Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

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Arpegios

miércoles, 16 de enero de 2013

Liliane

El sonido de aquella guitarra...

Recuerdo cuando llegaba a casa con ella colgada del hombro. Aparecía por el umbral de la puerta y sin decir nada, la sacaba de su estuche de madera negro, y me dedicaba los acordes más bonitos del mundo. Yo le miraba fascinada. Era su forma de decirme: "ya estoy aquí, espero que hayas tenido un buen día, te he echado de menos, te quiero...". 

Él era músico, solista, bohemio, gato callejero, alma errante. Solía frecuentar un bar de las afueras de la ciudad donde dos viernes al mes se subía al escenario para refugiarse del mundo, olvidarse de sí mismo, de dónde venía o a donde pretendía ir. Le gustaba aquella obra de teatro, así lo llamaba. Era su filosofía: crear por dos horas un universo paralelo donde no hubiese posibilidad de que la tristeza o la angustia invadiese nuestras vidas. Pura magia.  

Nos conocimos en uno de sus conciertos. Casualidad o destino, me vi envuelta en aquel éxtasis de acordes, punteos y rasgueos. La fuerza de aquellos dedos... su voz, su sentimiento, su media sonrisa, como rota, herida de batallas pasadas... Misterioso y seductor. 

Comenzamos a llamarnos, a quedar, a hablar. Los encuentros breves, fugaces y adolescentes dieron paso a cenas, viajes y planes de futuro. Me dejé llevar, aunque sabía que su vida era la música, que no podía enjaularle, que él necesitaba volar de vez en cuando. 

Pero nunca llegué imaginarme cuan cierta era esa afirmación. Un día simplemente desapareció. Se marchó con lo puesto. Se llevó consigo lo suyo y lo mío: mis sueños, mi amor, mi cariño, mi ilusión, mis esperanzas... 

Entendí pasados los años que él siempre había estado enamorado de Liliane, y ninguna otra mujer podría hacerle cambiar de opinión. Que él siempre había vivido por y para ella. Ella nunca trataría de hacerle cambiar de opinión, nunca le decepcionaría, nunca le pondría contra la espada y la pared, nunca le reprocharía sus idas y venidas, siempre estaría dispuesta para él. 

Aquella guitarra...  

(Si pincháis en "guitarra"
podréis escuchar la música del artista
que ha inspirado esta entrada)

5 comentarios:

Nerea dijo...

Me ha cautivado la forma en que lo has descrito en el tercer párrafo: "bohemio, gato callejero, alma errante...".

Muy buen relato. Y, es verdad, los músicos nómadas son de espíritu libre y musas varias.

Te vuelvo a repetir que me ha encantado. Además, me has recordado a mí.

Besos.

Amanecer Nocturno dijo...

♥♥♥

El amor de la música va cien mil pasos por delante del humano. Liliane debía de ser muy bonita.

Un aplauso, Elendilae, te me has metido bien adentro con esta historia :P

Forgotten words dijo...

No sabes cuanto me alegro de haber encontrado tu blog, porque me acabo de enamorar de ese chico bohemio que también has descrito, de verdad me ha encantado la historia, triste pero bella.

Bea G. dijo...

Vaya Leyre no conocía esta faceta tuya, mas has sorprendido, me encanta como escribes, te hace meterte en el relato y sentir las emociones :D

un besin.

Elendilae dijo...

Muchas gracias Bea ^^