Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

Por favor, no toméis nada prestado sin avisar. Gracias. Puedes contactar conmigo a través del correo electrónico: nodisparenalapianista@gmail.com

Un saludo, y ¡gracias por vuestra visita y comentarios!



Arpegios

martes, 15 de junio de 2010

Chat Noir



Con la música puesta de fondo, algo sencillo, música de piano para evitar que mis pensamientos se centren en otra cosa que no sea el apasionante mundo del Desarrollo del Lenguaje, intento avanzar entre las páginas del taco de apuntes recogidos durante el curso, cuando de repente, creo escuchar como si algo o alguien golpease la ventana. Miro la hora de mi reloj que descansa sobre la mesa y me imagino al vecino de arriba arrastrando los muebles, así que no le doy mayor importancia. Sin embargo, vuelvo a escuchar, ahora mas fuerte y más claro, un ruido en la ventana e intento imaginar quien puede ser.

De un salto salgo de mi escritorio y me encamino hacia ella, abro la cortina, y en efecto, ahí está, aquel gato negro de ojos verdes que de vez en cuando se deja caer por aquí. Lo miro entre curiosa y sonriente, no me esperaba su visita tan pronto y eso parece que le causa cierta satisfacción porque su mirada denota alegría. Ágil, da un salto desde el alféizar a la calle desapareciendo tras la esquina, no me queda otro remedio que salir en su busca.

Rápidamente me cambio de ropa, aún en pijama no creo que esté muy bien salir así, aunque no creo que a él le importe. Nada mas abrir la puerta, ya espera sentado en el descansillo de las escaleras, aunque sin atreverse a avanzar más.

- ¡Vaya! Pero qué guapo has venido hoy - le digo mientras le rasco detrás de las orejas.

Él ronronea y se deja acariciar, para ser un gato es bastante cariñoso. Me agacho y lo cojo en brazos, parece tranquilo y su mirada brilla con la luz que llega de la calle.

Pasados diez minutos parece recobrar su independencia y me pide que lo deje marchar, como si tuviese algo importante que hacer entre garras. Lo dejo de nuevo en el suelo y me despido con una sonrisa. Antes de que llegue a cruzar el portal, se vuelve para mirarme, como diciéndome que volvería a dejarse caer por aquí.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Huy.... si ya has acariciado al gato, entonces seguro que vuelve por ahí, así son estos gatitos.

Un abrazo Aura