Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

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Arpegios

jueves, 1 de abril de 2010

Rompecabezas


Le miró de reojo mientras se retorcía un mechón de pelo entre sus dedos. Él intentaba sin éxito colocar una pieza del rompecabezas que le había regalado por su cumpleaños. Parecía más fácil de lo que en realidad era.
El sol incidía sobre sus ojos de forma sutil, haciendo que aquel color miel brillase como el oro. Parecía un gato agazapado sobre su presa. Sonrió para sí, estaba tan absorto en la tarea que no se percató de que le acechaba. Humedeció sus labios y se mordió la lengua para no reírse, estaba verdaderamente gracioso así de concentrado.

Despacio, para no asustarle, se fue acercando por el sofá, hasta tenerlo a la distancia perfecta para saltar sobre sus piernas. Todas las piezas saltaron por el aire acabando desparramadas por el suelo.

- ¡Pero bueno! ¿Te parece bonito? Ya casi lo tenía... - dijo haciendo pucheros.

Ella sonrió con malicia. Se acercó con cuidado hasta posar sus labios húmedos sobre los de él. Se enroscó a su cuello y empezó a jugar a morderle la lengua.

- Estabas tan guapo así...
- Ya... y por eso... tenías que... ¡ay! ¿asaltarme?
- Por eso mismo...
- ¡Eres de lo que no hay!

Intentó inmovilizarla agarrándola por las muñecas con una mano. La otra se perdía por su cintura haciéndole cosquillas. Ella no podía parar de reír y retorcerse pidiendo ayuda.

- ¡Ahora no podrás escapar! Jajaja...

La acercó a él y esperó a que se calmase para mirarla intensamente a esos ojos de color zafiro que tan loco le volvían. Entreabrió su boca esperando a que ella hiciese lo mismo. Cuando estaba seguro de que ella sucumbiría a su beso, le sacó la lengua y estalló en carcajadas.
Si las miradas matasen él se hubiese desintegrado en aquél mismo momento.

- ¡Serás malo! ¡Ahora verás!

Y comenzaron aquel juego del que no querían escapar nunca.

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