Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

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Arpegios

jueves, 12 de agosto de 2010

II. Illumination


("Vuela" - Fotografía de Leyre L.G)


Los mismos acordes, una y otra vez, la misma cantinela de siempre...

Era su forma de sentirse viva, rebozándose una y otra vez en la misma salsa. Y ya olía. Se silenció un momento, intentando amueblar todo aquel desbarajuste de razones e ideales que le hacían mancharse con tanta facilidad, metiendo el dedo en el tarro y removiéndolo todo de nuevo, sólo por no sentir ese vacío que le oprimía las costillas. Aunque con ello acabase con todo el mantel lleno de grasa.

Se sinceró. ¿Por qué? Sencillamente porque era su forma, tal vez no la más sana, de intentar que al otro lado reaccionasen y así tener algún motivo para poder odiar, cómo si ello pudiese provocar el caos en sus esquemas, y fuese más fácil volver a empezar. Lo cierto es que no tenía mucho sentido.

Entonces habló "la voz de la experiencia". Fue clara, sincera. Aquello que dijo tenía tanta razón como que la tierra era redonda, y no plana, como los meros argumentos con los que intentaba excusarse de su actitud Infantil. Le sirvió para darse cuenta que tenía que apreciar lo que tenía, vivir el presente y no en el pasado, y tampoco adelantarse al futuro. Simplemente vivir y disfrutar.

Aquello chocó de nuevo contra aquel muro de cartón piedra que había ido construyendo a su alrededor. Fue tan certero que lo derribó de un sólo golpe. Y entonces se dio cuenta de su error. Se estremeció, una ráfaga de aire se coló entre aquellos ladrillos. Le devolvió parte de la fuerza que necesitaba para seguir caminando y no quedarse en un punto muerto.

Aquella misma noche pudo liberarse de los grilletes a los que se había encadenado sin darse cuenta, y pudo sentir como su corazón y su propia alma podían volver a pronunciar aquellas palabras a las que había tachado de tabú durante tanto tiempo, porque lo sentía de nuevo.

Un cosquilleo le removió las entrañas. Estaba viva.

A "la voz de la experiencia", gracias.

1 comentario:

La Chica Sombra dijo...

Si cositas buenas claro que me aporta!

Pero buff...él es en plan "confia en mi hasta dentro de tres años".
Y claro, aquí estoy yo mientras volviendome loca pensando que estamos desprovechando el presente por una mierda de sueldo. Jum xDD