Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

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Arpegios

sábado, 19 de junio de 2010

III. Jazz Night




Por tercera vez consecutiva volvemos a pisar nuestro adorado templo musical de cada viernes. Se me antoja cambiar de bebida y decidimos probar la Piña Colada. Para mi gusto, demasiado hielo, aunque se aprecia el inconfundible sabor a coco.

Observo que hay menos personas que en otras ocasiones, aunque los especímenes siguen siendo igual de estrafalarios que otras veces. Nos situamos en una mesita alumbrada con una pequeña vela, cerca del lugar dónde tocará el grupo. Esta vez está compuesto por un bajista, un pianista, un guitarrista y el batería.

Hacen un pequeño ensayo para probar la acústica y el modo de señalización que usará cada uno para luego darse las entradas. Nosotros esperamos expectantes. Comienzan con un clásico tema muy conocido, "Tequila" de Richie Valens. Los acordes se suceden, comienzan a sintonizar, aumentan el ritmo y la melodía se va apoderando de mis sentidos. Observo como mis dedos ya comienzan a repiquetear nerviosos encima de mis piernas, que también se mueven al compás de la batería, y mis pies, yo entera no puedo parar.

Primer solo de guitarra. "Me encanta este hombre" pienso divertida. Sus caras también son un poema, pero porque está totalmente poseído por la melodía. Me imagino a mi misma interpretando también ese solo y me doy cuenta de que seguramente yo también pondría esas caras. Se muerde el labio, juega arriba y abajo con su guitarra como si estuviese bailando con ella. Simplemente me encanta.

Con un gesto le indica al del piano que es su turno. Sus dedos ágiles se revuelven inquietos por las teclas, saltan y bailan al compás de ese ritmo casi desenfrenado. Y el bajo los arropa a todos, su ritmo es constante y grave, dándole al conjunto una perfecta armonía.

En una de las canciones me siento realmente feliz, no puedo aguantarme las sonrisas y me fundo con la melodía que llega a su clímax, mi boca se entreabre y deja escapar algunos suspiros, estoy en éxtasis, mi cuerpo tiembla a cada redoble, a cada acorde, a cada solo, es realmente fantástico.


Al final todos estallamos en aplausos, se nota que son buenos, su música nos encandila dejándonos un buen sabor de boca.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me hubiese encantado haber ido :( ¡Pero tengo excusa! Me secuestraron jajajaja ¡En serio!
Un abrazo Aura