Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

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Arpegios

sábado, 5 de junio de 2010

Jazz Night



"Swing" es el nombre de aquel bar, y colgada fuera, a modo de reclamo, está la funda de una guitarra. La luz es cálida, tenue, todavía no hay mucha gente. La música suena ligera, de ritmos rápidos, sincopados. Enseguida nos atiende un camarero. Me permito el lujo de pedir Vodka con limón, quiero disfrutar de un momento para mi.

Las conversaciones se suceden. Anécdotas de exámenes, reír por no llorar, juegos de doble sentido, y más humor. El ambiente nos calma poco a poco, y la gente comienza a llegar.

En un rincón hay un piano, una batería y unos bongos. En seguida llega un chico de aspecto cubano, con el pelo en punta, quien coloca junto a la pared un precioso bajo. Hemos elegido el sitio ideal, y la noche no puede ser mas mágica, pienso. Música en directo. Música de Jazz en directo. No puedo evitar sonreír.

En seguida comienza el directo. Dos cubanos, uno a los bongos y otro al bajo, un americano al piano, y un chileno a la batería. Conectan. Mi pie no puede parar, y mis dedos repiquetean nerviosos encima de la mesa. Es como una descarga eléctrica, se me ponen los pelos de punta y me embarga una absoluta felicidad. Se me escapan las sonrisas.

Un sólo de batería, el chico hace redobles con las baquetas, que juegan entre sus dedos, se escapan, brincan, parece que tienen vida propia. Más fuerte, más despacio, más rápido, más lento. Su cara de concentración es absoluta, como si a su alrededor no hubiese nadie más que su grupo y él.

Un solo de bajo. El chico parece estar en éxtasis. Una sonrisa le cruza la cara de oreja a oreja. Disfruta con lo que hace. Juega con la melodía, con el acompañamiento. Es un sonido grave, profundo, intenso, como si te abrazase, muy quedo, como intentando pasar desapercibido, pero en realidad, está ahí.

Un solo de los bongos. El ritmo lo lleva en la sangre, le corre por las venas. Me entran una irrefrenables ganas de salir a bailar en medio del bar.

Un solo de piano. El tipo está abstraído totalmente. Sus caras son todo un poema, y sus dedos vuelan literalmente por encima de las teclas. Es un virtuosismo sublime. Mis dedos quieren despegar también. Sus acordes son juguetones, saltarines, intensos...

Y todo el conjunto crea un ambiente totalmente mágico. Miro a mi alrededor. Todo el mundo está atento, siguiendo el ritmo con los pies, manos o cabeza. Alguna sonrisa se escapa, un susurro, una mirada... Aunque también hay a quien le interesa más, comerle la boca a su novio que escuchar el entrañable grupo. Me río, y continúo disfrutando de aquel momento, de nuestro momento, amigos y música de jazz, ¿qué más se puede pedir?

Jazz Piano Trio Arrange

3 comentarios:

casandra dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Leodegundia dijo...

No hay duda de que fue un monento muy especial, buenos amigos y buena música, son momentos que hay que repetir muchas veces.
Un abrazo

Kashit0 dijo...

Me encanta la música en directo.

Tengo una amiga que dice que tengo mucha suerte con los conciertos a los que voy, que siempre salgo encantada, pero lo cierto es que desde que entro tengo los pelillos de punta.
Me encanta la ilusión con que gente tan distinta asistimos a sentirla, como la disfrutamos, las luces, la de al lado que se emociona porque tocan su canción, el que sube al escenario y se emociona por las palmas improvisadas, porque nos sabemos sus estribillos...

Sería terrible vivir sin música :)