Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

Por favor, no toméis nada prestado sin avisar. Gracias. Puedes contactar conmigo a través del correo electrónico: nodisparenalapianista@gmail.com

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Arpegios

martes, 3 de agosto de 2010

IV. Otra noche Y Sin Compromiso


- ¡Joder tío, hemos perdido! Yo no pienso darte ningún morreo - bufó Fran echándose las manos a la cabeza.
- Es parte del trato hermanito, ¿recuerdas?
- ¡No, no! Ni de coña, eso es un trato que habéis echo Luis y tú, ni Cristina ni yo estábamos de acuerdo...
- Pues tú no has dicho nada cuando hemos cerrado el trato...
- ¿¡Qué voy a decir!? ¡Si no me ha dado tiempo!

Claudia y Cristina sonreían ante la victoria.

- Bueno, no hace falta ni que le de a la bola, ¿no?
- Termina la jugada, Cris, que así podremos celebrarlo como se merece...
- Muy bien

Se reclinó ante la mesa de billar y con un ligero toque, la bola blanca golpeó a la negra, que se introdujo en la tronera.

- ¡Bah! Yo me salgo a fuera a fumar - rezongó Fran.
- Te acompaño - dijo Cristina.
- ¿Tú fumas? - preguntó incrédulo.
- No, pero paso de estos tortolitos, se tienen ganas desde que se vieron, y no quiero estar estorbando... - le susurró.
- ¿Luis y mi hermana?
- Sí, ¿no te has dado cuenta? Llevan tonteando durante toda la partida...
- Pero si yo pensaba que...
- ¿Qué?
- Nada... - dijo sacudiendo la cabeza. - Las damas primero...
- ¡Uy! No sabía que fueses todo un caballero...
- Ya ves... Se ve que mi hermana no te ha dado una buena imagen de mi...
- Bueno, no habla de ti, pero lo poco que ha dicho... - sonrió con malicia.

Salieron a la calle y se sentaron en la terraza de aquel bar. Enseguida apareció un camarero, quien les tomó nota.

- Una cerveza - contestó Fran.
- Que sean dos - pidió Cristina.
- ¿Heineken, Mahou... ?
- Heineken - respondieron al unísono.

Por primera vez reparó en ella, sorprendido una vez mas por su elección. Su melena ondulada de color castaño, le cubría los hombros, a penas sí se había maquillado; aquella fina línea de ojos de color negro le hacían una mirada muy sugerente. Sus labios brillaban bajo la luz de las farolas, ya que de vez en cuando se los humedecía con su lengua. Vestía con una camisa ajustada de color rojo, dándole un aire de mujer peligrosa, pantalones pitillo negros y unos zapatos de tacón, aunque no demasiado altos.

- ¿Has terminado ya con tu reconocimiento? - le sorprendió Cristina, sacándole de su ensimismamiento.
- ¿Eh? Perdón, yo... no quería, eh... - farfulló azorado.
- Jajaja, tranquilo... ¡Mira, salvado por el camarero! Aquí llegan nuestras cervezas...

2 comentarios:

Viñas dijo...

Bueno!
Muy bueno!
Otra vez has conseguido dibujar los ambientes con las palabras!
Estoy un poco ausente, pero no perdida! ¿qué tal acabaste con tus examenes?
La distacia no es signo de olvido!
; )

Lady Drama dijo...

Ayy me gusta, mucho! me lo he imaginado todo todito todo :D