Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

Por favor, no toméis nada prestado sin avisar. Gracias. Puedes contactar conmigo a través del correo electrónico: nodisparenalapianista@gmail.com

Un saludo, y ¡gracias por vuestra visita y comentarios!



Arpegios

jueves, 18 de marzo de 2010

Psicología del Humanismo


El principal autor que representa esta postura es Carl Rogers (1902 - 1987). Cree que el individuo percibe el mundo que le rodea de un modo singular y único, estas percepciones constituyen su realidad o mundo privado, su campo fenoménico.

Además, posee la tendencia inherente a actualizar y desarrollar su organismo experienciante (proceso motivacional), es decir, a desarrollar todas sus capacidades de modo que le sirvan para mantenerse y expandirse, una necesidad innata de autoactualización (convertir la potencia en acto, el hombre movido por su tendencia a ser).

Estructura de la personalidad:

Dos constructos principales: el "organismo" y el "self".

El organismo se define como una organización integrada por aspectos físicos y psíquicos que conforman la estructura básica de la personalidad. Es el centro y lugar de toda experiencia.

El self o sí mismo es lo que creemos ser, consciente y regido por las leyes de la percepción. Es una configuración de experiencias y percepciones de uno mismo, responsable de ciertas actividades como pensar, recordar o percibir. Rogers tiene en cuenta el concepto de "self ideal" que representa aquello que la persona quisiera ser.


Desarrollo de la personalidad:

Rogers introduce tres nuevas motivaciones: la necesidad de consideración positiva, la necesidad de autoestima, y la autoconsideración positiva.

El niño percibe que algunas de sus experiencias son aceptadas y evaluadas positivamente por sus padres que, en estas condiciones, le satisfacen su necesidad de amor, mientras otras experiencias merecen su reprobación. En función de esto, el niño va aprendiendo a valorarse a sí mismo. A partir de ahora, en este proceso, el niño comienza a comportarse de acuerdo con unas condiciones de valor o mérito que ha incorporado a su self por imposición de los otros, sin haber experimentado por sí mismo su carácter positivo o negativo, (de esta forma, el niño siente que sólo será querido por los demás y por él mismo si deja de ser él mismo, y por este deseo de amor, renuncia a su propia identidad y se disocia).

Su afán por ser él mismo choca por ser querido. Si la incongruencia se hace especialmente grande, aparecerá el trastorno patológico. En este caso, la persona tendrá una sensación de rigidez perceptiva, de tensión y confusión interior.


Terapia centrada en el cliente:

El objetivo principal es la reintegración de la personalidad, aumentando la congruencia entre lo que la persona experimenta y su correcta simbolización en la conciencia.

Eliminar las condiciones ajenas y que rechazó su punto de vista.
Ofrecer a la persona la vivencia de que es aceptado incondicionalmente por ser quien es él.




(Apuntes de Psicología de la Personalidad)


No hay comentarios: