Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

Por favor, no toméis nada prestado sin avisar. Gracias. Puedes contactar conmigo a través del correo electrónico: nodisparenalapianista@gmail.com

Un saludo, y ¡gracias por vuestra visita y comentarios!



Arpegios

viernes, 27 de abril de 2012

Aquella chica rara


La miré de reojo mientras atravesaba la calle: chupa de cuero, guitarra al hombro, tejanos desgastados... ¡Vaya facha, con esos aires de chica mala! Cada gesto era agresivo, desafiante. Parecía contenida, como si estuviese a punto de explotar. Su mirada guardaba tempestades.

¿Dónde olvidaste tus sonrisas, pequeña? Parecía tener un cartel cosido a su espalda en el que rezaba: "¡Cuidado, soy rara, muerdo!". Aunque en verdad se muriese de ganas porque alguien se acercase y le diese un abrazo, una sonrisa o un "¿qué tal estás?", "quiero estar contigo", "me gustas tal y como eres"... 

Sentí su rabia, su incomprensión hacia sí misma y hacia un mundo que parece girar demasiado deprisa, despreocupado, egoísta. Sentí su impotencia, el no saber cómo enfrentarse a aquellas personas que parecen bailar al son de su propio ombligo. Sentí sus ganas de echarle un par de huevos a la vida, aunque por dentro estuviese aterrada. 

Dobló la esquina y aquel peligroso magnetismo que me había atado por un momento a sus pensamientos desapareció de golpe. Pensé en seguirla, en descubrir qué guardaba en su interior, aunque quizá me viese atrapada por aquella espiral de sentimientos contradictorios que la definían. 

Tuve el presentimiento de que no sería la última vez que me encontrase con ella, aunque quizás para entonces hubiese liberado todo ese lastre que la encadenaba a una máscara de aparente frialdad y fiereza. 

1 comentario:

Amanecer Nocturno dijo...

Cuando estaba en el instituto solía encontrarme con una chica de camino a casa, y era tal y como describes a ésta. Una amiga mía y yo la llamábamos "La imperturbable". Era tal la contradicción que transmitía que jamás pude dar una opinión acerca de ella, pese a verla casi cada día.