Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

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Arpegios

viernes, 25 de septiembre de 2009

Hold me

Silencio. Tan solo se podía escuchar el crotorar de alguna cigüeña y el susurrar del aire sobre las hojas desperdigadas por el suelo. A penas sí quedaban en los árboles, dándole un aspecto melancólico.

La mano de él se dejó caer sobre la de ella, cogiéndola con cuidado y estrechándola cálidamente.

El corazón de ella dió un brinco, no había esperado ese movimiento y sentía como la respiración se iba acelerando cada vez más, hasta el punto de creer tener que hiperventilar.

"Respira, respira..." se recordó.

- ¿En qué piensas? - dijo de repente, aunque tan bajito que a penas lo oyó.
- Eh... - intentó dar con una respuesta lógica, aunque sin éxito - ... nada...

Él puso los ojos en blanco y sonrió. Silencio.

- ¡Maldita sea! Estaba pensando que... tenía que acordarme de respirar, porque... me has cogido la mano y... no me lo esperaba... -estalló.
- Tonta... jajaja...
- ¡Bobo! - intentó poner cara de enfado, aunque una sonrisa comenzaba a asomar por al comisura de sus labios.
- Aiss...
- Eso digo yo... al final siempre acabo razonándote lo que ya sabes... ¿será que soy masoquista? jajaja...
- Seh...

Sonrió. También ella dejo caer su mano en torno a sus hombros, acariciándole con ternura el cuello, como haciéndole cosquillas, muy suavemente. Sintió como él se estremecía levemente. Giró la cabeza y la observó atentamente. Con la mano que le quedaba libre, sujetó su rostro con delicadeza, siguiendo con el dedo, las finas líneas de su mejilla.

No podrían determinar cuánto tiempo estuvieron así, en silencio, diciéndose todo con la mirada, porque no hacía falta hablar.

Lentamente...

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