Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

Por favor, no toméis nada prestado sin avisar. Gracias. Puedes contactar conmigo a través del correo electrónico: nodisparenalapianista@gmail.com

Un saludo, y ¡gracias por vuestra visita y comentarios!



Arpegios

sábado, 30 de julio de 2011

Garabateando

 ("Ojos que te miran" - Dibujado y Fotografiado por Leyre L.G)

 ("Ángel Caído" - Dibujado y Fotografiado por Leyre L.G)

 ("Kakashi" (Naruto) - Dibujado y Fotografiado por Leyre L.G)

 ("Luffy" (One Piece) - Dibujado y Fotografiado por Leyre L.G)

 ("Beso" - Dibujado y Fotografiado por Leyre L.G)

 ("Melo" (Death Note) - Dibujado y Fotografiado por Leyre L.G)

("Trafalgar Law" (One Piece) - Dibujado y Fotografiado por Leyre L.G)

jueves, 28 de julio de 2011

Aquel beso...

- Joder... - suspiró apesadumbrado.
- ¿Qué pasa? - le pregunté con curiosidad, pues había visto cómo apretaba con fuerza su mandíbula. 
- En serio, nunca dejes que me quede en silencio... enseguida me pierdo entre... 


No llegó a acabar la frase, se levantó de golpe y rebuscando en sus bolsillos, sacó un mechero Zippo. Era de color metalizado, liso, sin inscripción alguna. Lo observó atentamente, como si estuviese intentando comunicarse mentalmente con él. Decidí intervenir:


- Hoy estás muy raro... Por más que mires al mechero, no te va a hablar, ¿lo sabes, no?
- Muy graciosa... - suspiró. 


Entonces, caí en la cuenta:


- ¿Es por esa chica, no? 
- Sí... 
- ¡Joder Álvaro! ¡Hace ocho meses de eso! Con lo que tú eras antes, ya deberías haberla superado...
- Esto es muy diferente - me miró directamente a los ojos, muy serio.
- Está bien... cuéntame, sacar los recuerdos o los problemas al exterior ayudan a verlos desde otra perspectiva, quizá pueda ayudarte... 
- Me estaba acordando de la primera vez que quedé con ella. Hablábamos sentados en un banco. Nada importante, era una forma de evitar ese incómodo silencio... Yo me moría de ganas por besarla. Intentaba por todos los medios acercarme a ella, sólo por no asaltarla de golpe y que me respondiera con un bofetón. Luego pensé que por una vez en la vida podría arriesgarme, y si salía mal... al menos lo había intentado. 
- Entonces al final, ¿la besaste?
- Sí. Lo recuerdo perfectamente. Me acerqué a ella muy lentamente y posé mis labios sobre los suyos. Fue gracioso porque... se puso toda tensa, su cuerpo, su postura, ¡hasta sus labios! Creí que le había molestado, sin embargo no se apartó, se dejó besar. Sus labios eran carnosos, suaves... Abrí los ojos y descubrí que ella me estaba mirando. Eso fue lo más extraño. A mi siempre me habían dicho que se debía besar con los ojos cerrados, pero ella... ella me miraba mientras me besaba. Sentí como una descarga de adrenalina me recorría de pies a cabeza. Cuando me aparté, no dijo nada, pero ambos sonreímos... Y bueno, ahora mismo no recuerdo si se lanzó o ella o volví a lanzarme yo... tengo los recuerdos un poco distorsionados... 
- Guau... ¡se me han puesto los pelos de punta! - exclamé. - ¡Es precioso!
- Eres la primera que sabe como realmente fue... y ahora que te lo he contado... suena como el argumento de una película de amor... 
- ¿Crees que ella se acordará de aquel beso?
-  No lo sé... 
- ¡Venga, te invito a algo! 
- ¿Cuando? ¿Ahora?
- Sí. Vamos a brindar por ese beso de película, fuiste un valiente y apuesto caballero que la conquistó con un beso...
- ¡Já! ¡Pero si la historia ha acabado mal!
- ¿Y? En aquel momento la derretiste, y no creo que pueda fardar de otro beso así... ¡Relájate y disfruta de la vida!

martes, 26 de julio de 2011

6'5 vidas

("7 vidas" - Fotografía realizada por Leyre L.G)


Permaneció tumbado sobre un viejo y raído colchón en aquella pequeña sala, apenas amueblada, mientras contemplaba la noche. A través de la ventana, podía observar como las casas del barrio se recortaban sobre el cielo nocturno. Un olor a lluvia impregnaba el ambiente. Las nubes se dejaban arrastrar por la brisa veraniega, teñidas en un tono anaranjado, como si hubiesen absorbido la contaminación lumínica de la gran ciudad.


De pronto, unas sombras se recortaron sobre la fachada que tenía a su derecha. El contorno desgarbado de un chico, se dibujaba y desdibujaba entre el juego de luces. Estaba fumando, y como él, trataba de vislumbrar alguna estrella en aquel cielo de tormenta. De repente, el murmullo de una ligera llovizna se hizo presente en pocos segundos, sin embargo, cesó de golpe, como si tan sólo hubiese sido producto de su imaginación. Y tal vez lo fuera, pensó. 


Por primera vez en mucho tiempo, sintió deseos de permanecer despierto hasta el amanecer. A penas unos años atrás, tenía con quien compartir aquellas horas nocturnas, aquellas cacerías por los tejados, aquel lenguaje de la noche, misterioso, seductor, aquellos olores a fruta madura, aromas llegados desde el otro lado del río, aquellos ojos luminosos, amarillos y verdes, que como ellos, disfrutaban y se alimentaban de la noche joven, de las estrellas, de la luna... 


Sin embargo, todo había cambiado. Cada uno había escogido su propio camino, y quien sabe si volverían a verse. Mientras tanto, él permanecía recostado sobre aquel viejo colchón en las noches de verano, reviviendo una vez más los recuerdos de aquellas seis vidas pasadas. 

domingo, 24 de julio de 2011

Run Run Run

Encendió la radio con su mano derecha, mientras con la izquierda trataba de sujetar el volante. Los primeros acordes de "My Generation" de la banda inglesa "The Who", disolvieron los pensamiento que en ese momento acrecentaban su rabia e ira contra sí mismo y contra el mundo. Giró la ruedecilla hasta que el volumen fue máximo, sumiéndose en un caos de guitarra, batería y la voz desgarrada de Roger Daltrey.


Aquella conversación por teléfono, a penas cinco minutos atrás, le habían transformado en un ser salvaje, henchido de odio y malestar. Así que decidió hacer lo único que conseguía calmar sus nervios, montar en su mercedes 450 slc descapotable w107 rojo, herencia de su abuelo, y darle la vuelta al cuentakilómetros, con la música rock and roll sonando de fondo. 


En un cálido atardecer del mes de julio, teniendo como límite el horizonte, bordeaba la costa este de Estados Unidos. Escapaba donde el presente no pudiese alcanzarle. 

jueves, 21 de julio de 2011

Beautiful Nights

Adoro el verano por... los reencuentros con los amigos de siempre, los café con leche y hielo a media tarde, las interminables horas jugando al parchís, ganando, perdiendo, las cuatro bolsas de pipas que nos comemos sin pestañear, la calidez del sol sobre mis hombros, las camisetas de tirantes, los pantalones cortos, el experimentar en la cocina con bizcochos y pasta fría, las sandalias, las fiestas de los pueblos, los cubatas y las cañas en terrazas, la música llenándonos de energía y alegría en cada bar, las trampas jugando a las cartas, los cotilleos, los turistas, los guiños de ojos, los chistes malos, los abrazos, las carcajadas, los brindis por aquellos que no pueden estar, las siestas, los planes a última hora, los propósitos, las estrellas fugaces de agosto, la tranquilidad, la picardía, las ganas de comerse el mundo, el calor, los recuerdos, las vacaciones... 

martes, 19 de julio de 2011

Latido tras latido

Recuerdo la primera vez que la vi. Fue en el metro, en el transcurso de tres paradas y cinco mil latidos. Leía tranquilamente un libro forrado con papel de periódico. De vez en cuando sonreía, otras veces ladeaba la cabeza contrariada, subrayaba frases, palabras, hacía dobleces en las esquinas superiores de las hojas, siempre a la derecha, y otras simplemente, leía absorta sin importarle lo que ocurría a su alrededor.


Siempre subía una parada después de la mía, por lo que me daba tiempo a observarla de reojo, mientras se sentaba habitualmente, dos asientos en diagonal a mi posición. Su forma de vestir era sencilla, práctica, aunque coqueta a su vez. A penas se maquillaba, tan sólo un poco de color en sus ojos, haciendo que me hipnotizasen cada día más. Eran grandes y redondos, de un color marrón oscuro, profundos, misteriosos, seductores.


Compartimos algunas miradas, medias sonrisas, a penas unos segundos que me hacían estremecer hasta el punto de olvidar cómo se respiraba. La amaba en secreto, día tras día, parada tras parada, latido tras latido. Pero nunca fui capaz de decirle nada, de acercarme y susurrarle que quería quererla para siempre, y aunque "para siempre" es mucho tiempo, estaba seguro de cumplir mi promesa.


Un día dejamos de coincidir y nunca más volví a verla. Han pasado dos años y sigo recordándola como la primera vez, como aquella casualidad que hizo que mi corazón se estremeciera hasta el punto de volverse loco, de volverme loco. Si cierro los ojos, aún puedo verla sentada a dos asientos de distancia, con un libro forrado entre las manos, leyendo absorta sin importarle lo que ocurriese a su alrededor.

lunes, 18 de julio de 2011

Desde donde surge la magia

A veces no sé sobre lo que voy a escribir. Abro una página de Word en blanco y me pongo música. Es entonces cuando comienza la magia. Dejo que la melodía me hable, mucho más allá del sentimiento llano que hablan las canciones, que cantan los autores. En un lugar tranquilo, con la melodía vibrando de fondo, en mi corazón, en mi piel, en mis pensamientos, fluyendo, entrelazándose, es entonces cuando mis dedos comienzan a crear primaveras. A veces son inviernos de escarcha y melancolía, retazos de espinas que aún siguen clavadas en mi alma, y que plasmándolos en el papel, parecen más lejanos, diluidos, que me liberan y tranquilizan.


Me olvido por un segundo de todo lo que hay a mi alrededor. Intento encontrar las palabras precisas para describir un sentimiento, una acción, un movimiento, un paisaje... Intento darle la vuelta, darle mil vueltas, darle vida, ver como crece y se desarrolla, darle alas, transformarlo en poesía. Puedo sentir la energía fluyendo por mi cuerpo, que se canaliza y se expande. Llega de repente y se instala en mis entrañas, durante unos minutos o quizá horas. 


Cada vez que escribo, una pieza de mi destartalado caos existencial vuelve a encajarse, haciendo renacer esa pequeña parte, más pura y más fuerte que nunca. 
  

viernes, 15 de julio de 2011

En el andén

Permaneció con la mirada fija puesta en la pantalla de su portátil, y los dedos sobre el teclado. Parecía estar mucho más lejos de donde realmente se encontraba. La música inundaba toda su habitación, con fuerza, desgarradora, como si la propia melodía pudiese dictarle qué escribir a continuación. Sin embargo, no se movía. Su mente, su cuerpo, se había paralizado. 


Después de tanto esfuerzo, ¿qué? pensó. ¿Gracias por dedicarle tantas horas, pero no has llegado al mínimo requerido? ¿Lo has intentado pero, te quedas en el andén? ¿Vuélvelo a intentar el año que viene?


- ¿Qué coño me ha pasado este año? - susurró apretando con rabia la mandíbula. - ¡Joder! - acabó exclamando, mientras golpeaba la mesa de su escritorio.


Todavía guardaba en su interior toda la tensión acumulada durante las pasadas semanas. Si no intentaba relajarse, acabaría consumido por sus propios pensamientos. Su mente era un enemigo peligroso, y aún le era difícil de manejar. Suspiró con desazón. Sin pensárselo dos veces, apagó su portátil y salió a la calle. Todo había acabado, no había nada ya que pudiera hacer o cambiar. Lo mejor era intentar disfrutar de su recién adquirido tiempo libre. 

martes, 12 de julio de 2011

7:00 am

Amanece. Un manto de fría niebla se desliza entre las calles de la ciudad, y la humedad impregna los cristales de mi habitación. Siento un escalofrío. Otro día de nubes grises y lluvia, otro día sin ver el sol, sin sentir su calor lamiendo mi piel, sin sentir su color reflejado en cada objeto o paisaje, sin sentir su energía fluyendo por mi cuerpo.


La ciudad comienza a despertar de su letargo y los primeros coches ya ronronean por las avenidas. El despertador comienza a ladrar noticias que entumecen mis sentidos, y antes que consigan acabar con mis nervios, estiro la mano y lo apago. El esbozo de un nuevo día se dibuja y desdibuja en mis pensamientos. Los exámenes a primera hora de la mañana deberían estar prohibidos, pienso.


Divago entre imágenes y destinos vacacionales, como si ello pudiese darme fuerzas para levantarme de la cama; coche, carretera y manta, perdernos entre las montañas del norte, o la llanura del sur. Café helado y vodka naranja. Música y calor. Atardeceres y estrellas. Besos suaves, lentos y dulces. Perdernos tú, tus ojos verdes y yo. Perdernos para volver a encontrarnos, abrazados al amanecer...


Sonrío, es hora de enfrentarse al mundo, a la realidad, a penas me quedan tres días para disfrutar de la libertad, y poder decir realmente que, ha comenzado el verano. 

sábado, 9 de julio de 2011

¡2 Bloody Mary!

- Oye, ¿qué vas a hacer después? ¿Te apetece tomar algo?
- ¿No habías dicho que no querías volver a hablar conmigo nunca más?
- Yo no he dicho nada de hablar...






(Conversación extraída
de la serie "Sexo en Nueva York")

jueves, 7 de julio de 2011

Lights of afternoon

Posó su mirada sobre el horizonte para observar como, lentamente, el sol se escurría entre el cielo y el mar. Permaneció sentado sobre la arena, sin apenas mover ningún músculo, dejando que las olas salpicasen sus pies desnudos, oyendo el graznar de las gaviotas revoloteando sobre los acantilados y saboreando toda la sal que impregnaba aquel rinconcito marítimo. 

De fondo sonaba, "Coconut" de Harry Nilsson, y sin darse cuenta sonrió. Sonrió no sólo con el gesto o la mirada, sino también con el corazón. Sonrió porque por primera vez en mucho tiempo pudo disfrutar de su tiempo, de su soledad y de la tranquilidad al haber conseguido encajar todas las piezas de su rompecabezas.
  


miércoles, 6 de julio de 2011

Demasiadas horas, demasiados minutos...

No llega a ningún lado, 
se queda ahí, atrapada,
con toda la rabia en su garganta,
sin atreverse a gritársela al mundo,
con todas sus ganas enredadas
en su cuerpo entumecido.


Son demasiadas horas las que 
pasa encadenada a esa silla de madera,
astillada, agrietada...
Demasiados los minutos en que sus pensamientos
giran trescientos sesenta grados
hasta transformarse en algo irreconocible,
hasta transformarle en alguien irreconocible. 


Emplea más tiempo para pensar que para soñar.

martes, 5 de julio de 2011

Con toda su fuerza en tus entrañas

Tras la despedida, se quedó con una sonrisa dibujada en sus labios y el sol pintado en su mirada. Cada centímetro de su piel estaba electrizado por miles de escalofríos que le recorrían de pies a cabeza, haciéndose trémulos los suspiros que se descolgaban de su boca, estallando en su cuerpo y en su alma el recuerdo de sus besos, de sus manos acariciándole las mejillas, el cuello, la espalda... trazando un mapa con sus lunares. 


Durante diez minutos, perdió la noción del tiempo, aunque quizá fueran veinte, una hora, o quizá dos. Instantes fugaces se cuelan entre sus pestañas: un mensaje, una llamada, una conversación, la risa de los niños en el parque, un helado de fresa, su favorito, música, literatura, cine, arte...  


Entonces comprendió que estar enamorado, significaba mucho más que un corazón dibujado sobre una hoja de cuaderno cuadriculado. Aquel sentimiento no podía retenerse en el contorno de un garabato, porque no era lo suficientemente grande y poderoso para abarcarlo. 




Amor es vida y magia cuando surge, y dolor y soledad cuando se acaba... Sólo puede ser comprendido si lo has sentido con toda su fuerza en tus entrañas. Y sólo entonces podrás definirlo de verdad.