Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

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Arpegios

sábado, 24 de julio de 2010

Hazaña


- ¿Te atreves a pasarte el ancho de la piscina buceando? - dije.
- ¿El ancho buceando? No se, eso solía hacerlo en mis años mozos - dijo mirando al otro lado, calculando la distancia.
- Bueno, o hasta donde lleguemos... puedes impulsarte desde la pared...
- Está bien - sonrió, he hizo que entrechocásemos las manos en el aire. - ¡Nos vemos al otro lado!

Cogió una bocanada de aire y desapareció en el fondo de la piscina. Lo seguí con la mirada, mientras avanzaba con rapidez hacia el otro extremo de la piscina. De ancho mediría unos 21 metros. No estaba nada mal.

Me preparé mentalmente para la hazaña, calenté un poco los músculos. A penas había gente en la piscina así que no tendría problemas de tráfico.

Cogí aire, no mucho, y me impulsé con fuerza desde la pared. Salí disparada hacia adelante. Braceaba sin perder el ritmo, casi sin atreverme a mirar hacia adelante, por no perder la concentración y quedarme a mitad de camino. Sentía que el corazón me bombeaba con fuerza, y una presión se ceñía a mis pulmones, pero yo continuaba nadando con todas mis fuerzas. Cuando ya pensaba que me iba a estallar la cabeza, levanté la mirada y vi que el otro lado estaba mas cerca de lo que había imaginado, así que, en un último esfuerzo, nadé con furia para alcanzar cuanto antes la otra orilla.

Cuando asomé la cabeza por encima del agua, mi acompañante ya había llegado. Los dos gritamos y reímos ante nuestra hazaña.

- ¡Vaya, muy bien! ¡Estás mas en forma de lo que había pensado! - dijo.
- ¿Acaso lo dudabas? - respondí satisfecha. Después de tanto tiempo, no había perdido resistencia, y seguía aguantando bajo el agua como una sirena de agua dulce.

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