Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

Por favor, no toméis nada prestado sin avisar. Gracias. Puedes contactar conmigo a través del correo electrónico: nodisparenalapianista@gmail.com

Un saludo, y ¡gracias por vuestra visita y comentarios!



Arpegios

martes, 29 de septiembre de 2015

Abecedaría

Tenía la bonita costumbre de escribirlo todo: los recuerdos, las frases, las conversaciones, el tiempo... Llenaba cajas, libretas, textos en word, notas sueltas con su pasado y con su presente. Podría empapelar la habitación entera si se lo propusiese. Así que no era de extrañar, que al rebuscar entre sus viejas carpetas, se reencontrase con aquel abecedario que un día alguien le escribió. 

Fue recorriendo con la mirada desde la letra A hasta la Z, todos aquellos adjetivos que le dieron alas para soñar y volar muy alto, y creer a pie juntillas que esas vueltas a las vueltas nunca apagarían el brillo de sus ilusiones. 

No pudo evitar sentir como los ojos se le llenaban de lágrimas, no ya por el hecho de recordarlo, sino por preguntarse qué tanto por cierto quedaría de lo que fue entonces. 


“La gente cambia” se dijo para sí. “No puedes ser exactamente lo que un día fuiste”. Ese vago consuelo no sirvió para que se sintiera mejor. La vida había dado muchas vueltas y por primera vez, sentía que todos los escudos bajo los que se había intentado proteger no servían para nada.

martes, 8 de septiembre de 2015

Vuelve

Echo de menos tu valentía, tu positivismo, tu inocencia y tu romanticismo. Echo de menos tu luz enigmática y tu radiante esperanza. Echo en falta la motivación con la que antes planeabas y realizabas los proyectos, tu fascinación por la naturaleza, tu pasión por intentar ayudar a los demás, aunque ni siquiera quisiesen ser salvados. Echo de menos tu empeño, tu coquetería, tu curiosidad y tus ganas de querer aprender cosas nuevas. Echo de menos tu inconformismo y tu rebeldía. Echo de menos tus ganas de comerte el mundo. Echo de menos leerte a media noche. Echo de menos mirar las estrellas contigo y tus fascinantes fotografías, con esa magia que nadie más sabía captar...

Vuelve, por favor. 

sábado, 5 de septiembre de 2015

El desastre

Hoy hace seis años del día que sucedieron. Quizá ya ni se acuerde, ha pasado mucho tiempo. O quizá sí, pero se haya hecho la promesa de no viajar al pasado para reencontrarse con ella. 

Él se empeñaba en no sentir nada. En no dejarse llevar y cree que no lo conseguía del todo, pues continuamente hacía que tambaleasen todos sus cimientos. Creo que le era frustrante. Pero a veces sonreía. De verdad que lo hacía. Por un momento caían todos sus muros de contención y esa barrera de estoicismo tras la que se escudaba, desaparecía.

Caminar a cuatro palmos del suelo fue el desastre más bonito del mundo.  

Quizá se equivocaba, pues si te digo la verdad, nunca supo qué pensaba del todo. De todo. De ella, de él y de ella juntos. Nunca se lo preguntó. Tenía miedo de averiguarlo. Tenía miedo de que le dijese que era la única gilipollas que estaba enamorada. Quizá era la única que tenía mariposas estallando en sus costillas. Tenía miedo de que le quitase esa venda llena de fantasías que había tatuado a sus pensamientos. Por eso prefería cerrar los ojos. Porque intuía el desastre, el caos. Y quería creer que todo saldría bien.

Hoy vuelve a preguntarse por qué todo, por qué nada. Tiempo atrás había esperado que él le escribiese esa carta que nunca se atrevió a enviar, porque nunca supo muy bien cómo se hace eso de poner todos los sentimientos al descubierto. Tal vez pudiese echarle en cara que fue ella la que decidió huir, la que decidió desaparecer a pesar de todo, porque no podía más. 

Y quizá entonces doliese menos su indiferencia.

martes, 1 de septiembre de 2015

No es hora de dormir

Observo a través de la ventana como el cielo se tiñe de un pálido juego de luces y sombras. Septiembre acaba de hacerse un hueco en el calendario, y yo aún no tengo muy claro como empezar a ordenar mi vida. Salir fuera de la zona de confort es algo que llevo proponiéndome desde principios de año, pero todavía no he tenido el valor de sacar los pies fuera del tiesto. 

El miedo a lo desconocido, el miedo a hacerlo mal, el miedo a caer, el miedo a fallar, es tan poderoso que hace que tiemble de los pies a la cabeza como si fuese una hoja. Sin embargo, el miedo a quedarme estancada, a cortar mis alas antes de empezar a volar siquiera, es aún más paralizante. 

Necesito reunir todo el valor, todas las ganas, toda la motivación y todos los sueños para comenzar de nuevo. Una nueva aventura. Nuevos caminos, nuevas personas, nuevos retos, otras piedras, otros rasguños, pero siempre la misma fuerza para volver a levantarme.