Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

Por favor, no toméis nada prestado sin avisar. Gracias. Puedes contactar conmigo a través del correo electrónico: nodisparenalapianista@gmail.com

Un saludo, y ¡gracias por vuestra visita y comentarios!



Arpegios

sábado, 5 de septiembre de 2015

El desastre

Hoy hace seis años del día que sucedieron. Quizá ya ni se acuerde, ha pasado mucho tiempo. O quizá sí, pero se haya hecho la promesa de no viajar al pasado para reencontrarse con ella. 

Él se empeñaba en no sentir nada. En no dejarse llevar y cree que no lo conseguía del todo, pues continuamente hacía que tambaleasen todos sus cimientos. Creo que le era frustrante. Pero a veces sonreía. De verdad que lo hacía. Por un momento caían todos sus muros de contención y esa barrera de estoicismo tras la que se escudaba, desaparecía.

Caminar a cuatro palmos del suelo fue el desastre más bonito del mundo.  

Quizá se equivocaba, pues si te digo la verdad, nunca supo qué pensaba del todo. De todo. De ella, de él y de ella juntos. Nunca se lo preguntó. Tenía miedo de averiguarlo. Tenía miedo de que le dijese que era la única gilipollas que estaba enamorada. Quizá era la única que tenía mariposas estallando en sus costillas. Tenía miedo de que le quitase esa venda llena de fantasías que había tatuado a sus pensamientos. Por eso prefería cerrar los ojos. Porque intuía el desastre, el caos. Y quería creer que todo saldría bien.

Hoy vuelve a preguntarse por qué todo, por qué nada. Tiempo atrás había esperado que él le escribiese esa carta que nunca se atrevió a enviar, porque nunca supo muy bien cómo se hace eso de poner todos los sentimientos al descubierto. Tal vez pudiese echarle en cara que fue ella la que decidió huir, la que decidió desaparecer a pesar de todo, porque no podía más. 

Y quizá entonces doliese menos su indiferencia.

2 comentarios:

Lurio dijo...

De nuevo otra entrada que me ha dejado con ganas de leer más.
Si cayera en mis manos una novela que empezara así, sin dudar, la leería hasta el final y eso me ocurre muy pocas veces.

Elendilae dijo...

Gracias Lurio, me hace muy feliz tus palabras :)