Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

Por favor, no toméis nada prestado sin avisar. Gracias. Puedes contactar conmigo a través del correo electrónico: nodisparenalapianista@gmail.com

Un saludo, y ¡gracias por vuestra visita y comentarios!



Arpegios

lunes, 24 de febrero de 2014

No fue bueno, pero fue lo mejor

Querido Leo:

Han pasado más de dos años desde la última vez que hablamos, y créeme cuando te digo que no hay ni un solo día en el que no me acuerde de ti. 

¿Recuerdas cómo nos conocimos? Fue a través de una amiga común en un chat para adolescentes. Era nuestra válvula de escape después del instituto. Permanecíamos horas colgados de conversaciones absurdas, hablando con unos y con otros, conociéndonos, compartiendo miedos, dudas, rabia, sueños, futuro. 

Por aquel entonces yo tenía 17 años. Me creía la chica de acero, corazón coraza, la que huye del amor porque ya había sentido lo que era caer de cabeza desde la estratosfera. Pero aún así, no pude evitarlo,  no sé como, me enamoré de ti. Y tú… tú eras un chico extraño, con un presente agónico que nadie, ni el peor de mis enemigos, se merecía. Y eso lo cambiaba todo, lo transformaba; a ti te destrozaba y a mi me consumía no poder hacer nada por ayudarte. 

Y entonces desapareciste. Sé que hubo un malentendido, una cagada, hablando pronto y mal, algo que hizo que nos distanciase para siempre. Ni siquiera lo hablamos detenidamente. De la noche a la mañana todo se había esfumado. Siempre me repetías: "aléjate de mi, sólo hago daño a las personas". Y te saliste con la tuya, y yo, la chica de acero, fui tocada y hundida. 

Dramas adolescentes supongo. Quizá otra persona no lo hubiese vivido tan intensamente.

Hoy es tu cumpleaños, y ojalá exista eso que dicen de que el universo conspira a tu favor en algunas ocasiones, para que de alguna forma, te haya brindado la oportunidad de seguir adelante con un presente menos desalentador que entonces. Sé lo difícil que te resultaba buscar razones por las que aferrarte a la vida, ni siquiera yo pude cambiar tu perspectiva de futuro. Ojalá seas feliz, de verdad.

Siempre tuya,

Vega.

viernes, 21 de febrero de 2014

Volver

Echo de menos escribir. Ultimamente no tengo mucho tiempo para sentarme delante de una hoja en blanco y dejarme llevar. Me da rabia pensar que quizá, ya no tenga nada que decirle al mundo, o a mi misma. Me frustra no encontrar con tanta facilidad las palabras para describir lo que me rodea, inventar nuevas historias o crear nuevas vidas. He dejado de lado algunas de mis aficiones por no saber establecer un horario que me permita llegar a todo; por cansancio, monotonía, rutina o dejadez. Tengo miedo de convertirme en lo que  tanto aborrecía: una persona vacía, que se deja arrastrar por el devenir de la vida, sin cuestionarse si hay algo más que las cuatro calles que separan su casa del trabajo. 

Tengo miedo de haber perdido esa esencia. Tengo miedo de haberme vuelto demasiado exigente o perfeccionista, y que nada de lo que escriba me parezca lo suficientemente bueno como para publicarlo. 


Espero encontrarme pronto y escribir con más fuerzas que nunca. 



domingo, 9 de febrero de 2014

Semper

- Me encantaría besarte…
- ¿Cuándo?
- Ahora, ayer, hace un segundo, hace una milésima, dentro de una milésima, mañana, pasado, cada segundo que paso contigo. 

domingo, 2 de febrero de 2014

Doble o Nada

(Fotografía realizada por Leyre L.G)

He comenzado a vivir los fines de semana a través del filtro ambarino de las cervezas que compro en el supermercado de la esquina. Soledad, bendita soledad. Seis botellines son suficientes para inyectarme la chispa adecuada para sobrevivir. No soy alcohólico, pero ¡joder! Después del curro entre semana, lo único que deseo es desconectar, perderme, volar. Y más si este miércoles, el destino ha querido cruzarme contigo. Amor, siempre es lo mismo. Los mismos bucles infinitos a los que tiendo a caer una y otra vez. Me niego a dejar de quererte, aunque me vuelvas la cara cada vez que me cruce contigo, aunque te vea de la mano de otro tío, aunque... 

¿Me dejaste? ¿Te dejé? ¿Nos dejamos? No recuerdo. Aún guardo el jersey que te olvidaste en mi armario cuando recogiste todas tus cosas y te marchaste dando un portazo, con todo ese revoloteo de las últimas palabras que nos dijimos flotando en el pasillo, descolgándose de mis labios, huyendo de tus ojos. 

Lo tengo colgado de la pared, como un cuadro de exposición de arte moderno. Está allí para recordarme que fuiste real y no un sueño efímero, o una película de ciencia ficción. 

La cerveza no hace que vuelvas, quizá fue ella la causante de que me dejases con lo puesto, con el presente y el futuro patas arriba, con mi corazón desgarrándose mientras te alejabas a cámara lenta, dejándome a oscuras, camino de la locura, mientras me preguntaba si volvería a verte, si existen las segundas oportunidades, o solo soy un caballero desterrado con castillos en el aire. 

Hoy es domingo y la cuarta cerveza es la única capaz de hacerme reconocer que te echo de menos, que te escribo de madrugada, que lloro mordiéndome las ganas por salir a buscarte y que has sido la única capaz de dominar a este cabrón engreído. 

Que te quiero, por todo, por nada, por existir, por cruzarte conmigo, por haber dado la vuelta al mundo sin salir de la habitación, por haber vivido toda una vida con tan solo abrazarte.

Que no se vivir sin ti, 
que no puedo, 
que no quiero…