Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

Por favor, no toméis nada prestado sin avisar. Gracias. Puedes contactar conmigo a través del correo electrónico: nodisparenalapianista@gmail.com

Un saludo, y ¡gracias por vuestra visita y comentarios!



Arpegios

jueves, 31 de diciembre de 2015

C'est fini


2015 se despide con un sabor agridulce. Mis propósitos se acumulan desde hace un par de años y, aunque son casi siempre los mismos, todavía no he conseguido salir a capa y espada fuera de todas esas barreras de plomo y miedo que me oprimen el corazón.

Artísticamente hablando ha sido el año menos productivo. Me he llegado a convencer de que no necesito escribir tanto como antes, a pesar de que siempre ha sido la válvula de escape perfecta para poner en orden todos los muebles de mi pequeño universo. Y lo echo de menos.

He dejado de lado hobbies, he perdido el tiempo a manos llenas, la desidia y la ansiedad han formado parte de mis días como una segunda piel y en numerosas ocasiones he perdido el rumbo de mis pasos. 

He maldecido la distancia, la falsedad y la hipocresía. He visto morir principios de amistad a causa del silencio y la indiferencia. Me ha dolido el amor, la rabia, las palabras no dichas y los recuerdos. Me he perdido, preguntándome después dónde había dejado todo lo que le daba sentido a mi vida o al hecho de ser yo y no otra persona.

Sin embargo, no todo ha sido caminar entre escombros. He finalizado con éxito 5 años de trabajo y esfuerzo, me he sacado el carnet de conducir, he conocido gente nueva y he descubierto mi nueva gran (y macabra) pasión, a la que un día, tal vez, me dedique. He viajado, he descubierto buenas series, películas y libros. He seguido enamorándome cada día más, sabiendo que dejarse llevar y luchar con uñas y dientes, a pesar de lo grande y temible que se nos hace a veces el futuro, es apostar sobre seguro. 

De este 2016 espero disfrutar y saborear cada instante. Espero jugar, divertirme y sumergirme de nuevo en la pasión y la motivación de creer y crear. Aprovechar el tiempo, recuperar los hobbies de siempre, escribir mucho, luchar por las personas que están ahí, cumplir algún que otro propósito o sueño imposible y nunca dejar de soñar. 

Muchas gracias a todos por acompañarme en este viaje. Gracias a las nuevas incorporaciones, a los de siempre y a los que leen entre las sombras. 

¡Feliz final y feliz comienzo!

¡Nos leemos!

sábado, 26 de diciembre de 2015

Imposibles

Quisiera devolverte nuestra historia de desencuentros, las heridas a medio coser, las páginas a medio quemar y todas las promesas sin fecha de caducidad. 

Quisiera devolverte los campos de minas en los que soñaba despierta y nuestro orgullo kamikaze, incapaz de resucitar palabras mudas, prisioneras del tiempo. 

Quisiera devolverte la poesía que escribí sobre el lienzo de tus sueños, la razón estoica, el minimalismo de tus noches de insomnio, la música de tus suspiros... 

Quisiera devolverte la memoria compartida, el pasado y los sentimientos llenos de mariposas y artillería pesada. 


Quisiera devolvértelo todo, para que no quede nada de ti en mi. 

miércoles, 23 de diciembre de 2015

La gran incógnita

No sé quién soy, 
no sé qué soy, 
no sé dónde estoy
ni a dónde quiero ir. 

Creía que me había encontrado, 
pero lo cierto es que había dejado de buscarme. 

martes, 8 de diciembre de 2015

Nubes Blancas

Ha sido el anuncio de la lotería de este año el que me ha sacado de mi letargo pianístico; y es que hacía por lo menos 4 ó 5 meses que no encontraba la "melodía perfecta".

¡Espero que os guste!

Y espero no tardar tanto la próxima vez.






sábado, 5 de diciembre de 2015

Cartas

Aún guardo tu número de teléfono por si el destino quiere que un día me equivoque y te escriba por error y sea la excusa perfecta para volver a hablar contigo. Ojalá que a ti te pase lo mismo. Aún sueño con imposibles de ceniza y barro. Quizá haya perdido el norte definitivamente o quizá nunca te haya tenido conmigo. 

Guardo todas tus cartas por si un día, en vez de quemarlas, vuelvo a leerlas con los ojos empañados en tu recuerdo. Todas las que me escribiste y todas las que te respondí con mi corazón tatuado en cada página. 

No sé si soy un romántico empedernido, estoy loco o borracho. 

La verdad es que te echo de menos. Echo de menos esperarte a la salida de tu trabajo, echo de menos ir a comprar juntos al supermercado de la esquina, echo de menos las tardes de café, las noches de insomnio hablando contigo hasta el amanecer, echo de menos tus braguitas rojas en el suelo de mi habitación, echo de menos el olor de tu piel, la forma que tenías de sonreir(me), tus pupilas, tu pelo, tu forma de descubrirme el mundo, tu timidez, hasta tu forma de ignorarme y tu indiferencia. 

Dicen que querer para siempre es mucho tiempo, pero tú has roto todas las barreras de la física imposible y aún habiendo pasado 10 años desde que nos despedimos, por primera y por última vez, aún te quiero. 

Y no sé si habrá alguien que lo haga como yo, quizá te quieran mejor, pero no tanto.  

P.D: Y joder, después de tanto tiempo, ¡claro que habrás rehecho tu vida! ¡claro que compartirás noches de insomnio con otros ojos! ¡claro que tu corazón latirá más rápido y más lento al mismo tiempo por otros abrazos! E incluso yo habré rehecho mi vida y me perderé en cualquier otra ciudad que no lleve escrita tu nombre, pero no consigo superarte. No puedo. Y no sabes la rabia que me da seguir rellenando folios en tercera persona con nuestra historia. No sabes lo jodido que es disimular no buscarte en cada chica que se cruza conmigo en el metro. No sabes la impotencia que da y lo injusto que es el seguir dando pistas para que me encuentres (y yo sin embargo no saber nada de ti). No sabes lo condenado que me encuentro. Quizá es que en el fondo no quiero superarte.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Inercia

A veces parece que sigo como por inercia. 

Se supone que debería estar en el mejor punto de mi vida. En ese punto donde las ganas y la motivación por cambiar el mundo, mi mundo, todavía me arañan la piel, ese punto donde comienzo a ser independiente y auto-suficiente, donde utilizo las mejores cartas de la baraja para apostar por la jugada ganadora... 

Odio tener tanto miedo a vivir, tanto miedo de no saber cómo responder ante las adversidades de la vida, odio mi inseguridad, y mi incapacidad para dar el paso maestro encaminado hacia todas las metas que me voy proponiendo.  

Necesito un cambio, un empujón, una bofetada, un tirarme cuesta abajo rodando y sin frenos, una palmada en la espalda, un "quiero", un "puedes", un "lo vas a conseguir", un "te acompaño", una patada, un pisotón, un mordisco que me arranque las heridas de cuajo. Necesito un grito, ese punto de locura, un puñetazo en el ojo y la mano amiga que me recoja del suelo, o se siente a mi lado. 

Necesito algo más que esta insustancial rutina que me atrapa entre sus garras quitándome hasta el último aliento, desatando la melancolía y conduciéndome hacia la locura. Necesito volar, perderme, encontrarme y seguir, no por inercia, sino por pasión en todas y cada una de las cosas que haga a partir de entonces. 

viernes, 30 de octubre de 2015

Quédate

(Imagen de @Lybelulae)

La casa está vacía sin ti: la cocina, el salón, el cuarto de baño, mi habitación, mis sábanas, mis sueños, mis sonrisas, mis labios... Quería escribirte un poema de amor, pero las palabras se me quedan colgando entre los dedos cuando el recuerdo tus abrazos atraviesa mis pestañas. Lo siento, me encantaría ser capaz de escribir nuestra historia, con todas esas cosas que nunca te diría, o con todas aquellas que te gritaría con el corazón a quemarropa. Sin embargo, me quedo en blanco, sin saber muy bien qué decir, como la primera vez que nos conocimos, como cuando me abrazas y las piezas de esta vida sin sentido, encajan a la perfección. Como cuando hablas de lo que te apasiona, de lo que conoces, de lo que has descubierto, como cuando me miras por las mañanas al despertarnos juntos. Como cuando nuestras carcajadas se cruzan a través del espejo del cuarto de baño al lavamos los dientes, como cuando sin saber muy bien como, haces que todos mis monstruos sean un poco menos fieros y yo, un poco más valiente. Como cuando rasgueas las cuerdas de todas mis guitarras, como cuando me llevas la contraria y encima tienes razón, como cuando consigues que todos mis escudos se rompan contra el suelo y aparezca yo, más fuerte que nunca...

Ya te echo de menos, y joder, sólo hace dos días que te has ido.

viernes, 9 de octubre de 2015

El recuerdo de lo que un día fue

Le pesan sobre los hombros más de cuatro meses de apatía, ansiedad, monstruos, inseguridades y desgana. La palabra que se repite una y otra vez dentro de su soledad es la desidia. Camina por la cuerda floja y siente que está a nada de dejar de luchar y hundirse definitivamente en el hastío. Desata su ira contra los que están a su alrededor, cuando a quien debería empujar y agarrar con todas sus fuerzas es al recuerdo de lo que un día fue, para traerlo de vuelta a la superficie. 

No tiene muy claro cómo ha de salvarse, pues siempre había tratado de hacerlo primero con el resto del mundo. ¿Y si no podía? ¿Y si ella misma ni siquiera quería ser rescatada? 

No podía creer que después de tan largo camino decidiese rendirse. Se miró al espejo una vez más, asomándose a sus ojeras, a sus mejillas enrojecidas por las lágrimas saladas, a su pálida piel, a su despeinada melena, a aquellas marcas en sus brazos y piernas, a su dolor y a su rabia. Recordó aquella frase: "Todos necesitamos que alguien crea en nosotros". Y sin a penas pestañear, se espetó: 

YO CREO EN TI. 

martes, 6 de octubre de 2015

Escrito Automático

La noche estaba allí, asomándose tras sus pupilas, mordiéndolas, arrancándoles cualquier rastro de luz. 

Supuso que saltar al vacío en aquellas circunstancias era lo mejor que podía hacer si quería descubrir qué se alzaba al otro lado, como si soñar no le fuese suficiente para imaginar que el límite se encontraba donde terminaban sus besos. No podía asegurarlo, pero tal vez sus abrazos pudiesen librarla del gélido fuego de la distancia; que, salvada ésta, volver por donde había venido quizá fuese lo más sensato. No imaginó entonces que la magia se encontraba a cinco suspiros de distancia, entre el hueco de sus clavículas y sus pupilas, con la noche asomándose a ellas, devorándolas, arrancándoles cualquier rastro de luz. 

viernes, 2 de octubre de 2015

Oportunidad

Esperar, no enfadarse nunca por nada ni con nadie, no decir lo que pensaba e intentar quedar siempre bien con todos, había sido el lastre por el cual se había ido consumiendo lentamente. Miraba a su alrededor y no encontraba rastro de aquello a lo que había llamado amistad. Tampoco quedaba rastro de ella. 

El monstruo de la Autodestrucción y de la Baja Autoestima habían acampado en sus pensamientos por tiempo indefinido, encontrando cada vez más divertido susurrarle al oído todo aquello que estaba haciendo mal, y lo minúscula y despreciable que era. 

Había tratado por todos los medios de encajar, aferrarse a ese pequeño círculo por no navegar una vez más a la deriva de su soledad, sin darse cuenta que ella misma se estaba perdiendo, que estaba dejándose de lado. 

Aquello tenía que cambiar. Ella misma tenía que cambiar. No recordaba la última vez en la que se sentía a gusto en su propia piel, quizá no lo había estado nunca. Su cabeza siempre iba a más revoluciones de las que se podía permitir, devorando cada resquicio de su positivismo y motivación. Era su propia relación tóxica. 

Así que, haciendo acopio de toda la valentía que pudo reunir, se dijo: 

"Día doce sin mi: he conocido a alguien, soy yo. Voy a darme una oportunidad".

martes, 29 de septiembre de 2015

Abecedaría

Tenía la bonita costumbre de escribirlo todo: los recuerdos, las frases, las conversaciones, el tiempo... Llenaba cajas, libretas, textos en word, notas sueltas con su pasado y con su presente. Podría empapelar la habitación entera si se lo propusiese. Así que no era de extrañar, que al rebuscar entre sus viejas carpetas, se reencontrase con aquel abecedario que un día alguien le escribió. 

Fue recorriendo con la mirada desde la letra A hasta la Z, todos aquellos adjetivos que le dieron alas para soñar y volar muy alto, y creer a pie juntillas que esas vueltas a las vueltas nunca apagarían el brillo de sus ilusiones. 

No pudo evitar sentir como los ojos se le llenaban de lágrimas, no ya por el hecho de recordarlo, sino por preguntarse qué tanto por cierto quedaría de lo que fue entonces. 


“La gente cambia” se dijo para sí. “No puedes ser exactamente lo que un día fuiste”. Ese vago consuelo no sirvió para que se sintiera mejor. La vida había dado muchas vueltas y por primera vez, sentía que todos los escudos bajo los que se había intentado proteger no servían para nada.

martes, 8 de septiembre de 2015

Vuelve

Echo de menos tu valentía, tu positivismo, tu inocencia y tu romanticismo. Echo de menos tu luz enigmática y tu radiante esperanza. Echo en falta la motivación con la que antes planeabas y realizabas los proyectos, tu fascinación por la naturaleza, tu pasión por intentar ayudar a los demás, aunque ni siquiera quisiesen ser salvados. Echo de menos tu empeño, tu coquetería, tu curiosidad y tus ganas de querer aprender cosas nuevas. Echo de menos tu inconformismo y tu rebeldía. Echo de menos tus ganas de comerte el mundo. Echo de menos leerte a media noche. Echo de menos mirar las estrellas contigo y tus fascinantes fotografías, con esa magia que nadie más sabía captar...

Vuelve, por favor. 

sábado, 5 de septiembre de 2015

El desastre

Hoy hace seis años del día que sucedieron. Quizá ya ni se acuerde, ha pasado mucho tiempo. O quizá sí, pero se haya hecho la promesa de no viajar al pasado para reencontrarse con ella. 

Él se empeñaba en no sentir nada. En no dejarse llevar y cree que no lo conseguía del todo, pues continuamente hacía que tambaleasen todos sus cimientos. Creo que le era frustrante. Pero a veces sonreía. De verdad que lo hacía. Por un momento caían todos sus muros de contención y esa barrera de estoicismo tras la que se escudaba, desaparecía.

Caminar a cuatro palmos del suelo fue el desastre más bonito del mundo.  

Quizá se equivocaba, pues si te digo la verdad, nunca supo qué pensaba del todo. De todo. De ella, de él y de ella juntos. Nunca se lo preguntó. Tenía miedo de averiguarlo. Tenía miedo de que le dijese que era la única gilipollas que estaba enamorada. Quizá era la única que tenía mariposas estallando en sus costillas. Tenía miedo de que le quitase esa venda llena de fantasías que había tatuado a sus pensamientos. Por eso prefería cerrar los ojos. Porque intuía el desastre, el caos. Y quería creer que todo saldría bien.

Hoy vuelve a preguntarse por qué todo, por qué nada. Tiempo atrás había esperado que él le escribiese esa carta que nunca se atrevió a enviar, porque nunca supo muy bien cómo se hace eso de poner todos los sentimientos al descubierto. Tal vez pudiese echarle en cara que fue ella la que decidió huir, la que decidió desaparecer a pesar de todo, porque no podía más. 

Y quizá entonces doliese menos su indiferencia.

martes, 1 de septiembre de 2015

No es hora de dormir

Observo a través de la ventana como el cielo se tiñe de un pálido juego de luces y sombras. Septiembre acaba de hacerse un hueco en el calendario, y yo aún no tengo muy claro como empezar a ordenar mi vida. Salir fuera de la zona de confort es algo que llevo proponiéndome desde principios de año, pero todavía no he tenido el valor de sacar los pies fuera del tiesto. 

El miedo a lo desconocido, el miedo a hacerlo mal, el miedo a caer, el miedo a fallar, es tan poderoso que hace que tiemble de los pies a la cabeza como si fuese una hoja. Sin embargo, el miedo a quedarme estancada, a cortar mis alas antes de empezar a volar siquiera, es aún más paralizante. 

Necesito reunir todo el valor, todas las ganas, toda la motivación y todos los sueños para comenzar de nuevo. Una nueva aventura. Nuevos caminos, nuevas personas, nuevos retos, otras piedras, otros rasguños, pero siempre la misma fuerza para volver a levantarme. 

jueves, 23 de julio de 2015

Ya, ya...

- Me pregunto si cuando desbloquee el nivel de vivir con otro alguien, ya sea novio, pareja de hecho o marido, me pondré en ese plan de... "arréglame esto, ponme lo otro, compra tal"... - divaga pensativamente Lucía.
- ¿Por qué no dices directamente conmigo y ya? - pregunta Dave ligeramente molesto.
- Para que no te sientas incómodo al llamarte indirectamente futuro marido o papá, jajaja... 

viernes, 17 de julio de 2015

La gran obra

Una gran persona me dijo una vez que, en esta vida, puedes ser quien quieras. En serio. Es tu obra de teatro, eres el protagonista de tu historia, ¿por qué escoger un papel secundario? Si quieres ser simpático, lo puedes ser. Da igual lo que haya ocurrido en el pasado, da igual quienes hayan intentado hacerte daño alguna vez, da igual quienes te juzguen, porque solamente tú sabes quien eres realmente. ¡Y qué cojones! ¡Sal, diviértete y aprende! Por supuesto que al principio puedas verte un poco artificial, inseguro, aterrorizado; tranquilo, ese pánico escénico se supera con la exposición. Realmente no se trata de fingir alguien que no eres, sino potenciar esas virtudes que ya posees. 


¿Con qué papel te quedas?


jueves, 2 de julio de 2015

Soñar(te)

Quisiera contarte que, 
en medio de este silencio infinito, 
he vuelto a encontrarme contigo, 
y tú 
ni siquiera lo sabes... 
ni siquiera te has dado cuenta... 
ni siquiera estabas ahí... 

domingo, 14 de junio de 2015

A la luz de tus ojos

Ojalá el amanecer nos sorprenda llenándonos la vida de música.

lunes, 25 de mayo de 2015

INTERSTELLAR - Piano Cover

Espero que disfrutéis de esta melodía tanto como yo interpretándola. 



miércoles, 20 de mayo de 2015

Vacío lleno de nada

Observo mi reflejo en la ventana de mi cuarto y me pregunto en qué momento me perdí por el camino. En qué momento me convertí en lo que tanto odiaba cuando la rabia aún corría por mis venas. En qué momento dejó de importarme perder tanto el tiempo. 

Observo al otro lado, ciega y muda, sin hallar una respuesta clara a esta desidia que me embarga. 

lunes, 11 de mayo de 2015

Another Destiny

Sintió como si aquella complicidad que un día compartieron, volviese a ellos atravesando la pantalla. No iba a mentir, sintió como se emocionaba a cada palabra, como si por un momento estuviesen sentados frente a frente, poniéndose al día, con cerveza y cacahuetes rancios de por medio. Como entonces. Como si nunca hubiesen necesitado distanciarse. 


Echaba de menos las tardes en cualquier parque de la ciudad, inventando teorías del todo o de la nada, huyendo del tiempo. O aquel garito donde escuchaban música en directo, o las horas de estudio asaltando aulas.

Sin embargo, ha de reconocer que una parte de ella lo sabía, y creía que él se hubiese dado cuenta tarde o temprano, pues aquella otra chica ya le había llamado la atención casi desde el principio. Quizá después de todo, no lo hubiesen hecho tan mal, aunque por aquel entonces doliese.

Miró por la ventana, encontrándose las primeras estrellas de la noche, y, esperando que aquellas palabras superasen la distancia y llegasen a sus oídos, susurró: gracias, suerte y sé muy feliz.

sábado, 9 de mayo de 2015

Cualquiera

No sé qué me da más miedo,


seguir como siempre


o cambiar como nunca. 

miércoles, 6 de mayo de 2015

Mayo

Le gustaría colarse en sus sueños, dolerle y hacerle sonreír, todo al mismo tiempo. Cruzarse con ella, mirarle y no decir nada, o mirarle y gritarle todo. Le gustaría pensarle menos y cometer la estupidez de hablarle más. Regresar al pasado, al futuro y al presente sin moverse del sitio, o moverse del sitio e ir a buscarle a cualquier ciudad que ella llame casa. Le gustaría no ser contradicción y caer por su propio peso, no tropezar con la misma piedra, y a la vez, tirarse de cabeza contra el suelo. Le gustaría que al mirar la luna, al otro lado estuviese ella con sus noches de insomnio y con el mes de mayo arrastrando bajo sus párpados, pensando en él, siempre en él, como una herida mal curada, una cicatriz a medio cerrar, o como un jodido kamikaze que se estrelló contra ella sin poder evitarlo y que a pesar de todo, recuerda con (cierto) cariño.

Le encantaría no tener que hablar más de ella, y ser él el eterno inmortal, colándose en sus suspiros, café hirviendo y cartas a medio escribir. 


miércoles, 22 de abril de 2015

Cerezos en flor

Durante cuatro días y un mes, me había olvidado cuánto te echaba de menos. Lo siento, a veces la distancia se vuelve insoportable y mis pensamientos saltan de una tragedia en otra, sin ver principio ni salida. Nadie dijo que esto fuese sencillo, lo sé, nos gusta apostar fuerte, aún sabiendo que tal vez tropecemos con las mismas piedras que un día nos hicieron caer. 

Tras la tormenta me quedo con las tardes al sol, con la guitarra debajo del brazo, rasgueando deseos y sentimientos, mirándote como siempre, o como nunca, con los problemas huyendo a cualquier otra parte y con mariposas o fuegos artificiales en el estómago. Y perdona si esto suena cursi, pero tenerte de nuevo enredándote entre mis latidos, ha hecho que vuelva a florecer la primavera en mi piel y el verano en mis sonrisas. 




No dejes de enredar(me) nunca.

sábado, 4 de abril de 2015

Mensajes encriptados

- ¿Qué piensas?
- Si dijese todo lo que pienso, te aseguro que explotaría de rabia. 
- ¿Entonces?
- Demuéstrame que me equivoco, y habremos ganado los dos. 

miércoles, 25 de marzo de 2015

Juégatela un poco, valiente

Era como estar atrapada dentro de su propia piel. Se sentía cansada, desmotivada, desganada. Demasiado aburrida para su edad, ausente. 

Decían que aprender a vivir con uno mismo era algo que se aprendía con los años. Se preguntaba si quizá a ella, la soledad le quedase demasiado grande o el reflejo del espejo demasiado nítido.

Avanzaba como por inercia, sintiéndose vacía. Ni siquiera el dolor hacía mella en sus viejas heridas de guerra. 

A veces deseaba con todas sus fuerzas que alguien rompiese con toda esa espiral de pesimismo y negatividad. Que disparase a bocajarro, sin pensárselo dos veces. Alguien que le hiciese despertar de ese letargo. 

Y sabía que ella 
tenía la última palabra, 
el primer disparo 
y el último. 

miércoles, 11 de marzo de 2015

Radioactive (Imagine Dragons)

Aunque llevaba tiempo sin subir nada nuevo a Youtube, parece que todavía no se me ha olvidado (del todo) como se hace. Espero, ahora que tengo más tiempo, ir subiendo más covers.

¡Espero que os guste!


domingo, 8 de marzo de 2015

Cumpleblog: 6 años

Pasan espídicos los meses, los años, las etapas, las páginas, los párrafos, los puntos y a parte, los puntos y seguidos, e incluso los suspensivos... Y este blog, cumple nada más y nada menos que seis años. 

Allá por el 2009, etapa que recuerdo con mucho cariño, decidí que tal vez fuese hora de compartir con el mundo aquello que rondaba por mis pensamientos más inquietos. Una forma de desahogarme, de compartir diferentes puntos de vista, de crecer como persona casi sin darme cuenta, de conocer a otras personas, otros universos, otras actitudes ante la vida, otros cristales, otros vasos medio llenos o medio vacíos... 

Nunca me planteé hasta donde podía o quería llegar, simplemente escribir, escribir, y escribir; escapar de la realidad, derramar en forma de palabras todas las lágrimas que con rabia huían de mis ojos, no tener miedo de plasmar lo que nunca le diría a aquel que se atrevió a cruzar todos mis escudos, e incluso lo que sí me atrevería a decirle si estuviese delante. 

No creo que pueda ponerle nunca un punto y final a este blog, ya que es una prolongación de mi misma, una parte tan importante y esencial, que necesita seguir creciendo.

Gracias por acompañarme en este viaje, aunque últimamente no tenga tanta constancia como me gustaría. Gracias por todos vuestros comentarios, por vuestras idas y venidas, e incluso por vuestra estancia. 

Por muchos años más juntos. 

¡A seguir creando!

Un saludo

martes, 3 de marzo de 2015

Tristeza Transitoria

- A veces me duele. 
- ¿El qué?
- No es el qué, sino quién. 
- ¿Y qué sientes?
- Siento una profunda tristeza que me atraviesa y se enreda en cada rincón de mi cuerpo. Habita en mi durante una semana o más, y luego... desaparece. A veces creo que cuando me duele tanto es porque, en ese momento, a él también le estoy doliendo. Como si estuviésemos conectados por un instante intenso y fugaz. 

sábado, 28 de febrero de 2015

Redención

Desaparecer de la vida de una persona, de esa persona, a veces no es un acto de cobardía, egoísmo, o miedo, sino un acto de amor hacia uno mismo, e incluso una forma de salvarle a ella también.


Y desapareces, 
incluso cuando lo que más deseas 
es quedarte para siempre.

Y desapareces,
esperando que el tiempo cierre las heridas,
sin saber que no es el olvido,
sino la aceptación,
lo que hace que sigas adelante.

Y desapareces
sin irte del todo,
con ese finísimo hilo
que mantienes atado a su ventana,
esperando que un golpe de viento
lo rompa del todo, 
sabiendo que 
en realidad 
no quieres irte,
ni esa persona, 
que desaparezcas del todo.


domingo, 8 de febrero de 2015

Cuatro paredes

("Dos paredes, el rincón de los sueños" - Fotografía realizada por LLG)

Imagina meter cinco años de tu vida en 4 cajas, dos maletas enormes, bolsas y algún que otro viaje en coche, para regresar al lugar del que partiste, o del cual huiste, piensas.

Imagina dejar vacías las cuatro paredes de una habitación que te ha visto reír, saltar, crear, bailar, gritar, emocionarte... Una habitación que también te ha visto deshacerte en lágrimas, recuerdos y rabia, que te ha visto romperte y caer, pero también levantarte. Una habitación por la que han pasado algunas de las personas más importantes en esta etapa, las cuales, guardas en tu corazón con cariño. 

Imagina tener que despedirte dejando atrás lo que fuiste, y lo que nunca más serás, porque encontrarás otro espacio al que llamar casa, aunque no haya nadie al otro lado que abra la puerta. 

Supongo que la vida se trata de eso, de pasar páginas, dejar atrás los lugares donde fuiste feliz, para buscar otros nuevos que te llenen con la misma alegría o mejor luz. Crecer como persona, seguir avanzando, plasmar tu esencia en otras cuatro paredes, y que ellas se encarguen de protegerte cuando afuera el mundo se desmorone, o incluso cuando la guerra se desate dentro de las mismas. 

jueves, 5 de febrero de 2015

Y tan a gusto

Tener la autoestima alta es,
 haberte comprado unas medias, 
y pensar antes que están mal hechas,
a que has engordado unos kilitos de más en las navidades.

martes, 3 de febrero de 2015

II. Erika

Fue todo lo que dijo. Me miraba con aquellos grandes ojos grises como si me estuviese evaluando, o en el peor de los casos, devaluando. Se recostó sobre la silla y miró hacia la calle con gesto de aburrida. No entendía nada, así que decidí actuar, no me gustan demasiado los silencios:

- Yo me llamo Adrián. 
- ¿Acaso te he preguntado? - volvió su rostro hacia mi, sonriendo gélidamente. 
- No, pero no me hace falta que me preguntes para hablar. - respondí ofendido, empezaba a cansarme aquella actitud. 
- Habla entonces. 

Me dejó fuera de juego. Qué podía decirle; se le notaba quemada, acorralada, hiriente, herida. Miré también a través de la ventana, quizá la inspiración se encontrase fuera, entre la gente, entre los rostros desconocidos y los semáforos en ámbar. 

- Me voy, ha sido un placer. - se levantó sin ni siquiera haberse terminado la copa. 
- ¡Espera!
- Cariño, si vamos a estar en silencio me voy a mi casa... 
- No sé por dónde empezar, no me pasas ni una... 
- Entonces sé como yo. Vamos, a los tíos se os da bien... Se un cabrón - esto último lo dijo recalcando cada sílaba, casi susurrándomelo en el oído.
- Serán los tíos con los que has estado, pero no todos somos así. 
- Atácame, venga.

La miré con atención. ¿Me estaba pidiendo que fuese cruel, que me portase mal con ella? ¿Es eso lo que les gusta a las tías de hoy en día? ¿Masoquismo y sumisión? No... Erika no parecía el tipo de chica que se somete a nada, y menos alguien. Quería que entrase en su juego, atacar y ser atacada, provocar y ser provocada... una chica difícil, muy difícil. Sonreí. Era la forma de ligar más rara que había experimentado nunca, pero he de reconocer que me gustaba. Mucho. 

viernes, 30 de enero de 2015

Erika

Reparé en ella con interés. Nos separaba el tráfico de la ciudad y el cristal de una cafetería. Su mirada, aunque gélida, centelleaba con la fuerza de quien ha sido herida recientemente. Su ceño fruncido, parecía indicar que atacaría a la mínima debilidad. Sus labios se contraían formando una delgada línea blanca, como si a la vez estuviese luchando contra sus propias lágrimas, convirtiéndose en un mar de contradicciones. 

Tal vez acabasen de despedirla del trabajo, o quizá había pillado a su novio con otra tía. Quizá algún familiar había muerto, o simplemente aquel día se había permitido sentirse triste sin ningún motivo o razón especial. 

Vestía de manera sencilla. Jeans ajustados, blusa blanca, ligera, cazadora negra de cuero, zapatos estilo boyfriend negros, melena corta, ondulada, desenfadada, de color marrón chocolate, piel blanca, mejillas sonrosadas. 

Inconscientemente empecé a dibujarla a trazos rápidos en la servilleta. Garabateaba aquí y allá todo lo que me sugería: fuerza, decisión, felina, herida, orgullo, sentimientos, dudas, frágil, huracán, tormenta, mordaz, sarcástica... 

Cuando volví a levantar la mirada había desaparecido. Miré desconcertado con la esperanza de volver a encontrarla de nuevo, sin éxito. Apuré el último sorbo de aquel café amargo, y con un gesto, indiqué al camarero que me trajese la cuenta. 

Observé de nuevo el dibujo que había trazado, quizá después de todo no había perdido todas mis facultades tras años de estudio en bellas artes. Una sombra apareció ante mi, sin levantar la mirada, eché mano a la cartera que guardaba en el bolsillo de atrás del pantalón:

- ¿Eres una especie de voyeur? - una voz aterciopelada y de un matiz peligroso me sacó de mi ensimismamiento. 

Levanté la mirada y allí estaba ella. 

- Sólo aprecio... el buen arte... - alcancé a susurrar con cautela. 

Lanzó una sonrisa gélida y se dejó caer en la silla de enfrente. 

- ¿Y qué escribes?
- Lo que me sugieres...
- ¿Y qué te sugiero?
- Soledad, escudos, fuerza, orgullo, fragilidad, sentimientos...
- ¿Qué eres una especie de psicólogo?
- No... Estudié bellas artes y... 
- ¡No me cuentes tu vida! - me cortó, haciendo a su vez un gesto con la mano. - Perdona chico, he tenido un día muy duro... ¡Camarero, ginebra, sin hielo! Y bueno... - apoyó su rostro contra sus manos. 

La miraba estupefacto, sin saber muy bien qué decir, o qué hacer. Era totalmente impredecible.

- Me llamo Erika.

lunes, 26 de enero de 2015

La historia interminable

Una imagen cruzó mi mente, un rostro, unos ojos, un sentimiento, un recuerdo. Fijé la mirada en un punto entre el horizonte y más allá, como si ello pudiese desterrarte, pero lo cierto es que regresabas con más fuerza que nunca. 


Volví a tu ciudad: a sus calles, a sus parques, a sus miradores, a nuestra locura, a mi inocencia, a tu frialdad. Me mordí el labio inferior con fuerza, pues aceptaba que vivieses siempre conmigo, pero no que te paseases por los rincones de mi mente a cualquier hora del día, sin cita previa. 



Me rendí. Rescataste algunas de las imágenes que ya había desterrado al fondo del sótano, entre las cajas de palabras no dichas, contradicciones, rabias y rencores. 



Decidí entonces iniciar una terapia de choque, y me permití el lujo de imaginarte: tu vida, tus estudios, tu familia, tus amigos, tu novia, o tu novio... Sonreí para mis adentros, pues recordé que no hacía poco, había descubierto que yo también seguía apareciéndome en tus sueños, y que seguía clavada en el mismo punto donde me estrellé, al oeste de tu corazón, haciéndote daño.



Así que en el fondo seguimos anclados en el mismo punto, fingiendo que nos hemos superado, fingiendo que somos tan valientes que podemos escribir versos y relatos de desamor sin hablar de nuestra historia.



sábado, 17 de enero de 2015

Trapicheos

Les miré de reojo. Aparentemente estaba escuchando música en mi reproductor, pero lo cierto es que, sin darme cuenta, me encontraba escuchando el silencio, y por casualidad, la conversación de aquellos chicos con aire de misterio. Fingí además, leer el libro que tenía entre las manos, "La primera víctima", una novela negra policíaca con mucha acción, amor, y dudas acerca de quien cometió los atentados del 11 de marzo; ficción y realidad de la mano, entrelazándose y haciéndome devorar cada página con ansia.

- Oye, pss - siseó uno de los chicos - tú... ¿fumas marihuana, no?

Sonreí para mi, pues su descaro alertó a su acompañante, quien le hizo gestos con la mano para que tuviese un poco más de cuidado.

Titubeó, y mirando en derredor le contestó en apenas un suspiro:

- Sí... ¿por qué?
- Porque te he visto salir varias veces al baño, y... hueles, ya sabes... y yo también fumo. - sonreía. - ¿Conoces de alguien que pase?
- Sí... hay un chico aquí que... también tiene... si quieres le digo... bueno, ahora saldré otra vez... con lo que sea te digo... - se levantó dando tumbos con un aura de entumecimiento a su alrededor.
- Vale, vale.

Sin darme cuenta, me encontraba midiendo las distancias con su acompañante, quien me miraba con intensidad, como si hubiese descubierto que les estaba espiando. Caminó hasta sentarse a mi lado y esperó a que dejase el reproductor de música y el libro.

- ¿Tú también fumas?
- No sé de qué me estás hablando - respondí huraña.
- ¿No? - sonrió, dejando entre ver una hilera perfecta de dientes blancos - He visto que nos mirabas. - ¿Quieres algo? Te puedo dar mi teléfono, y quedamos mañana, todo limpio, ya sabes, es de buena calidad, me pagas, y ya está...
- Que no, tío. Que yo no fumo...
- Lo podemos pasar bien...

Sentí como su mano se deslizaba por mi muslo, mientras me retiraba un mechón de pelo tras la oreja. Aguanté la respiración mientras mi cuerpo se tensaba súbitamente. Mi mano se disparó como un resorte contra el cuello de su camiseta, me acerqué hasta quedar a escasos milímetros de su cara, y con toda la frialdad que pude le espeté:

- Como me toques... te parto la cara, y te denuncio por trapicheo de drogas, hijo de puta.

lunes, 12 de enero de 2015

Empezar el año cumpliendo propósitos


Puertas que se cierran.
Ventanas que se abren.
Nuevos caminos, 
nuevas metas.

He finalizado este capítulo con un (bienvenido) punto y a parte; 
tan sólo me queda armarme con plumas y dientes
¡continuar escribiendo!