Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

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Arpegios

viernes, 4 de abril de 2014

1. Malones

Aquel viaje me cambió para siempre, y no sólo por las personas con las que viajaba, o que conocí en el transcurso de los seis días que pasamos en tierra extranjera, sino porque el amor no conoce de límites y a mi me atravesó de norte a sur y de este a oeste. Vale, sé que estoy tocando un tema que no tiene mucho mérito, porque ¿quién no se ha enamorado alguna vez? 

Pero esta vez es diferente..., ¿alguna vez habéis oído hablar del amor a primera vista? Los cabrones de mis amigos dirán que aquello no era amor, que aquello era puro instinto animal o ganas de echar un polvo, pero lo que sentí en aquel momento no puede ser descrito únicamente por una descarga de hormonas.

Era viernes tarde cuando decidimos que la mejor forma de despedirnos de aquel país, era tomarnos unas pintas en su honor. Habíamos oído hablar de un local en el había música en directo, 10 caños de cervezas diferentes y muy buen ambiente. Cuando cruzamos la puerta la música nos inundó. Era enorme. Recuerdo que planeamos abrir un local así en España, si nuestras carreras no nos daban de comer el día de mañana. 

Conseguimos compartir mesa con unos alemanes que ya iban un poco perjudicados para ser las nueve de la noche. 

- Tío, yo lo veo, con lo que nos gusta la fiesta, tendríamos el éxito asegurado - me comentaba Cristian. 
- Pero joder, esto es un edificio enorme, allí los bares no son tan grandes, a no ser que sea una discoteca, y ni siquiera un restaurante - resoplé.
- ¡Pues por eso Yago! Porque como allí no hay nada igual, seríamos la novedad.
- Bah, se puede soñar pero no tan a lo grande. 
- Tío, eres un aburrido de cojones. Ya vendrás a nosotros disculpándote y buscando una oportunidad de trabajo. 
- Lo más triste es que puede que sea verdad... ¡Me voy a pedir! ¿Alguien quiere algo más?

Como no obtuve respuesta, fui hacia la barra. De la que estaba allí me fijé por primera vez en el escenario, y fue cuando perdí la noción del tiempo y del espacio. El grupo estaba compuesto por un bajo, una guitarra eléctrica, un cajón y una guitarra acústica. Tres tíos y una tía, ¡y menuda tía!  

3 comentarios:

Martina Romá dijo...

Jajaja, ¡muy bueno!
Has mantenido toda mi atención como tú sabes, Elendilae.
Nunca me arrepiento por pasar por aquí.
Un abrazo y espero que la historia acabase genial :)

Esperanza dijo...

jaja, esperaremos la segunda parte :)

Pez en un Carrousel dijo...

Genial :)
¿Y qué pasó luego?
Soy de la opinión de los cursis: Puede que no exista el amor a primera vista como tal, pero la atracción animal, estoy segura.

Miss Carrousel