Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

Por favor, no toméis nada prestado sin avisar. Gracias. Puedes contactar conmigo a través del correo electrónico: nodisparenalapianista@gmail.com

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Arpegios

martes, 9 de agosto de 2011

Blackout

Va a romper su brújula. Se ha dado cuenta que ha perdido de vista el sur y en su cuerpo se está instalando el frío norte. Ya no recuerda a qué saben las ilusiones, ni la esperanza, ni siquiera los juegos infantiles, como pedir deseos a las pestañas que se desprenden de su mirada. El pesimismo y la desconfianza se están cosiendo a sus sentidos, cegándolo de la luz de los días. Se siente perdido, un desconocido habitando en su propio cuerpo, como si no se perteneciese, como si se le hubiese olvidado el significado de la palabra tranquilidad. Necesita un cambio. 


Y mientras, permanece en silencio intentando cavilar en sus sentimientos, sin darse cuenta que la vida pasa fugaz a su lado... 




6 comentarios:

Ene dijo...

No se puede olvidar el sabor de las ilusiones!
Alguien debe recordárselo.

La vida pasa fugaz, como las estrellas :-)

Un besazo

MâKtü[b] dijo...

Y es que es todo tan efímero...

le collectionneur dijo...

No sé qué ha ocurrido pero después de escribir el comentario el Señor de Blogger me ha dicho no se que de que no podía comentar.
Decía en el anterior que coincido con Ene, que alguien debería recordarle alguna ilusión y si no es así, debería a probar a inventarlas de nuevo.

Se cumplió algún deseo chica misteriosa? :)

Ove I. Moore dijo...

Desde dónde me vigilas? ¬¬

:)

Lady Drama dijo...

oye, qué pasada no? me encanta

creo que todos nos sentimos identificados con esto.
mua!

Zoe Row dijo...

Todos tenemos épocas en las que nos dejamos morir un poquito. El secreto esrá en saber cuando parar para volver a quererse.
Precioso texto : )