Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

Por favor, no toméis nada prestado sin avisar. Gracias. Puedes contactar conmigo a través del correo electrónico: nodisparenalapianista@gmail.com

Un saludo, y ¡gracias por vuestra visita y comentarios!



Arpegios

jueves, 28 de noviembre de 2013

17 años con nosotros

Nela

Hoy te has ido y todavía no me lo creo, me cuesta hacerme a la idea... Pensar que ya no estarás ahí para recibirme cuando vuelva, que ya no te podré rascar tras las orejas, ni hacer cosquillas en la tripa, ni te podré llevar en brazos para que luego me dejes todos los jerséis llenos de pelos, ni te podré sacar fotos (aunque no te gustase posar para mi), ni te quedarás a mi lado mientras estudie, ni corretearás por el pasillo, ni me pedirás galletas, ni le ladrarás a todos los perros que intenten acercarse a ti... ¡menudo carácter!

Ya eran muchos años, y la vejez nos acaba pesando a todos, pero sé que no has sufrido, y eso es importante. 

Creo que has sido muy feliz pues siempre has sido la reina de la casa. Y ya que no me he podido despedir de ti, ya que no he podido estar ahí para decirte adiós, te dedico estas palabras.

Te echaré mucho de menos. 
Te quiero mucho.

Me ha encantado haberte visto crecer, desde una bolita de pelo negra y preciosa, hasta llegar a convertirte en "la eléctrica", con esa fuerza y esa energía casi inimaginables para alguien tan pequeño. Me ha encantado compartir cada momento bueno y malo contigo. Me has encantado, toda tú. 

Gracias y hasta siempre.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Callejeando


Quería ser tan alta como la luna. 



Batman tiene su propio bar. Gotham puede esperar.


¡Sube, que te llevo!


Las noches de los fines de semana
esta calle está llena de gente, aunque no lo parezca.


¿Quien dijo que pintar en la calle no era arte?


Estalactita artificial.


¿Nos perdemos?


Fuente Caracol.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Salvar vidas

Me había pasado media vida intentando salvar vidas. Heridas del corazón, miradas perdidas, labios sin aliento, sin esperanza, sin sueños, manos vacías, bolsillos rotos. Era algo así como el ángel de la guarda que llega sin haber sido llamado, una luz al final del camino, el clavo ardiendo, la tabla de salvación en mitad del mar. Creía en el destino, en las vidas que se cruzan porque estaban predestinadas, y ahí estaba yo, intentando pegar los trozos de personas que se rompían sin poder evitarlo, que no sabían repararse, que no querían repararse. No pedía nada a cambio, sólo quería salvarlos. 

Sin embargo, hay personas que han decidido su propio final, se han convencido de ello, y aunque tú creas que lo mejor son otros caminos, no significa que deban seguirlos, aunque no estés de acuerdo, no tienes el poder, ni la decisión última para cambiar sus vidas. Quizá consigas salvar a alguien, pero quizá no. 

La gota que colmó el vaso fue cuando descubrí chicos de entre 13 y 16 años que habían perdido todo aliento por seguir adelante. Adolescentes que sentían que no les quedaba nada por lo que luchar, que sentían que solo estorbaban, que nadie les echaría de menos, que lo único que les animaba era la idea de quitarse de en medio. Y en contra de todo pronóstico lógico y racional, no querían ser salvados. ¡No querían vivir! No podía entender como alguien a tan tierna edad quisiera perderse para siempre.

La sensación de frustración y culpabilidad era inmensa. Frustración, porque estaban completamente cerrados en banda a colaborar. Culpabilidad, porque aún con buena intención, no siempre conseguía mi propósito. Y ese fue mi gran error: culparme de sus bucles y recaídas, haciendo míos los problemas de los demás.

Esas personas nunca pidieron ayuda, esos chicos y chicas nunca pidieron ser salvadas de sí mismos, y entonces no supe verlo. La clave es que solo puedes ayudar a quien quiere realmente cambiar algo de su vida. A quien te busca y hace todo lo posible por salir de su abismo. 

Así, me hice psicólogo, y dediqué el resto de mi vida haciendo lo que más me gustaba, pero con la distancia y la seguridad de quien sabe que el cambio, no solo depende de uno mismo o del profesional, sino de la persona que acude al despacho, con el firme propósito de salir adelante.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Valiente

Querer es de valientes, 
y desde que te conozco
me encanta bailar en los tejados. 


martes, 12 de noviembre de 2013

Puro teatro

(Fotografía realizada por Leyre L.G)

Una obra que se estrena cada día, 
y aunque el final esté escrito de antemano,
el éxito está casi asegurado.


jueves, 7 de noviembre de 2013

Youth

- ¿Te puedes creer que comprendí la frase "Carpe Diem" cuando empecé a trabajar con personas mayores?
- ¿En qué sentido?
- Sí. Todos repetimos como mantras eso de "yolo" (you only live once), "vive la vida", "eternamente jóvenes", "vive como si fuese el último día"... pero... no creemos en lo que decimos, porque realmente no llegamos a vivir así nuestro día a día, o nuestro presente a corto plazo... 
- ¿Y por qué con personas mayores?
- Porque... los miras a los ojos y te desarman por completo. Porque ves que el tiempo pasa para todos, en todos los aspectos. Los hay que dependen completamente de alguien, que necesitan una silla de ruedas para moverse, que han perdido gran parte de su memoria, que están desorientados en el tiempo y en el espacio, que no pueden escribir porque han perdido movilidad en sus extremidades, pero que todavía comprenden si les hablas... Y entonces te preguntas si no se sienten frustrados porque a penas pueden manejarse por sí mismos. 
- Pero los hay con 70 años que están perfectamente, ¿eh?
- Sí, por supuesto, eso es maravilloso, y con 80 y con 90, ¡eso es genial! Eso es lo que todos desearíamos, pero... ¿y si no estás así cuando llegues a esa edad? 
- Eso es algo por lo que todos debemos pasar, es el ciclo de la vida. Naces, creces, trabajas y te mueres, jajaja... 
- Jajaja, sí, ahí es donde te das cuenta de lo efímera que es la vida, y que debes aprovechar cada segundo, disfrutando, a ser posible, para luego llegar a los 70 u 80 y decir, ¡me lo he pasado de cojones! 
- Pero todo lo que viste allí, no sería malo, ¿no?
- No, claro. Me refiero a que cuando empecé a trabajar con ellos, me di cuenta del significado de "aprovecha el momento"; ahora veo menos la televisión y leo más, no me quedo tanto tiempo sentado en una silla mirando al infinito, como si no tuviese cosas más importantes que hacer, aprovecho cada segundo para hacer lo que me gusta, e intento sacar el lado positivo a aquello que no. También comencé a entenderlos, a no verlos como seres extraños, a darles mi cariño, un apoyo, una oreja en quien volcar sus vivencias, una sonrisa, un "¡qué guapa estás hoy Eugenia!". Creo que es una experiencia que te cambia, y que muchos deberían vivirla. 

domingo, 3 de noviembre de 2013

Introspección

Me apetecía escribir pero en realidad no estaba segura de lo que quería plasmar, me apetecía silencio, pero en realidad saltaba de una canción a otra para mantenerme al hilo de mis pensamientos (que en ese momento eran muchos y muy caóticos). Me apetecía calma, pero no paraba de moverme en círculos por la habitación, pensando en el último vídeo que acababa de ver y de cómo me había removido por dentro, como un eco de lo que llevaba tiempo preguntándome a mi misma; acerca del presente, del futuro, de los pasos que hay que dar para alcanzar nuestros objetivos, y de la forma en la que queremos conseguirlos. 

Permanecí con la vista clavada en la pantalla de mi portátil, sin apenas moverme, sin apenas respirar, sin apenas ver u oír, como si ese estado de vegetación aparente, pudiese darme las claves para que mis dedos comenzasen a moverse por el teclado, sin éxito. 

Cerré los ojos cansada de darle vueltas a unos pensamientos que no llevaban a ninguna parte. Quizá la clave estaba en retomar aquella filosofía que intenté seguir a rajatabla allá por el 2012 y que por alguna extraña razón, había abandonado silenciosamente.

Fluir, dejarse llevar, confiar en que cada paso que damos es el correcto, no darnos por perdidos antes de tiempo, y no abandonarnos al tedio de la rutina. Rebotar y no dejar de jugar. 


El video que me ha llevado a la introspección: