Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

Por favor, no toméis nada prestado sin avisar. Gracias. Puedes contactar conmigo a través del correo electrónico: nodisparenalapianista@gmail.com

Un saludo, y ¡gracias por vuestra visita y comentarios!



Arpegios

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Seguimos

Otro año se despide. Decir que a principios del 2014 tenía bastante miedo por saber qué me depararía el futuro, pues este sería el año en el que finalizarían algunas etapas, y no sabía hasta qué punto podría cambiar mi vida.

No ha sido fácil. Ha habido momentos de crisis en los que no tenía muy claro hacia dónde se suponía que tenía que avanzar, o qué hacer, y a lo único a lo que me dedicaba era a vagar a la deriva entre mis propios miedos. Ha habido momentos de desmotivación y ansiedad, pero a base de tirar de mi hacia la superficie, de apoyarme en las personas que estaban a mi lado, y de haberme marcado pequeñas metas, he podido llegar, satisfecha, hasta donde estoy ahora.

2014 también ha sido un año de aprendizaje con respecto a las personas que me rodean; algunas me han sorprendido para bien, he podido conocerlas mejor, y me encanta que hayan formado parte de mi año, y espero que lo sigan haciendo. Pero también han habido momentos negativos, de rabia, dolor y desconcierto. Parece ser que hay personas que pasarán por tu vida para quedarse, y otras, a pesar de los años o de los hechos, no están destinadas a ello. Pero a pesar de todo, creo que se pueden aprender lecciones positivas (no volver a cometer los mismos errores) de cada una de ellas. 

Alguien me dijo una vez que nunca esperase nada de nadie, que primero pensase lo peor de cada persona, porque luego, lo único que podían hacer, eran sorprenderme gratamente. En ese momento pensé que el mundo se había vuelto loco, y que era una filosofía de vida bastante pesimista y radical, pero, después de dos o tres años, tengo que darle la razón. Y a pesar de que en 2011 escribía algo parecido al respecto, nunca he llegado a entenderlo tan bien como ahora.

Pero, ¡eh! No todo ha sido malo. Me quedo también con las tardes-noches en los bares bebiendo cerveza, el viaje a Edimburgo con amigas de clase, la fiesta de graduación, viajar, el conciertazo de Fito y los Fitipaldis, aprender a tocar el ukelele, el regalazo del kigurumi de Totoro junto con sus zarpas, las noches estrelladas desde mi ventana, los atardeceres... no abandonar el blog por falta de inspiración, y por supuesto ¡vuestros comentarios!. 

¡Espero que este 2015 esté lleno de salidas expeditivas fuera de nuestra zona de confort, y nos aporte muchas aventuras y sonrisas! :)

Gracias por estar ahí: a los recién llegados, a los de siempre, a los anónimos, y a los que leen desde las sombras. 

Se os quiere, familia ^^

viernes, 26 de diciembre de 2014

Bandages

Puedo plasmar cinco finales alternativos
antes de que mi corazón toque el suelo,
o que tu "adiós" llegue a devorar mis pupilas.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Inmortales

Confieso que a veces atento contra mi orgullo,
que le dedico versos al amor,
y relatos cortos en tercera persona al desamor.
Confieso que escribo con rabia
con tempestad, 
con caos... 

Confieso que a veces me gustaría atarme las manos a la espalda
para no derramar más lágrimas que tinta,
ni más sentimientos de los que estoy dispuesta
a admitir en voz alta. 

Que te escribo a ti, 
pero también a él, 
a ellos, 
a ellas... 
A todos los pronombres personales
que han marcado mi vida, 
que han dejado cicatrices en mi alma. 
Pero también a todos aquellos 
que me han salvado,
sin saberlo,
la vida.


Y tú, ¿a quién inmortalizas entre estas cuatro paredes?



lunes, 15 de diciembre de 2014

Ansiedad

Comencé a sentir como el mundo se estrechaba ante mis ojos. Mis manos comenzaron a humedecerse y a enfriarse al mismo tiempo, mi corazón cabalgaba a lomos de una trepidante carrera a la que, desgraciadamente, no había sido invitada voluntariamente. Apreté la mandíbula sin darme cuenta, hasta que sentí dolor en mis sienes. Boqueé varias veces. Notaba mi lengua pastosa, y por más que lo intentase, la saliva no volvía a producirse. Algo estaba mal.

No podía explicar cómo había llegado a esa situación, pero de pronto no podía estarme quieta en la silla, necesitaba huir de allí, escapar lo más rápidamente posible, ponerme a salvo. ¿De quién? ¿De qué? No lo sabía. No encontraba explicación posible a aquel estado. 

Sentía náuseas y sensación de vértigo. Temía caer allí mismo, y hacer el ridículo delante de toda esa gente. Los pensamientos negativos y destructivos no se hicieron esperar. Intenté, en vano, descartarlos. Sentí ganas de llorar, chillar, golpear y desaparecer, todo al mismo tiempo. 

Pensé que sólo sería cuestión de tiempo que aquel nerviosismo súbito desapareciera, sin embargo, fueron necesarios 20 minutos más de agonía y fuerza de voluntad hasta estar completamente calmada. La sensación de agotamiento posterior era devastadora. 

Dejé de tomar café, dejé de lado grupos de whattsapp, dejé el gimnasio, y empecé a salir menos de casa, sin saber exactamente qué lo provocaba. Vivía con un miedo constante de padecer una nueva crisis de pánico. Me sentía acorralada por mi propio cuerpo, por mi propia mente, y no lograba encontrar una causa plausible a esta situación. Condicioné mi presente a este problema. 

Tras dos años y medio, los síntomas remitieron levemente. Había aprendido las herramientas necesarias para procurar que estos ataques, entre comillas, no fuesen tan desagradables. La clave estaba exponerte. Enfrentar directamente al problema. No huir, domar los pensamientos (no autosabotearte), y no dejar de hacer las cosas que más te gustan. 

domingo, 7 de diciembre de 2014

Si no puedes dormir

Debes tener en la cabeza,
 más sueños que (d)años.