Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

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Arpegios

jueves, 9 de junio de 2011

Dardos de picardía

Lucía había decidido tomarse un día para ella, necesitaba cambiar su rutina, divertirse, sentir aquella chispa, ese cosquilleo en su estómago, añadir un punto picante a la aburrida y desquiciante monotonía que le asaltaba, cada vez, con más frecuencia. Sacó del cajón de su mesa de estudio un mapa de la ciudad, y cerrando los ojos, señaló un punto al azar. Aquel sería el territorio de sus fechorías, con tiempo límite de una hora, y con las dos únicas reglas de no hablar, ni haber contacto físico.  


Vaqueros, camiseta con un hombro al descubierto, zapatillas tipo Converse y un poco de maquillaje serían todo su uniforme. Sin pensárselo dos veces salió a la calle y se dirigió a aquel lugar, un centro comercial del centro de la ciudad. Entró en la sección de música, cine y videojuegos, comenzando un intercambio de miradas con un chico joven que por allí se encontraba. 


Una sonrisa, enroscarse un mechón de pelo entre sus dedos, humedecerse los labios de vez en cuando y un guiño de ojos, fueron suficientes para que aquel chico no le quitase la mirada de encima. Ella sonrió para sí mientras con un silencioso "click", añadió a su contador de visitas una nueva conquista de aquel atractivo desconocido. 


Como una cazadora fue recorriendo aquel territorio, saltando rápidamente de presa en presa, disparando dardos de picardía y seducción, mientras sentía que la adrenalina se disparaba por sus venas y el corazón le latía en una danza de síncopas y contratiempos. Le gustaba sentirse deseada y más aún sí no había ningún tipo de contrato o compromiso, si era libre.  


Cuando llegó a casa, se dio cuenta que en una de las bolsas que llevaba, había una nota con un número de teléfono y una petición: "llámame". El contador de visitas había alcanzado el número clave que haría pensar a Lucía, que aquella era una sublime señal del destino, y no debía desaprovecharla. 


("Contador" - Dibujo realizado y fotografiado por Leyre L.G)

2 comentarios:

Mr. X dijo...

Una señal del destino, me gusta
un beso

Anónimo dijo...

C: me gusta si si si, y...ha llamado?
la curiosidad puede conmigo!

PDT: ya jope, nose porque no me deja, porqe en el blog de kashito si que puedo comentar con mi cuenta... :S el blog esta un poco chueco...y por cierto gracias por los animos... eres un sol! (K)