Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

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Arpegios

martes, 30 de agosto de 2011

Tierra y Aire

A mi me encanta la velocidad, por eso ayer, monté en mi pura sangre plateada y salí a quemar rueda en la carretera. No literalmente, claro, no soy de esos locos que pierden la cabeza por el humo y los aplausos de otros tantos fanáticos del asfalto. Es una forma que tengo para quemar las penas, toda esa rabia se la lleva el viento. 


Salí hacia el atardecer. Los últimos rayos del sol aún se pintaban en el horizonte con tonalidades anaranjadas y rojizas. Daban ganas de viajar directamente hacia allí; de pintarse el alma con aquel brillo y llenarse los pulmones de aquella calidez. Soy un romántico de las metáforas, si los chicos me oyesen, pensarían que soy un cursi de cuidado. 


El viento me silbaba en los oídos, empujaba mi cuerpo hacia delante y hacia los lados. Escudado tras el parabrisas, procuraba mantener el equilibrio lo más firmemente posible, primero una curva, después otra, una recta... La noche comenzaba a arroparme y las primeras estrellas asomaban vacilantes. Creo que en la otra vida debí ser algún tipo de ave, porque no entiendo cómo me fascina tanto el cielo. 


A veces me imagino recorriendo la carretera, una vía larga y estrecha que se pierde tras las montañas, mucho más allá del horizonte. Me imagino que el viento me empuja con fuerza, que abro los brazos en cruz, y que sin perder el equilibrio, me elevo por los aires. Pero no estoy tan loco para jugarme la vida de esa forma. 


Al bajarme de mi fiel corcel, vuelvo a poner todo mi cuerpo en la realidad. Si tuviese tiempo y dinero sería capaz de recorrerme el país entero sin bajarme ni siquiera a descansar. Es tan sólo un sueño que hace que esta rutina que corta mis alas, no parezca tan tediosa. Hasta entonces, me conformo con observarlo con añoranza, a sabiendas de que tarde o temprano, conseguiré alcanzarlo. 

6 comentarios:

Ene dijo...

Espectacular narración. Me encanta. Ver la vida a lomos de semejante bestia (cualquier vehículo me sirve). Arañando con delicadeza la carretera... Y si esa carretera, dices, se pierde tras la montaña... ¿Dónde hay que firmar para llevar esa vida nómada? Me la queda al volante de una furgo.

Besos, reina.

MâKtü[b] dijo...

Yo le daría la vuelta... si tuviese dinero y tiempo xD Pero me ha encantado ^^

No he visto la peli!! Ultimamente solo veo peliculas con mi hermano e intento que sean para todos los públicos xD Pero me la apuntó ;)

Saludos!

No.me.pises.que.llevo.chanclas. dijo...

Qué palabras más bien puestas en su sitio!! sí, señora!!! un viaje que se sabe tú lugar de partida pero no el de destino! eso es: una aventura en toda regla! a la cual me apunto! :) besos!

DANI dijo...

Has descrito mi sueño, aunque mi corcel no es plateado, es rojo. No es un tema de dinero, es un tema de tiempo, ya se sabe, cuando se es padre se sueña más :))

Besazos moteros

le collectionneur dijo...

Me gustó la narración.
Es el sueño de muchos, no sólo el pais, yo recorrería el mundo entero. como dice Dani, tambien es una cuestion de tiempo.

(Entre nos, no ando desaparecido, la verdad es que estoy algo perezoso para escribir, pero leo chica desconocida lo que escribís)

Sergio dijo...

Hablas tú de velocidad, yo que nací para correr...
http://superehore.blogspot.com/2011/06/nacido-para-correr.html