Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

Por favor, no toméis nada prestado sin avisar. Gracias. Puedes contactar conmigo a través del correo electrónico: nodisparenalapianista@gmail.com

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Arpegios

martes, 11 de marzo de 2014

Metereologías

("Días de luz y vida")

Nunca había podido imaginarme que la meteorología pudiese afectar tanto al estado de ánimo... 

Ella vivía del sol, como las plantas, haciendo metamorfosis de la luz a sus sonrisas. Vivía del cielo azul y de la suave brisa, llenándose los bolsillos de aromas primaverales y cálidos. Por eso, nunca entendí que decidiese migrar allá donde casi nunca se puede disfrutar del nocturno cielo estrellado, o del incendio de los atardeceres de verano.

Se había mudado al norte, entre montañas, donde a penas se puede disfrutar de la luz del sol, donde casi los 300 días del año, el cielo está cubierto por un espeso manto de nubes grisáceas y oscuras, y la lluvia se deja caer día sí, día también. 

Os hablo de ella porque la conocí cuando su piel aún era dorada, su mirada intensa, y sus pasos firmes. Cuando aún soñaba despierta, cuando corría, cuando gritaba y hacía ruido, cuando se reía a carcajadas, cuando se enamoraba de cada momento, y encontraba inspiración en cada segundo que respiraba. 

Ahora no la reconozco. Su piel es gris, blanca, translúcida, mortecina. Sus ojos ya no brillan con intensidad, a penas se ríe, a penas siente que deba luchar por algo; se deja arrastrar en silencio como una sombra de lo que fue. Se siente vacía, hueca, desganada, desmotivada, sin corazón, sin razón, sin sueños, sin vida… 

La echo de menos. 

Si el sol no regresa, que lo haga ella.

10 comentarios:

Amanecer Nocturno dijo...

Mutó para adaptarse al nuevo ambiente. Quién sabe si debajo de la palidez sigue estando ella, intacta pero encubierta.

Un abrazo.

M dijo...

Un texto bonito, ains que malo es echar de menos.
Besos

Anónimo dijo...

Excelente entrada....
Regresaran el sol y ella, es cuestión de tiempo.
A veces las circunstancias nos obligan a migrar a las montañas hasta que nos damos cuenta de que, la lucha diaria, nos da vida.
Regresaran. Saludos anonimos

Lào. dijo...

Muchas veces hay temporadas de lluvia, oscuras y grises, pero tarde o temprano el sol regresa.

*abrazos*

Martina Romá dijo...

¡Si no te gusta ahora, haz que vuelva!
Todos pasamos por momentos malos, que nos hacen cambiar, pero podemos regresar.
El texto es GENIAL, precioso....
Un besazo.
Cada vez tus textos me gustan más, comparaciones, como te expresas... :)

Alba Netzmare dijo...

La ternura de quien echa de menos, al ternura que nace de la melancolía es... En fin. La forma más tierna de querer.
Es triste ver como la gente cae y vivir su decadencia. Ojalá nunca nadie tuviera que sufrir la mirada muerta de alguien a quien ama (o amó).

Un beso <3

Elendilae dijo...

Muchísimas gracias por comentar.

Perdonad mi ausencia por vuestros rincones, estoy de viaje y no tengo tiempo ni conexión suficiente para leeros. En cuanto vuelva me pondré al día! ;)

Sara dijo...

Algo parecido me sucede a mí con el mar.

Espero que su luminiscencia traspase su piel, alcanzando la punta de sus dedos.

Y ojalá que vuelva a ser la de siempre :)

Un beso Leyre!

Pez en un Carrousel dijo...

Me ha encantado :)
Pero pienso, porque llevo toda mi vida viviendo en el Norte, que la lluvia tiene su encanto. Que pruebe a bailar bajo la lluvia torrencial, y su sonrisa volverá.

Miss Carrousel

Elendilae dijo...

A ver si van a vivir bajo el mismo norte y no nos hemos dado cuenta de ello!