Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

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Arpegios

sábado, 12 de septiembre de 2009

Terra



Corría a través del bosque. Descalza. Tan solo arropada por un ligero vestido de seda blanca, que la envolvía con dulzura, que se deslizaba por su cuerpo...

Verde. Tan solo podía vislumbrar de vez en cuando pequeños rayos de sol que se filtraban a través de la enmarañada naturaleza. Árboles, helechos, pequeñas flores silvestres, ramas, troncos, musgo... Todo era verde.

Pequeñas gotas de rocío y sudor perlaban la piel de la jóven muchacha que corría, sola, por el bosque. No huyendo, sino tratando de encontrar.

Todo era silencio. Ni siquiera las pisadas inquietas de la chica disolvían la calma. Cual veloz gacela saltaba y corría entre la espesura, no huyendo, sino tratando de encontrar.

Su cabello se agitaba rebelde sobre sus hombros. Su mirada era firme, segura. Su piel, nacarada. Sus manos finas, pequeñas y suaves. Sus piernas, largas, infinitas. Su figura, ligera, casi como un suspiro.

Corriendo.. persigue sus sueños.

A lo lejos, divisa un pequeño punto que descansa sobre unas rocas. Intenta acercarse para verlo mejor, pero este la esquiva con un movimiento ligero, escondiéndose sin ser a penas visto.
Puede asegurar que es la figura de un muchacho jóven, de ojos profundos y llenos de vida.

Queda a escasos centímetors de donde intuye que se halla. Por un momento decide seguir corriendo, sin perder tiempo. Pero siente curiosidad. Así que espera. Espera...

Poco a poco, el rostro del jóven aparece entre las rocas. Parece asustado, aunque su curiosidad es más poderosa que el miedo que siente hacia lo desconocido.

Ella sonríe y alza una mano para rozar la suya.

- No temas pequeño - apenas susurra. - Acompáñame en este viaje... juntos podremos encontrar nuestros sueños, nuestros deseos...

El joven, coge su mano con timidez y hace un gesto afirmativo con el rostro.

Juntos ahora, comienzan a correr, intentando atrapar esos sueños y deseos que aún quedan lejos, pero que tarde o temprano, conseguirán alcanzar.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola,
Es veгdаd que es la ргimera oсasіon que he visitado
еl blog y debο cοmentar que me resulta intеresante y pοsiblеmente mе tendras
mas a menudo por aquі.
;)

my blοg post: Saray