Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

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Arpegios

domingo, 11 de abril de 2010

De Seo


Se conocieron en un bar de copas un sábado noche, mientras coincidían sus miradas una y otra vez. Jugaban a perseguirse, a esconderse, a buscarse y encontrarse. Las sonrisas se sucedían, tímidas a veces, maliciosas otras, pero sin querer escapar de ese juego.

Ella vestía pantalones de pitillo negro, ajustados, botas de tacón, camiseta de tirantes con escote generoso, lo suficiente para atraer unas cuantas miradas y sentirse deseada. A penas llevaba maquillaje, y sus ojos verdes asomaban vivos entre la neblina del humo de aquel bar. Su melena caía desordenada sobre sus hombros níveos; le daba ese aire de mujer segura y valiente, contrastando con su rostro de fina dulzura. Su sonrisa era magia, daban ganas de perderse en aquellos rojos labios, de probarlos como fruta madura.

Él a su vez poseía el don del misterio. Era como un sigiloso gato negro, de ojos grises aunque cálidos. Vestía unos pantalones negros, contrastados con una camisa de manga corta blanca, resaltando así su tez morena. Su cabello era corto, castaño oscuro. Sus manos parecían delicadas, dedos largos de pianista. Alto. Se movía al ritmo de la música, como fusionándose con ella.


Hablaron de música, arte, literatura, pintura, sociedad, fotografía, poesía, libros, cine, series, naturaleza, ordenadores, juegos, comida, sueños, ilusiones... Compartieron besos, caricias, miradas, abrazos, deseo...

...

Se conocieron en un bar de copas un sábado noche, mientras se dejaban llevar por aquello que latía cada vez con más fuerza.

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