martes 1 de diciembre de 2009

Arcoíris



Miro a través de la ventana.

Está lloviendo.

No me gusta que llueva.

Tengo que aferrarme al suelo para no caer, cuando prefiero estar colgada de las nubes sintiendo el calor del sol.

El cielo llora lágrimas grises.

Hace frío. Un frío húmedo que te cala hasta los huesos. No me gusta ese frío.

Prefiero el frío de las mañanas tempranas; joven, intenso, seco y puro. Que abre tus pulmones para empezar con fuerza un nuevo día.

Un gran nubarrón cubre todo el cielo. Negro. Oscuro.

Cuando estoy a punto de separarme de la ventana, observo entre los edificios un gran arcoíris de colores brillantes que se pierde entre las nubes. Ese pequeño gesto de la Naturaleza es suficiente para que sonría.

¡Buenos días!

lunes 30 de noviembre de 2009

Noviembre



"Tuve un impulso loco de tumbarte sobre la superficie lunar y cometer una perversión intelestelar contigo".



lunes 23 de noviembre de 2009

Sensual



Posó sus labios junto a su cuello y su nariz aspiró profundamente aquel aroma que lo turbaba profundamente. Cerró los ojos y se dejó llevar por aquel terremoto de deseo que lo hacían vulnerable ante el riesgo de caer en la irracionalidad de la pasión, dejando de lado toda lógica y estoicismo.

Sus dedos recorrieron su perfil, suave y cálido. Descendieron levemente y atraparon un mechón de pelo que se dejaba caer sobre sus hombros ahora desnudos. Suspiró tembloroso creyendo hallarse en un sueño del que no quería despertar.

Besó suavemente aquella piel de terciopelo, de izquierda a derecha, de derecha a izquierda... Sintió como se estremecía, volviéndolo aun más loco, haciendo que los besos se transformasen en juguetones mordiscos, como quien prueba fruta madura, relamiéndose en cada recoveco de aquel paraíso...



domingo 22 de noviembre de 2009

Bright Lights




Amanece. Tan solo se pueden escuchar las suaves caricias de las olas sobre la arena. Camino despacio por la orilla, mojándome los pies descalzos y sintiendo el cosquilleo de la espuma entre mis dedos.

A lo lejos, entre el horizonte, el sol asoma tímidamente, tiñendo de dorados y anaranjados el cielo...

jueves 19 de noviembre de 2009

Ansiedad



Despertó sobresaltada por el ruido del despertador que amenazaba con canciones tediosas y publicidad barata. Lo apagó antes de que eso sucediese y fijó la mirada en el blanco techo, sin muchas intenciones de levantarse.

De repente se vio colapsada por un maremoto de sensaciones confusas y desagradables... Intentó luchar con todas sus fuerzas para que éstas desaparecieran, sin éxito. Su respiración se hacía cada vez más fuerte hasta el punto de tener que incorporarse sobre la cama y apoyar su rostro entre las manos, intentando calmarse.

La vista se le nubló y un estremecimiento angustioso le retorció el estómago, volviendo de nuevo a tumbarse en la cama con las piernas en alto para que la sangre llegase con más velocidad hasta su cabeza. Esa impotencia le paralizó, haciendo que dos lágrimas pugnaran por salir precipitándose hacia el vacío.

Cerró los ojos. Oía su corazón bombear con fuerza en sus sienes. Sintió frío y se dio cuenta que temblaba levemente. Volvió a taparse hasta la barbilla y quedó en silencio durante varios minutos...

Volvió a abrirlos lentamente. Su respiración se había calmado, y la garra que oprimía su estómago comenzaba a desaparecer. Se incorporó totalmente ahora ya segura de que no caería al levantarse de la cama...





miércoles 18 de noviembre de 2009

Fuck


Despertaba. Volvía a sentir esa opresión en el pecho. Estaba nerviosa pero tampoco tenía miedo, no demasiado, no tanto como para no ir a clase.

No recuerdo si me preparaba mentalmente para aguantar durante 6 horas.

Salía a la calle y me encaminaba hacia el colegio, sabiendo que ese día no sería diferente, no mucho mas que los anteriores, si a caso un poco peor, pero tenía la esperanza de que tarde o temprano lo dejarían correr...

Me colocaba en la fila para entrar a clase, con la cabeza agachada para pasar desapercibida, aunque sin conseguirlo, todas aquellas miradas se volvían a mirarme y a hablar entre susurros. Muchas veces lo pensé, preferiría un millón de veces que hubiesen llovido puñetazos sobre mi cuerpo, que soportar aquello...

Entrábamos en clase. Me sentaba en mi sitio y guardaba silencio, ahogando las lágrimas que amenazaban con salir constantemente. Y cada día se repetía la misma escena, aquellas personas con las que había convivido durante 6 años, sin saber cómo, de la noche a la mañana, se habían transformado en verdugos de mi condición de vivir.

Intentaba quitarle peso a aquello, pero no siempre lo conseguía, y acababa llorando amargamente culpándome de mi desgracia, pensando que no valía nada...

Cada día, cada día durante algunos años, sobreviviendo, intentando sujetarme a la superficie y no caer en un abismo del que si me rendía no lograría salir... Vivir atada a los demás, con el miedo de decir algo y resultar herida, luchando y cada día construyendo y reconstruyendo una coraza con la cual protegerme y alejarme de las personas por el miedo a repetir el castigo...

De todas formas, los acontecimientos que suceden a lo largo de la vida, acaban construyéndote como persona, no se si mejor o peor, pero te forjan para sobrevivir, y para darte cuenta de que aunque solo sea por llevarles la contraria, consigues salir del abismo.




martes 17 de noviembre de 2009

Del lat. Sentire



El individuo actual le da una importancia extrema a sentir cosas. Nunca como ahora el ocio estuvo tan vinculado a la obtención de sensaciones intensas, nunca se han consumido tantas sustancias para obtener sensaciones, o escuchar determinados tipos de música sin más intención que la de aturdir.

Igualmente, los medios de comunicación se van convirtiendo en una catarata de estimulación primaria que está destinada a provocar un estado de sobreexcitación, donde no hay tiempo para pensar.

En este contexto, el individuo cae en una trampa narcisista que le hace estar constantemente preguntándose "cómo me estoy sintiendo". En este sentido, la auto observación obsesiva afecta a lo observado, ya que las emociones cambian en el momento en el que la persona deja de fluir en ellas y se convierte en su espectador.

Es decir, que si nos paramos a pensar en por qué sentimos esto o aquello, dejaremos de sentir. Si se observa desde fuera, pierde la esencia. En este sentido, hay que dejar se llevar. Fluir.

El ciudadano moderno en este contexto, se sentirá obligado a sentirse bien, y en este sentido se diría que se instaura una dictadura del bienestar y una medicalización del malestar. Así, el esfuerzo o el sufrimiento son considerados males absolutos que el sujeto está legitimado a evitar.

Se entiende que una vida sana a de ser aquella en donde no hay sentimientos negativos. Y sin embargo, la realidad es que el esfuerzo, el sufrimiento, la tristeza son componentes necesarios de una vida sana.