Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

Por favor, no toméis nada prestado sin avisar. Gracias. Puedes contactar conmigo a través del correo electrónico: nodisparenalapianista@gmail.com

Un saludo, y ¡gracias por vuestra visita y comentarios!



Arpegios

miércoles, 30 de julio de 2014

He venido a quejarme

Querido diario,

la adolescencia es un asco. Ser adolescente en el siglo XXI es un asco. El verano es un asco. Las revistas de moda son un asco. La televisión da asco… 

Ahora en serio, ¿qué le pasa a todo el mundo? Tengo 16 años y estoy harta. Harta de que me traten como a una niña, harta de no poder expresarme, harta de que nadie me escuche y harta de las modas. ¡Modas! ¿Desde cuando deformarse la oreja puede ser considerado como algo bonito? ¿Y plataformas ortopédicas? ¿Septums en la nariz? ¿Combinar todos los colores del mundo en un solo cuerpo? ¿Bandas de música donde el fanatismo de sus miles y millones de seguidoras hacen replantearse la evolución del ser humano? Y un largo etc.

Pero claro, entonces me dicen: "Nuria, tú no eres de este planeta. Has nacido en la época equivocada. Parece mentira que tengas 16 años. Vive la vida. YOLO. Estás amargada. Blablablá…". 

Quizá sea un poco radical a veces, pero me da la sensación de que estoy rodeada de imbéciles. 

Y ahora en verano es peor, porque si no subes 4737399 millones de fotos a alguna red social rodeada de miles de amigos, botellas de alcohol, pies, piernas morenas, arena de playa y piscina, despídete de ascender en la escala de sociabilidad. Esto es como ser popular en los colegios americanos, pero llevado al extremo. 

Qué le voy a hacer, prefiero quedarme con la montaña de libros que inunda mi habitación, con el rock de los años sesenta, mi piel mortecina, mi escasa habilidad para demostrarle al mundo lo guay que soy, las películas de autor, la poesía, y mis pensamientos utópicos por cambiar en algún momento el mundo. 

En el fondo, pasar desapercibida no es tan malo… aunque a veces este hervidero de ideas y pensamientos me queme la sangre, y escribirlo en un diario no sea suficiente para desahogarme. 

Algún día explotaré, haré algo grande, y entonces exclamarán: "¿Qué le ha pasado? Siempre saludaba por las mañanas…". 

Bah. 

¡Adolescentes! Si queda alguien cuerdo, que rompa mis ventanas, que entre como el aire, y que se atreva a quedarse. 

miércoles, 23 de julio de 2014

Desesperanza

Este soy yo tratando de poner palabras a todo lo que me remueve por dentro, y es que, últimamente sólo desespero. Me quitan el sueño todas esas personas que antes estaban y ahora no. Que no están por esa puta manía de esperar algo que nunca sucede. De esperar que sean ellos los que vengan, y no al revés, y así estamos, solos. 

La amistad me ha puesto en jaque contra la espada y la pared. Aprieto el culo para no salir corriendo, por vergüenza, por miedo. Siempre he sido un lobo solitario, pero también he tenido muy claro con quien podía contar, exactamente con la mitad de los dedos de una mano. Y ahora siento que no están, que han desaparecido. Malentendidos… confusiones, chiquilladas, ¡a la mierda!

Desespero y dejo de esperar, a partes iguales, como si ya no me importase nada. Como si me diese igual perder lo único que me hacía seguir cuerdo. Resignándome, engañándome de que quizá mi destino siempre ha sido caminar entre las sombras, conmigo mismo y el ruido de mis pensamientos. 

lunes, 14 de julio de 2014

Que la música nos salve

Tras un par de meses de silencio debido a exámenes, trabajos, cursos, y poca inspiración, os traigo una nueva interpretación al piano de esta delicada melodía de Brian Crain, Butterfly Waltz.



¡Espero que os guste!



domingo, 6 de julio de 2014

Avanzando o retrocediendo

A veces pienso que sólo sé quedarme muy quieta a la vez que huyo a la velocidad de la luz al otro extremo de todo lo que me rodea.
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¿Crees que todo lo que vamos sufriendo, todo el daño que nos hacen o hacemos, queriendo o sin querer, nuestro cuerpo, nuestra mente, lo va guardando, interiorizándolo, asumiéndolo, hasta transformarnos en alguien irreconocible a nuestros propios ojos, por ese miedo que se ha cosido a la piel de nuestro presente?