Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

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Arpegios

sábado, 5 de marzo de 2011

Por Mario Vargas Llosa

A todas vosotras:

Todas las mujeres bellas son
las que andan por la calle con abrigos largos y minifaldas, las que huelen a limpio y sonríen cuando las miran. Sin medias perfectas, sin tacones de vértigo. Las mujeres más bellas esperan el autobús de mi barrio, o se compran bolsos en tiendas de saldo. Se pintan los ojos como les gusta y los labios de carmín de chino.

Las flores del desierto son las mujeres que tienen sonrisas en los ojos, que te acarician las manos cuando estás triste, que pierden las llaves al fondo del abrigo, las que cenan pizza en grupos de amigos y lloran solo con unos pocos, las que se lavan el pelo y lo secan al viento. Las bellezas reales son las que toman cerveza y no miden cuantas patatas han comido, las que se sientan en bancos del parque con bolsas de pipas, las que acarician con ternura a los perros que se acercan a olerlas.

Las preciosas damas de chándal de domingo. Las que huelen a mora y a caramelos de regaliz. Las mujeres hermosas no salen en revistas, las ojean en el médico, y esperan al novio ilusionadas con vestidos de fresas. Y se ríen libres de los chistes de la tele, y se tragan el fútbol a cambio de un beso. 

Las mujeres normales derrochan belleza, no glamour, desgastan las sonrisas mirando a los ojos y cruzan las piernas y arquean la espalda. Salen en fotos rodeadas de gente sin retoques, riéndose a carcajadas, abrazando a los suyos con la felicidad embotellada de los grandes grupos. Las mujeres normales son las auténticas bellezas, sin gomas ni lápices. Las flores del desierto son las que están a tu lado. Solo hay que saber mirar mas allá de las piernas torneadas, del tipazo, de los pechos de vértigo. Efímeros adornos, vestigios del tiempo, enemigo de la forma y enemigo del alma. Vértigo de divas, y llanto de princesas.

La verdadera belleza está en las arrugas de la felicidad...

5 comentarios:

Mr. X dijo...

Un texto precioso
Un beso

Summer dijo...

Ojala hubieran más personas que pensaran como Mario Vargas Llosa. Muchas gracias por compartir este texto con nosotros, me ha encantado :)

Un saludo

VENUS dijo...

me conmovio hondamente... gracias por mostrarnos este hermoso texto de varguitas!

merce dijo...

Sin palabras...!!!
Puro homenaje a la belleza aútentica.
Cuanto anhelamos casi todos que nos amen así.

Un saludo.

Pluma Roja dijo...

Por algo la esposa de Vargas Llosa le dijo: "Solo sirves para escribir" soy fan de este escritor desde antes que ganara el premio Nobel. Precioso texto.

Besos.