Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

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Arpegios

miércoles, 25 de marzo de 2015

Juégatela un poco, valiente

Era como estar atrapada dentro de su propia piel. Se sentía cansada, desmotivada, desganada. Demasiado aburrida para su edad, ausente. 

Decían que aprender a vivir con uno mismo era algo que se aprendía con los años. Se preguntaba si quizá a ella, la soledad le quedase demasiado grande o el reflejo del espejo demasiado nítido.

Avanzaba como por inercia, sintiéndose vacía. Ni siquiera el dolor hacía mella en sus viejas heridas de guerra. 

A veces deseaba con todas sus fuerzas que alguien rompiese con toda esa espiral de pesimismo y negatividad. Que disparase a bocajarro, sin pensárselo dos veces. Alguien que le hiciese despertar de ese letargo. 

Y sabía que ella 
tenía la última palabra, 
el primer disparo 
y el último. 

5 comentarios:

Luciérnaga dijo...

Creo que tus palabras describen perfectamente la sensación que tenemos después de un dolor muy intenso...
En ese precisamente en el que nos dejamos a nosotros mismos y nos conformamos con sobrevivir, obligándonos a todo y alimentándonos de nuestro propio dolor y del de los demás..

En cuanto puedas sal de ahí. Eres más valiente de lo que tú misma crees. Solo tienes los límites que tú quieras ponerte.

Dolorosamente bello.

Besos :)

Bluemīnda dijo...

Sí, Ele, yo también estoy muy cansada. La última palabra siempre es nuestra y la tenemos que usar para salir de ahí, para despertar.

Un (fuerte) abrazo!

Maibaik dijo...

Creo que necesitaba leer justo algo así, aunque no me haya despertado aún del todo. Merci.

Lope Escauriza dijo...

La soledad le quedaba grande, supongo que nadie sabe vivir un poco abandonado. Blog genial! Gracias.

Miss Carrousel dijo...

Nosotros, como bien dices, somos los únicos que podemos sacarnos de ese círculo de ausencias y terror. Los primeros y los últimos. Por eso, hay que ser valientes ¡y saltar por la ventana!