Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

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Arpegios

viernes, 21 de mayo de 2010

Stop


Suspiré con cansancio. Acababa de salir de un examen y sentí el irrefrenable impulso de escapar de allí, no importaba dónde. Me embargó una extraña sensación que no supe calificar, una mezcla de tristeza, contradicción, tensión y malestar. No tenía ganas de hablar, aunque intercambié unas cuantas palabras con los compañeros de clase.

Casi haciendo mutis por el foro, abandoné la escena y me dirigí a paso veloz hacia casa. Había mucha actividad por la calle. La tarde era soleada, calurosa, y muchos, habían aprovechado para ver el mercado medieval que habían puesto en la plaza. Me deslicé como una sombra entre todos ellos, sin pensar en nada, como en estado automático.

Al llegar a casa no me lo pensé dos veces, saqué los cuadernos y todos los apuntes, que se desparramaron sin orden por encima de la cama, y metí aquel libro que llevaba sin tocar desde finales de marzo.

Salí por el portal y subí las escaleras que me separaban de aquel parque, casi de dos en dos, sin a penas percatarme del cansancio que bombeaba mi corazón. Busqué un árbol sobre el cual apoyarme y me quedé observando la ciudad, que se recortaba contra la luz del atardecer.

Aquella extraña sensación seguía oprimiendo mi corazón, no sentía ganas de hacer nada. Tan solo darle al botón "off" y que todo parase por un momento. Algo había cambiado. Y no lograba identificar que era.

Una hora después, decidí regresar a mi cuarto. Dejé que la música me absorbiera un poco aquella melancolía que se extendía por mi cuerpo, y que dejaba poco espacio para el optimismo.

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