Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

Por favor, no toméis nada prestado sin avisar. Gracias. Puedes contactar conmigo a través del correo electrónico: nodisparenalapianista@gmail.com

Un saludo, y ¡gracias por vuestra visita y comentarios!



Arpegios

sábado, 26 de septiembre de 2009

+13





Le había soltado el pelo, para calmar por un momento su sed. Sin saber qué hacer con sus manos, él las entrelazó rodeándola entre sus brazos, justo por debajo de los suyos... después de que le repasase con su mano en un intento de comprobar que aquello no formaba parte de una fantasía suya, el seguía barriéndola también entre sus dedos a besos...

Continuó recorriendo su cuello hasta cerciorarse de que no había dejado ni un solo lugar vacío en ese estremecimiento.

Mientras tanto, ella se despistaba enrollando uno de sus mechones de pelo con su mano derecha, la izquierda volvía a reconducirlo. Con los ojos cerrados, comenzaba a dejar escapar unas carcajadas nerviosas, casi inaudibles. Entonces se acercó a su oído, y le susurró muy lentamente dos palabras que hicieron que él temblara de pies a cabeza, consiguiendo que la estrechara contra su cuerpo para darle un largo y apasionante beso... Su lengua jugueteaban entre la de ella, como en un baile sincronizado, entre sus dientes, saboreándola con dulzura.

Cuando se separaron, levemente, dejando tan solo casi un milímetro de distancia, él pudo volver a quedar por encima, diciendo: ¡pero yo más!

Y volvió a la carga, mucho más fuertemente que antes... ahora a ella le costaba respirar, estaba siendo arremetida con su fuerte ansia de volverse loco allí mismo. En aquel mirador, ahora partícipe de una agonía de ideas que se esfumaban rápidamente para dar paso a otras. Él ladeó la cabeza sin separarse de su boca, y divisó un lugar más recóndito... Sin decírselo, la cogió de la mano y se la llevó hasta allí.

Atrás quedaba el mirador…

1 comentario:

fabián morales dijo...

si supieras lo que imaginé!!...tienes la manera de incentivar