontrado, 
pero lo cierto es que había dejado de buscarme. 

martes, 8 de diciembre de 2015

Nubes Blancas

Ha sido el anuncio de la lotería de este año el que me ha sacado de mi letargo pianístico; y es que hacía por lo menos 4 ó 5 meses que no encontraba la "melodía perfecta".

¡Espero que os guste!

Y espero no tardar tanto la próxima vez.






sábado, 5 de diciembre de 2015

Cartas

Aún guardo tu número de teléfono por si el destino quiere que un día me equivoque y te escriba por error y sea la excusa perfecta para volver a hablar contigo. Ojalá que a ti te pase lo mismo. Aún sueño con imposibles de ceniza y barro. Quizá haya perdido el norte definitivamente o quizá nunca te haya tenido conmigo. 

Guardo todas tus cartas por si un día, en vez de quemarlas, vuelvo a leerlas con los ojos empañados en tu recuerdo. Todas las que me escribiste y todas las que te respondí con mi corazón tatuado en cada página. 

No sé si soy un romántico empedernido, estoy loco o borracho. 

La verdad es que te echo de menos. Echo de menos esperarte a la salida de tu trabajo, echo de menos ir a comprar juntos al supermercado de la esquina, echo de menos las tardes de café, las noches de insomnio hablando contigo hasta el amanecer, echo de menos tus braguitas rojas en el suelo de mi habitación, echo de menos el olor de tu piel, la forma que tenías de sonreir(me), tus pupilas, tu pelo, tu forma de descubrirme el mundo, tu timidez, hasta tu forma de ignorarme y tu indiferencia. 

Dicen que querer para siempre es mucho tiempo, pero tú has roto todas las barreras de la física imposible y aún habiendo pasado 10 años desde que nos despedimos, por primera y por última vez, aún te quiero. 

Y no sé si habrá alguien que lo haga como yo, quizá te quieran mejor, pero no tanto.  

P.D: Y joder, después de tanto tiempo, ¡claro que habrás rehecho tu vida! ¡claro que compartirás noches de insomnio con otros ojos! ¡claro que tu corazón latirá más rápido y más lento al mismo tiempo por otros abrazos! E incluso yo habré rehecho mi vida y me perderé en cualquier otra ciudad que no lleve escrita tu nombre, pero no consigo superarte. No puedo. Y no sabes la rabia que me da seguir rellenando folios en tercera persona con nuestra historia. No sabes lo jodido que es disimular no buscarte en cada chica que se cruza conmigo en el metro. No sabes la impotencia que da y lo injusto que es el seguir dando pistas para que me encuentres (y yo sin embargo no saber nada de ti). No sabes lo condenado que me encuentro. Quizá es que en el fondo no quiero superarte.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Inercia

A veces parece que sigo como por inercia. 

Se supone que debería estar en el mejor punto de mi vida. En ese punto donde las ganas y la motivación por cambiar el mundo, mi mundo, todavía me arañan la piel, ese punto donde comienzo a ser independiente y auto-suficiente, donde utilizo las mejores cartas de la baraja para apostar por la jugada ganadora... 

Odio tener tanto miedo a vivir, tanto miedo de no saber cómo responder ante las adversidades de la vida, odio mi inseguridad, y mi incapacidad para dar el paso maestro encaminado hacia todas las metas que me voy proponiendo.  

Necesito un cambio, un empujón, una bofetada, un tirarme cuesta abajo rodando y sin frenos, una palmada en la espalda, un "quiero", un "puedes", un "lo vas a conseguir", un "te acompaño", una patada, un pisotón, un mordisco que me arranque las heridas de cuajo. Necesito un grito, ese punto de locura, un puñetazo en el ojo y la mano amiga que me recoja del suelo, o se siente a mi lado. 

Necesito algo más que esta insustancial rutina que me atrapa entre sus garras quitándome hasta el último aliento, desatando la melancolía y conduciéndome hacia la locura. Necesito volar, perderme, encontrarme y seguir, no por inercia, sino por pasión en todas y cada una de las cosas que haga a partir de entonces.