Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

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Arpegios

jueves, 15 de diciembre de 2011

Salvarse por las rutinas

("Buscando una luz en la oscuridad" - Fotografía realizada por Leyre L.G)
Intenta avanzar pero no puede. 
Una fuerza invisible empuja sus fuerzas hacia el suelo. 
Mantiene la vista en el camino; una mirada borrosa, 
ni siquiera puede ver más allá de sus propios pasos. 
La desazón comienza a extenderse por cada fibra de su ser. 
No tiene ganas de hacer nada, pero por una promesa que mantiene consigo mismo, continúa haciendo las cosas que hace siempre: salir, estudiar, hablar, reír... aunque sería mucho más fácil quedarse agazapado en un rincón oscuro sin atreverse siquiera a respirar, sentir, hablar, o incluso mirar... 
Y cuando consigue darse cuenta, es demasiado tarde, 
una espiral de amargura se cose a sus entrañas, a su corazón hueco, 
a su piel marchita, a sus ojos ausentes, 
a sus manos heridas de arañar la realidad, su realidad... 

Sin embargo, 
se aferra a esa rutina que consigue mantenerle en la cordura,
sin llegar a perderse del todo. 
Consigue aferrarse a esas pequeñas cosas
por las que su corazón continúa latiendo,
por las que sus piernas se siguen moviendo siempre hacia adelante,
por las que las sonrisas se dibujan con fuerza en sus labios. 
Siempre esas pequeñas cosas que le traen la felicidad. 




8 comentarios:

DANI dijo...

Esta bien aferrarse a un clavo ardiendo, para seguir siendo, pero la rutina es muy traicionera :(

Besazos enormes

Contradictorio dijo...

La rutina te mata, hay que hacer locuras para seguir vivo ;)

Hiponoe dijo...

Y cómo se soluciona esa situación? si lo sabes, dímelo :)

AmanecerNocturno dijo...

Me ha gustado mucho el texto por las dos partes tan contrapuestas que lo forman. Y la primera es poco típica tuya con lo optimista que eres siempre, aunque ya en la segunda lo arreglas un poco (digo el negativismo de la primera).

No.me.pises.que.llevo.chanclas. dijo...

Está claro que los pequeños momentos hacen una felicidad inmensa... hacen que la vida la tomes desde otro punto de vista... ohhh! qué gran entrada!

Beta. dijo...

Eso es lo bueno, los pequeñoos momentos. Esos que a simple vista no se aprecian. :)
besos

Ene dijo...

Ay.... me encanta venir aquí.
:-)

Marina dijo...

Me identifico mucho con lo que has escrito. Aferrarse a la rutina te puede salvar de arrinconarte en la oscuridad, sin hacer nada ni sentir nada.
Un beso enorme :)