Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

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Arpegios

viernes, 11 de marzo de 2011

Bajo la fina llovizna

("Local" - Fotografía de Leyre L.G)

Aquella noche, a principios de verano, tras los últimos exámenes del curso, Carlos y María quedaron para tomar algo en uno de los bares del centro. Se encontraron frente a la facultad, acompañados por una fina llovizna cómplice de un significado que entonces desconocían.


Ya en el interior, eligieron una mesa pequeña y redonda, alumbrada con una vela que titilaba al son de miradas y conversaciones divertidas y espontáneas. El local era pequeño, de luz cálida y música tranquila. Había un pequeño escenario donde descansaba un piano de pared, una batería, una guitarra, un chelo y un saxofón. Pronto daría comienzo un concierto de jazz explosivo y caótico, donde cada músico disfrutaba de sus cinco minutos de gloria. 


La velada transcurrió sin contratiempos, disfrutando de cada detalle, de cada palabra, de cada mirada. Miradas que traspasaban la escarcha de aquellos corazones que ardían en deseos de volver a latir a contratiempo. Carlos decidió acompañar a María hasta casa, detalle que agradeció de buena gana. Cuando llegaron al portal, ninguno de los dos quería despedirse tan pronto, así que decidieron rememorar la noche, la música y las conversaciones.  


Entonces, aquella fina llovizna comenzó a caer, y Carlos decidió resguardarse bajo el paraguas de Maria. Ella comenzaba a sentir ese cosquilleo, una mezcla de deseo y nerviosismo, el estar cerca de Carlos siempre le producía esa sensación, aunque no quisiera reconocerlo. Le gustaba su compañía, pero tenía miedo de que aquello pudiese significar algo más, y no quería arriesgarse a que pudiese volver a perder a alguien otra vez. 


Se quedaron en silencio durante a penas un minuto, tiempo suficiente para acallar cualquier duda o temor. Y entonces, ocurrió. Carlos atrapó los labios de María en un suave y cálido beso. Y luego muchos más; mordiscos, abrazos y pasión, pasión a raudales. Ella lo atrajo hacia sí para evitar que pudiese ir a ninguna otra parte, mientras él se perdía por su cintura, su espalda y su pelo. 


Fueron cómplices aquella noche, la lluvia, las estrellas y aquel portal, y lo serían muchas otras noches más. 

("Bajo la lluvia" - Dibujo de Leyre L.G)

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuántos detalles describes, cuánto sentimiento atrapas en tus palabras, cuanto amor desprenden tus frases encadenadas...
Sin duda un texto precioso de lo que es sin duda una noche maravillosa.

Aura, eres la mejor =)

E. dijo...

Me flipa el dibujo!

Beautiful Disaster dijo...

Van a coger un buen resfriado, pero valdrá la pena. El dibujo precioso ;)