Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

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Arpegios

sábado, 23 de octubre de 2010

IV. Jazz Night


("Sintonía" - Fotografía de Leyre L.G)

Después de varios meses sin pisar el Swing Jazz, con su luz tenue y cálida, su ambiente relajado, sus rincones íntimos, su piano de pared, sus velas y sus vasos de etiqueta, ayer noche decidimos dar rienda suelta a nuestros besos sincopados con sabor a naranja y jazz.

La gente comienza a llegar, y no podemos evitar analizar cada gesto, cada mirada, cada movimiento, como parte de nuestro futuro trabajo. A nuestra izquierda, una pareja joven, ella con dotes de mando, Coronita, elegante, tabaco de liar. Él, torpe, Gin Tonic, informal. Ambos se desean desde que llegaron, aunque sin embargo, no mantienen ningún tipo de relación, seguramente sean amigos. Su catalizador, el alcohol. Tras dos copas y tres cervezas, desatan su pasión.

A nuestra derecha un grupo de cinco hombres, deducimos su soltería al no llevar anillo de matrimonio. No conseguimos asociarles en su amistad. A dos de ellos les gusta este ambiente, la música, sobretodo la música. A uno de ellos le motiva mas los culos que se contonean al pasar, otro, simplemente, está; tal vez le importe más el estar juntos, que el estar precisamente en ese local, y el último no soporta estar ahí, aprovechó la mínima oportunidad para excusarse con un "tengo sueño" e irse.


Comienza a sonar la música. Piano y voz. Concierto íntimo. La melodía, sencilla, y la voz, simplemente, perfecta. Dulce, aunque con fuerza. Se hace el silencio, como si el respirar pudiese entorpecer su sintonía. Nos fundimos en el ambiente, parece una película clásica. Siento un escalofrío, una corriente eléctrica. Paladeo cada nota, cada acorde, cada pausa, cada escala... Suspiro.


Estallamos en aplausos y les hacemos tocar un par de canciones más, antes de termine completamente su pequeño concierto.

La velada fue fantástica.

Ella Fiztgerald & Miles Davis - Prelude to a kiss

2 comentarios:

enjoymylyrics dijo...

tal y como lo describes, debió de ser genial. me ha gustado la chica que bebía Coronita.

tinta negra dijo...

todo resulto Genial ,no?
de eso no me cabe la menor duda!°


Saludos!°