Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

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Arpegios

sábado, 8 de mayo de 2010

VII. Solteras y Sin compromiso

- Yo me quedé mirándole sin saber que decir... ¡me temblaban hasta las piernas! ¡Tenía el corazón que me iba a mil por hora!
- ¡No me extraña!
- Y luego ya pensé que me moría...
- Jajaja, ¿así que al final...?
- ¡Sí, Claudia, al final! ¡Jo! ¡Le quitas todo el romanticismo al asunto...!

Claudia le sonrió con malicia.

- Venga, te dejo que lo cuentes como tú quieras, y prometo no abrir la boca...
- ¿Lo juras?
- Sí, por la cobertura de mi móvil, jajaja...
- No se si eso aporta mucha credibilidad...
- Venga chica, que sí... - dijo mientras hacía como que cerraba una cremallera en su boca.
- Pues después de colocar su mano bajo mi mejilla, a mi se me pusieron todos los pelos de punta, como si me hubiese dado un calambrazo, y me acerqué un poco más a él...Pero como que no se atrevía...
- ¡Cobarde!
- Entonces, levanté un poco mi cara, como diciéndole, ¡bésame, lo estoy deseando, y mis labios también!
- Jajaja
- Creo que pillo la indirecta, porque todavía con su mano debajo de mi mejilla, que después la bajó hasta la barbilla...
- ¡Ah, pensaba! - exclamó Claudia.
- Sí, tranquila... La bajó hasta la barbilla, se acercó un poco más, agachándose lentamente, el tiempo se detuvo, yo creo que todo el mundo contuvo la respiración, y me besó. Lo hizo muy suave, muy dulce, muy tierno, con cariño...
- ¿De verdad? ¿No se te avalanzó?
- No... fue... ¡¡Dios, fue genial!! Cuando ya nos pillamos, me colgué de su cuello y estuvimos pegados un buen rato, jajaja...
- ¡Ayyy! ¡Como me alegro!
- Luego me rodeó la cintura, y cada beso... buah, cada beso era diferente, nos mordíamos los labios, la lengua, mas rápidos, mas lentos, mas suaves, mas salvajes... Y notaba su cuerpo, ¡uy! ¡está cachas, eh! Le iba el corazón creo que mas rápido que a mi...
- ¡Joder! ¡Me estás dando envidia, deja de describir los malditos besos!
- Jajaja... ¿Pero tú no le conocías ya?
- ¡Que va! ¡Yo conocía a los otros, él se ve que se vino de acoplado!
- Pues hizo bien... Luego me acompañó a casa, y ahí... otra tanda de besos... jiji...
- ¿Volveréis a quedar?
- ¡Por supuesto! Pero esta vez, voy a dejar que sea él el que me llame, y el que se preocupe de quedar y tal, paso de colgarme otra vez y que luego pase de mi... Que sea él el que sufra...
- ¡Esa es mi Cris!

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