Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

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Arpegios

lunes, 5 de abril de 2010

Alcohol


Eran ya las 12 del medio día cuando he abierto un ojo. De un súbito impulso me he levantado y he ido corriendo a la ventana, he subido la persiana y me he encontrado con el sol saludándome desde las alturas. No me lo he pensado dos veces, me he cambiado y he salido a la calle, no sin antes cogerme un libro para leer.

Es extraño. Llevaba sin tocar ese libro casi dos meses, sin atreverme ni siquiera a mirarlo, y ahora de repente, tengo esa extraña fuerza que me hace salir un poco a la superficie y afrontar lo que llegue. (¿Por cuánto tiempo?)

Había unos niños jugando al fútbol, que cada poco tiempo la pelota se les escapaba cuesta abajo y siempre había algún pobrecito que tenía que ir a buscarlo. Al rato se han ido, no sin antes pasar (inevitablemente) por donde yo estaba. Un niño rubio de carácter afable iba en cabeza, cuando ha estado a mi altura, me ha lanzado un "¡Hola!" muy simpático, a lo que yo le he contestado con otro, más una sonrisa de regalo. Son de esas pequeñas cosas que me hacen sentir bien.

También he reflexionado. He pensado que los recuerdos, o las cosas que inevitablemente tendemos a mirar a sabiendas que nos escocerán, son como el alcohol para las heridas. Al principio duelen y se nos saltan hasta las lágrimas, pero al día siguiente, esa herida está mucho mejor.

¿Curioso, verdad? Como que nos da fuerzas para seguir adelante, aunque al principio nos duela, pero podemos seguir caminando. Esa es la sensación que me ha dado al coger el libro, al atreverme a volver a sumergirme entre sus páginas.

...

Ríen, brindan y beben mirándose a los ojos. De los altavoces del restaurante llega de imporviso una canción: "La felicidad no es pensar en nada. La felicidad es algo inconsciente. La felicidad es un beso de fortuna en la frente". Es cierto. Es justo como canta Paola Turci. La felicidad consiste en sentirse bien así, por el mero echo de estar juntos. Claro que la felicidad es mucho más, es poder decirle algo al otro. A Alex le encantaría poder revelarle su decisión, pero par eso necesita una idea verdaderamente extraordinaria. Algo diferente de Entre Ceja y Ceja. Algo distinto del simple letrero de un restaurante del centro de la ciudad. Le aprieta de nuevo la mano y siente un agradable estremecimiento. Como cuando sabes que todo irá bien.

(Perdona pero quiero casarme contigo - Federico Moccia)



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