Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

Por favor, no toméis nada prestado sin avisar. Gracias. Puedes contactar conmigo a través del correo electrónico: nodisparenalapianista@gmail.com

Un saludo, y ¡gracias por vuestra visita y comentarios!



Arpegios

jueves, 31 de diciembre de 2009

12 Horas


1 significado

2 palabras

3 en inglés

4 caricias

5 suspiros

6 melodías

7 besos

8 días

9 de Enero

10 propósitos

11 mi favorito

12 horas

¡Pide un deseo!



¡Feliz año nuevo!

Nela



Permanece tumbada y su respiración es fuerte, pesada, como arrastrando muchos años de vida y viviendo los últimos que le quedan de una forma totalmente relajada. Sin embargo, aun siendo una anciana, conserva el espíritu juvenil de quien estrena zapatos nuevos. Como una chiquilla que corretea pasillo arriba, pasillo abajo. Pero los años ya le pesan.

Le gustan las caricias, que le rasquen detrás de las orejas, el calor del radiador, una camita donde tumbarse, y las galletas para desayunar. También le encanta la fruta, en realidad nunca desprecia una buena comida.

Conserva aún el pelo negro, suave y abundante. Tiene unos preciosos ojos marrones, profundos, danzarines, y una sonrisa encantadora. Se preocupa por los que están a su alrededor, y sabe que nos preocupamos por ella. Ama incondicionalmente a un hombre, al que mira embelesada desde cualquier rincón de la casa.

La conozco desde que era un cachorro. Ha pasado conmigo grandes momentos, y hoy, 31 de Diciembre de 2009 quería dedicarle este post a mi perrita, Nela.


miércoles, 30 de diciembre de 2009

Locos



Llovía, pero aquello no parecía importarles. Corrían, corrían de la mano, salpicándose en los charcos. No llevaban paraguas, no lo necesitaban. Se manchaban con el barro, sacaban la lengua a las personas que pasaban a su lado, creían que estaban locos. Tal vez fuese cierto.
El frío atenazaba sus cuerpos, agarrotando cada fibra de su ser, el aire les cortaba el aliento, la lluvia les calaba los huesos... pero ellos... eran felices.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Muda



- ¿Sabes...

Su pregunta quedó muda ante el repentino asalto de unos labios enloquecidos que ansiaban beber de su boca.

- ... que yo más?

Susurraron entonces aquellos labios sedientos, concluyendo así la pregunta enmudecida.

Déjame entrar



Es como una coraza de acero. Se abre solamente con la llave adecuada y se cierra herméticamente para que nadie pueda penetrar en su interior. Tan solo su propietario es capaz de descifrar los intrínsecos recobecos de sus rincones más ocultos, y hasta muchas veces él mismo reconoce perderse por sus laberínticos pasillos.

Alrededor lo protege una pared de hielo, que tal vez, ejerciendo la presión adecuada o el calor necesario, podría derrumbarse... Pero es un ejercicio constante y hay que tener la paciencia suficiente para no dar marcha atrás una vez que te dispones a intentar abrirlo.

Aunque... tal vez no se trate de pasar por la fuerza, por mera curiosidad, creyendo que así vas a ayudarle a liberarle de un peso que guarda, protege y soporta a su vez... Quizás solamente hay que posar nuestras manos en esa pared de hielo, y ser pacientes... Hasta que él mismo te de permiso para entrar... hasta que sea él quien te conduzca al interior...

domingo, 27 de diciembre de 2009

Caresses



Huí nuevamente del amanecer, aunque esperaba no despertarme antes de que el sol volviese a esconderse...

Apagué el ordenador no sin antes levantar un poco la persiana, para descubrir que el cielo comenzaba a clarearse. Me quedé con la mirada perdida durante varios minutos, intentando vislumbrar algunas estrellas que aún asomaban tímidas y brillantes. Recordé lo que ella me dijo: parpadean. Yo la había mirado de reojo sin creerme o haciéndole creer que aquello resultaba imposible, consiguiendo así que formulase aquella mueca tan graciosa, con mi consiguiente carcajada. Sonreí.

Me tumbé en la cama, ya deshecha del día anterior y me quedé observando cómo la luz del amanecer comenzaba a iluminar lentamente mi cuarto. Debí quedarme dormido, no recuerdo nada más que su sonrisa como si estuviese aquí, a mi lado, como si pudiese dibujarla nuevamente con mi boca, o repasar sus manos con mis manos...

Me dejé atrapar por el amanecer, esperando despertar antes de que el último rayo de sol se escondiese tras el horizonte...


jueves, 24 de diciembre de 2009

Sugar Fog



Empañé el cristal de la ventana y con cuidado planté mi dedo en él, para dejar constancia de mi huella. El calor iba derritiendo el vaho, creando un pequeño círculo alrededor de la yema. Miré a través de él y me reí ante la idea de pensar ver algo a través de esa niebla que nos atrapaba. Pensé que aquello era como estar suspendidos en el vacío, sin ver más allá, ni suelo, ni cielo, ni horizonte. Flotando en la espesura.

Miré hacia arriba, a través del cristal del parabrisas, parecía que el sol luchaba por traspasar aquel manto nublado. Y de pronto lo vi. Casi por arte de magia atravesamos aquel banco de niebla, siendo eclipsados ahora por el frescor del paisaje, por su claridad, y sobretodo, por su majestuosidad.

A mi derecha, a través de un gran valle rodeado de montañas, se extendían hileras de árboles; de pinos, de abetos, de el mas puro verdor primaveral, aun estando en invierno. Y a través de ellos, como emergiendo de la tierra, silenciosas columnas de nubes. Nubes blancas y delicadas, rozando las copas de los árboles. Cielo y tierra unidos por aquellas níveas caricias.




A veces, con pequeñas cosas, con las cosas mas simples, con que tan solo retiremos de nuestros ojos la venda que nos cubre, con que nos paremos a mirar mas allá de nosotros mismos, con que contemplemos el cielo de un amanecer, de un atardecer, o de un nocturno estrellado, podemos dibujar una sonrisa en nuestro rostro.


¡Feliz Navidad!


S.E.X


Quiero cabalgar sobre tu lomo.
Quiero que te anudes en mi cuello y te lo como,
perderemos los papeles follando en ascensores,
en el patio de un colegio o en el techo de mi coche,
brindaremos un orgasmo a la gente que nos mira,
que nos grita, nos critica y en el fondo lo que pasa es...
que se mueren de envidia.


Quiero que me ates a tu cama.
Quiero que me arañes hasta que sangre mi alma,
romperemos nuestros cuerpos a golpes de lascivia,
follaremos en el metro, saldremos en las noticias.
Pensaran que estamos locos, que no somos humanos,
y lo nuestro es puro vicio, sólo sexo, una locura...



(Sexo en la Calle - Los de marras)

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Un millón de veces...



Sintió como sus brazos le rodeaban por la cintura, apoyando la nariz en su nuca, apartando un poco el pelo para sentir su aroma más profundamente. Sintió su respiración, y sin poder evitarlo, un escalofrío le recorrió de pies a cabeza. Un remolino de imágenes asaltaron su mente en el lapso de dos segundos... ¿Cómo explicar que necesitaba cada vez mas de esas caricias...?

Sintió el latir de su corazón, cada vez mas agitado, casi frenético... hasta fusionarse con el suyo propio... Y su olor, enloqueciéndola, obnubilando todos sus sentidos, multiplicando su razón por cero y anulando cualquier pensamiento racional...

Quisiera poder decirle tantas cosas en ese momento... Hablar sin palabras. Hacerle sentir esas palabras. Cerró los ojos y se estremeció al notar que sus brazos se estrechaban para acercarla contra su cuerpo...

Cada tacto, cada susurro, cada mirada, hasta la última fibra de su ser deseaba perderse en aquel terremoto de sensaciones. Perderse, perderse un millón de veces, pero solamente junto a él.

Bajar

("¿Lo aceptas?" - Caja regalo elaborada por Leyre L.G)

... Sí te lo mereces...


domingo, 13 de diciembre de 2009

Chaotics Thoughts



Mis manos sobrevuelan las teclas del piano. Intento darle forma a la melodía que susurra mi voz y que entonan mis pensamientos...


Caminaba despacio entre el bosque verde. Intentaba impregnarse de aquel aroma exótico que le brindaba la naturaleza, donde las gotas de lluvia finas y delicadas, se le quedaban enredadas en el pelo, donde el silencio era mas poderoso y gritaba más fuerte que en el centro de cualquier ciudad, donde sus ojos brillaban cuando los rayos del sol se cruzaban en su mirada inocente...


Posó su mano junto a su rostro. Aquella piel de terciopelo que lo hacían perderse entre el deseo de besarla irrefrenablemente. Una y otra vez, una y otra vez, sin detenerse a pensar si aquello tenía sentido, porque a veces, merece la pena dejarse llevar. Dejarse llevar entre el oleaje de su juventud, de esa rebeldía de mujer segura y a la vez tan frágil, tan delicada...
La observó durmiendo, como su respiración mecía su pecho arriba y abajo, su pecho de florecientes primaveras... La observó muy quieto, junto a ella, casi rozando aquellos labios de seda, aquellos labios de los que bebería para calmar su sed, aquel aliento tan lleno de vida y de sueños...


Mis manos se enredan ahora en tu cintura, recorriendo los finos contornos de tus brazos, de tus manos... Intento ponerme de puntillas para llegar hasta tus labios y aprisionarlos junto a los míos. No puedo evitar cerrar los ojos para sentir mas fieramente el impulso loco de robarte el aliento, de ahogarte entre mis sonrisas desbordadas, de susurrarte al oído que te quiero aquí conmigo, aquí a mi lado, aquí...



viernes, 11 de diciembre de 2009

Sunflower



Cuando me besó, le besé, y él me besó, y yo le besé, y me besó, y le besé, y el mundo se hizo líquido, caliente, pequeño, tenía la piel áspera, la lengua dulce, todo era áspero y dulce y cabía en la frontera simétrica de nuestros labios pegados, que se despegaban a veces, y se volvían a pegar para encontrar otro sabor que era fresco y a la vez ardía, y yo nunca había besado a nadie así, nunca había sentido esa necesidad implacable de besar, y de besar más, de seguir besando, como si me jugara la vida al borde de la boca, como si más allá del cuerpo que me abrazaba no existiera nada, como si los brazos que me estrechaban me protegieran de un vacío negro y compacto que codiciaba la fuerza de mis propios brazos.


(Almudena Grandes, Estaciones de Paso)

martes, 8 de diciembre de 2009

Afternoon



Se está nublando el cielo, aquí donde las montañas son su único límite. El sol ya ha adquirido su brillo invernal, dándole al paisaje una luz tenue y apagado, como en letargo, preparándose para dormir durante largo tiempo.

Estoy sentada a contra corriente, ventana, mesa y tres desconocidos como acompañantes.

Dos semanas fuera y de nuevo regreso a casa por Navidad.

Las montañas están salpicadas por árboles dorados, árboles ardientes y chisporroteantes.

Jason Mraz me canta al oído, en una melodía inquieta y cargada de buenas vibraciones. Mi mente salta de un recuerdo a otro y siento que mis manos tiemblan levemente al recordar el suave contacto de las tuyas. De tu boca entre mis dedos, de tu aliento junto a mi garganta, de tus caricias junto a mi alma...

No puedo evitar sonreír y sumergir mi mirada entre las esponjosas nubes que se dejan llevar por el cielo azul...


lunes, 7 de diciembre de 2009

Sungha Jung


More than words...

domingo, 6 de diciembre de 2009

Addicted

("Aquel mirador en Zamora" - Fotografía de Leyre L.G)


Fue el mejor atardecer desde hacía tiempo, mientras galopábamos rumbo a nuestro destino, mi destino, tu boca.

La carretera serpenteaba entre las montañas, el sol declinaba en el horizonte e iluminaba a las mas altas con un manto dorado, haciendo brillar las cumbres nevadas. El cielo se extendía azul puro hasta donde me alcanzaba la vista.

Mas tarde...

Perseguíamos las luces crepusculares. Desde tonos rojos anaranjados, como si el cielo ardiese, hasta dorados, rosados, violáceos, azules... Estaba despejado por lo que podía ver a las estrellas parpadear, alegrándose de que mis ojos se perdiesen en su embrujo...

20:30..

Aquel mirador estaba siendo testigo de la pasión que nos consumía. El frío atenazaba nuestros cuerpos, más no importaba, nuestros labios se unían una y otra vez, sintiendo el calor de nuestros suspiros. Nuestras manos, se buscaban, se perdían y se encontraban...


martes, 1 de diciembre de 2009

Arcoíris



Miro a través de la ventana.

Está lloviendo.

No me gusta que llueva.

Tengo que aferrarme al suelo para no caer, cuando prefiero estar colgada de las nubes sintiendo el calor del sol.

El cielo llora lágrimas grises.

Hace frío. Un frío húmedo que te cala hasta los huesos. No me gusta ese frío.

Prefiero el frío de las mañanas tempranas; joven, intenso, seco y puro. Que abre tus pulmones para empezar con fuerza un nuevo día.

Un gran nubarrón cubre todo el cielo. Negro. Oscuro.

Cuando estoy a punto de separarme de la ventana, observo entre los edificios un gran arcoíris de colores brillantes que se pierde entre las nubes. Ese pequeño gesto de la Naturaleza es suficiente para que sonría.

¡Buenos días!