Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

Por favor, no toméis nada prestado sin avisar. Gracias. Puedes contactar conmigo a través del correo electrónico: nodisparenalapianista@gmail.com

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Arpegios

lunes, 15 de diciembre de 2014

Ansiedad

Comencé a sentir como el mundo se estrechaba ante mis ojos. Mis manos comenzaron a humedecerse y a enfriarse al mismo tiempo, mi corazón cabalgaba a lomos de una trepidante carrera a la que, desgraciadamente, no había sido invitada voluntariamente. Apreté la mandíbula sin darme cuenta, hasta que sentí dolor en mis sienes. Boqueé varias veces. Notaba mi lengua pastosa, y por más que lo intentase, la saliva no volvía a producirse. Algo estaba mal.

No podía explicar cómo había llegado a esa situación, pero de pronto no podía estarme quieta en la silla, necesitaba huir de allí, escapar lo más rápidamente posible, ponerme a salvo. ¿De quién? ¿De qué? No lo sabía. No encontraba explicación posible a aquel estado. 

Sentía náuseas y sensación de vértigo. Temía caer allí mismo, y hacer el ridículo delante de toda esa gente. Los pensamientos negativos y destructivos no se hicieron esperar. Intenté, en vano, descartarlos. Sentí ganas de llorar, chillar, golpear y desaparecer, todo al mismo tiempo. 

Pensé que sólo sería cuestión de tiempo que aquel nerviosismo súbito desapareciera, sin embargo, fueron necesarios 20 minutos más de agonía y fuerza de voluntad hasta estar completamente calmada. La sensación de agotamiento posterior era devastadora. 

Dejé de tomar café, dejé de lado grupos de whattsapp, dejé el gimnasio, y empecé a salir menos de casa, sin saber exactamente qué lo provocaba. Vivía con un miedo constante de padecer una nueva crisis de pánico. Me sentía acorralada por mi propio cuerpo, por mi propia mente, y no lograba encontrar una causa plausible a esta situación. Condicioné mi presente a este problema. 

Tras dos años y medio, los síntomas remitieron levemente. Había aprendido las herramientas necesarias para procurar que estos ataques, entre comillas, no fuesen tan desagradables. La clave estaba exponerte. Enfrentar directamente al problema. No huir, domar los pensamientos (no autosabotearte), y no dejar de hacer las cosas que más te gustan. 

9 comentarios:

Aldana Buzetti dijo...

Uhh que texto, me encanta como escribís, ojala yo pudiera escribir así jaja, desde ya te sigo porque me encanto, te dejo una invitación si queres darte una vuelta por el mio, besos :)


No es spam :3

María dijo...

Totalmente de acuerdo con lo que dices porque enfrentando los problemas sin huir de ellos es de la unica manera que se pueden solucionar.

Un beso.

María Gómez dijo...

Wow. He encontrado tu blog curioseando un poco y con este texto acabas de dejarme sin palabras. Me encanta lo mucho que transmites sin necesidad de recrearte, de verdad, precioso.
(Por cierto, las fotos son <33)

Lolita dijo...

Voy a tomar tu ejemplo. Porque mi batalla contra la ansiedad siempre está perdida.
Un besazo <3

Sara Pérez Olmo dijo...

Terapia de choque en toda regla. Qué duro.

Volverte a decir lo bien que expresas las sensaciones puede considerarse ya molesto. Pero si fuese mentira no te lo diría una y otra vez.

Me ha recordado a esos momentos en la cama, cuando no puedes dormir y tu mente (cruel y despiadada) se dedica a recrearse en los momentos más embarazosos de tu vida. Y no sabes cómo parar...

Un beso.

Juli dijo...

Creo que no hay mejor descripción de esa situación que la que hiciste vos.
El final me gustó mucho. Lo mejor es no huir de los problemas y enfrentarlos. Me alegra que hayas podido seguir adelante.
Suerte!

Lào. dijo...

Enfrentarse a los problemas, a la vida en general. La clave está en el control, y en creer que somos lo suficientemente fuertes como para superar cualquier situación que se nos presente.

*abrazos*

Miss Carrousel dijo...

Intuyo que es un texto basado en algo real. Puede ser que me equivoque. Pero lo has descrito a la perfección. Si no está basado en hechos reales, he de admitir que me quito el sombrero. Si por el contrario, sí lo está... me alegro de que haya pasado todo (aunque fuesen dos años y medio interminables).
Yo he pasado por eso unos meses muy complicados (menos mal que solo unos meses) y no puedo ni imaginarme más tiempo así. En mi caso fue un efecto colateral de otra cosa, por lo que no dependía de mi fuerza. En el resto de casos, como dices, la clave está en enfrentarse a ella. Darle una buena patada y volver a ser aire, la calma.
Un besito :)

Hiponoe dijo...

Hola compañera,
acabo de darme cuenta que llevamos tanto tiempo con los blogs... y de que me encanta recibir tus comentarios.
Esta entrada en concreto... hoy me sirve de mucho, gracias. Me siento muy identificada contigo y la verdad es que en días como hoy siempre se agradece saber que hay más personas que sienten como tú y de que hay que ser más fuerte que la ansiedad; porque es un monstruo que te quiere comer y hay que hacerse amiga de él y hacerle trampillas para seguir, siempre.


Un abrazo