Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

Por favor, no toméis nada prestado sin avisar. Gracias. Puedes contactar conmigo a través del correo electrónico: nodisparenalapianista@gmail.com

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Arpegios

jueves, 26 de mayo de 2011

XIII. Otra Noche Y Sin Compromiso

Mientras, Luis se había quedado a solas con Dani, quien lo observaba a cierta distancia. 
  • ¿Así que te gusta seducir a las chicas y luego aprovecharte de ellas, eh?
  • No... no... no se qué me ha pasado... yo... - a penas pudo tartamudear.
  • Tú, tú, tú, ¿qué? - repitió Luis burlón. - Debería darte una paliza por eso...
El rostro de Dani palideció. Su boca se abrió en un gesto de horror, pero no consiguió articular ningún sonido, sus ojos se enrojecieron como si fuese a echarse a llorar en cualquier momento. 
  • ¡Pff! - resopló - ¿Sabes? No quiero que me encierren por esto, pero no será por falta de ganas. Así que te lo diré muy clarito, como te vuelvas a acercar a Cristina... ¡es más! como vuelvas a salir de casa y te vea alegremente por la calle, entonces sí que puedes echar a correr, porque no lo dudaré dos veces, te cortaré los huevos, y después te partiré las piernas, ¿queda claro?
  • S... s... sí...
  • ¿Qué has dicho? No te he oído, ¡habla alto, joder!
  • Sí...
  • ¡Así me gusta! ¡Y ahora lárgate de mi vista! 
 Aún sorprendido por su caridad, da media vuelta y se aleja de él. 
  • ¡Oye espera! - grita entonces Luis. - ¡Se me ha olvidado decirte una cosa!
Avanza corriendo hasta donde está Dani, que le mira sorprendido, y sin pensárselo dos veces, descarga con toda su fuerza un puñetazo contra su nariz, que de un seco chasquido se rompe bajo los nudillos de Luis. El grito de dolor resuena por toda la calle. La sangre comienza a emanar a borbotones, y tirado en la calle por el impacto, a penas puede respirar sin ahogarse. 
  • ¿De verdad creías que te ibas a ir tan campante? - sonríe. ¡Espera en casa a que te llegue la denuncia! 
Y dicho esto, da media vuelta y se aleja silbando. 

2 comentarios:

DANI dijo...

Aiss joder, que mal rollo me da este tocayo :((

Besos asustados

Beta. dijo...

Hombreeeee!! jajajaja
bssss