Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

Por favor, no toméis nada prestado sin avisar. Gracias. Puedes contactar conmigo a través del correo electrónico: nodisparenalapianista@gmail.com

Un saludo, y ¡gracias por vuestra visita y comentarios!



Arpegios

martes, 10 de agosto de 2010

Perseidas


(Intento de captura de una estrella - Fotografía de Leyre L.G)


Tras leer varias tiras cómicas de Mafalda, sin que un ápice de sueño asome tras mis párpados, y siendo suficientemente tarde como para poder estar ya en mi quinto sueño, decido apagar la luz y subir la persiana. Oigo al vecino murmurar blasfemias. Es casi como un ritual, siempre a la misma hora. Intento no reírme demasiado alto.

Acomodo la almohada bajo mi cabeza y me acurruco bajo el edredón. Una ligera brisa me revuelve el pelo y siento como los pelillos de mi brazo se erizan, un cosquilleo me recorre de pies a cabeza.

Una pequeña parcela de cielo se acomoda a mi campo de visión. Hay suficiente oscuridad para ver algunas estrellas. Me mantengo agazapada, en silencio, casi sin respirar, como si ello pudiese alterar el orden de la naturaleza.

De repente, una estrella fugaz. A penas sí tenía brillo, pero recorrió largo camino antes de desaparecer del todo. Parpadeé varias veces creyendo habérmelo imaginado, normalmente son muy tímidas y escurridizas. Eso me dio ánimos para seguir mirando, casi sin pestañear, en una postura un poco de contorsionista. Otra mas brillante cayó como una flecha, de camino mas corto, pero lo suficiente para exclamar entusiasmada.

Una lágrima, también tímida y fugaz, rodó por mi mejilla hasta estrellarse contra el colchón.



En los próximos días, las Perseidas, también conocidas como Lágrimas de San Lorenzo, ya que su período de actividad se extiende desde el 16 de julio al 24 de agosto, y tal día como hoy es el día de ese santo, se dejarán caer por el cielo del Hemisferio Norte. Son meteoros que transcurren a alta velocidad, radiando de la constelación de Perseo. Su máximo apogeo suele observarse entre el 11 de agosto y el 13 del mismo.

Este es el segundo año que hago mención especial a este acontecimiento tan mágico. Así que, si tenéis oportunidad, y el cielo se os presenta despejado, y sin mucha contaminación lumínica, os recomiendo que dediquéis unos minutos a contemplarlas, porque merece la pena. Si podéis desplazaros fuera de la ciudad o el pueblo hacedlo, y si tenéis oportunidad, ¡pedid un deseo!


1 comentario:

La Chica Sombra dijo...

¡Hoy las veré!

Me gusta la foto...aunque más la de la publicación posterior.