Todo cuanto encontréis aquí escrito - salvo lo especificado - son retazos de mi caótica mente, fragmentos de vidas pasadas, de mi presente, o del presente de algún alma errante imaginado.

Así mismo, las imágenes que son publicadas junto a los textos, también son de mi cosecha, excepto algunas al comienzo del blog. Suelo dejar una pequeña referencia debajo de las mismas.

Por favor, no toméis nada prestado sin avisar. Gracias. Puedes contactar conmigo a través del correo electrónico: nodisparenalapianista@gmail.com

Un saludo, y ¡gracias por vuestra visita y comentarios!



Arpegios

viernes, 8 de marzo de 2019

Cumpleblog: 10 años

Hace diez años decidí abrir este blog. Casualmente estoy viviendo en la misma ciudad en la que entonces residía, aunque mis intenciones actualmente han cambiado. En aquel momento tan solo quería escapar de esta ciudad a la que percibía hostil, reinventarme, abrir mis alas y volar lo más lejos que pudiese. Ahora tan solo deseo permanecer, hacerla mía, abrazarla y abarcarla, redescubriéndola y a mi con ella. 

Han cambiado muchas cosas desde entonces. Casi me da vértigo pensar lo rápido que ha pasado el tiempo. Diez años. Observo a la niña que era y siento cierta nostalgia: tan llena de vida, de fuerza y de inspiración por todo lo que le rodeaba. Ese ansia por descubrir el mundo, su mundo, de romper con las etiquetas, de dejar atrás el pasado... Me veo ahora y siento que he perdido parte de esa inocencia, parte de esa osadía, de ese ver el mundo con un optimismo casi absurdo. Aunque también aprecio mi templanza, mi sensibilidad, mi calma y la fuerza que aún habita en mi, quizá no tan arrolladora, pero sí persistente y tenaz. 

Abrí este blog con la intención de compartir todo lo que me quemaba por dentro. A día de hoy, las palabras, los pensamientos y los sueños me siguen arañando bajo la piel, aunque me cuesta muchísimo más darles rienda suelta. 

De lo que estoy segura es que, tarde o temprano, me gustaría publicar en papel y seréis los primeros en enteraos. Aunque ahora a penas escriba, tengo guardados relatos y poemas como para empapelar una habitación entera. 

Si aún queda alguien por estos lares y no ha sido engullido por el resto de plataformas más inmediatas y más modernas, gracias por leerme. Seguiré aquí al pie del cañón, aunque tenga que, de vez en cuando, hostigar a mis musas para poder derramar alguna lágrima de tinta. 

Gracias.


miércoles, 23 de enero de 2019

Quimeras

Adoraba el revoloteo de sus miradas, unas veces fugaces, otras a bocajarro, como bebiendo sedienta de aquel estallido casi eléctrico que erizaba su piel. Adoraba aquella media sonrisa dibujándose en sus labios cada vez que se cruzaban como por casualidad. También la ternura de sus manos presionando con delicadeza el punto exacto en el que su corazón se deshacía de aquel caparazón de piedra. Sus abrazos, cada vez más frecuentes, volcando cada sentimiento que no se atrevían a pronunciar en voz alta. Las conversaciones sobre música y planes futuros. Las estrategias para pasar cualquier instante cerca. El sonrojare cada vez que notaba que él la observaba en silencio: unas veces sorprendido, otras divertido, pensativo, atento, curioso... La inquietud y efusividad con la que enfrentaba cada reto, contagiándole esa valentía. Su sentido del humor. Su olor. El temblor desacompasado de su corazón cada vez que pronunciaba su nombre. La confianza con la que le invitaba a pertenecer a su vida... 

Y aún negaba admitir que aquello era amor.

viernes, 18 de enero de 2019

Apercepciones

Estaba al otro lado de la línea. Sin saber muy bien cómo, las decisiones que había ido tomando a lo largo de la vida, le habían llevado a caminar de forma paralela, casi tangencialmente, pero sin llegar a cruzarla nunca. Y no sabía qué le entristecía más: pertenecer a ese lado o no hacerlo en absoluto.

lunes, 31 de diciembre de 2018

Caminos

2018 ha sido un año de crecimiento, aprendizaje, experiencias y personas bonitas.

Comenzaba el año realizando diversos proyectos que me hacían sentir plena, tanto a nivel personal como laboral, aunque sentía que necesitaba algo más, necesitaba recuperar esas alas que yo misma había cortado. 

Me permití pedir ayuda para cerrar viejos círculos y deshacerme de algunos lastres que aún cargaba a mi espalda. Me permití abrazar a la niña que aún habita en mi, darme la mano y perdonarme. También perdoné a los que trataron de abatirme alguna vez y comencé a trazar un puente hacia los que siempre han estado ahí. Entonces me descubrí encajando, una tras otra, todas las piezas de un puzzle que nunca había entendido, convirtiéndome poco a poco en la mujer que quiero ser. 

A mitad de año, un nuevo camino surgió ante mi. Quise renunciar a él por miedo a las fieras que pudiese encontrarme, pero huir no era una opción, esa vez no; así que portando las armas que había ido construyendo hasta entonces, me adentré en lo que ha sido una de las mejores aventuras de mi vida. 

En verano me redescubrí tranquila, alegre, tenaz, escandalosa, radiante, guerrera, llena de vida y de sueños. Además, viajé, me divertí, bailé, me reencontré con viejas amistades, leí bajo el sol y me sumergí en fotografías de colores.

En septiembre comenzó una nueva etapa. Recorría ese nuevo camino fascinada ante las personas que estaba conociendo y ante mi misma. Sentía que ese era mi destino y que nunca había pertenecido a otro lugar. Me llené de emociones, de pasión, de fuerza, de experiencias, de lágrimas de tristeza y de alegría. 

Y ahora, a punto de terminar el año, tan sólo puedo sentirme agradecida, plena y satisfecha. Estoy segura que este 2019 va a estar lleno de nuevas aventuras en las que dejarse llevar, disfrutar, brillar y sonreír. 


Muchas gracias por permanecer. 





jueves, 13 de diciembre de 2018

Hiperestesia

Su grito se clava en mi pecho como un puñal de fuego. Siento su dolor antes que su rabia. Siento su tristeza antes que su ira. Observo cómo se remueve incómodo en su propia pena, acorralado tras todos esos sentimientos que rugen desde su interior. Tiembla. 

Otro aullido se eleva cortando el aire que encierran estas cuatro paredes. Contengo el aliento y la realidad me muerde las mejillas. Me impregno de su ansiedad y su angustia. Bebo de cada emoción sin poder evitarlo, sin querer evitarlo. Tiemblo. 

En ese momento, una voz neutra rompe con su abismo, tendiéndole la mano antes de que pueda perderse en aquel desconsolado océano de recuerdos: 


«¿Cómo te sientes ahora?».

sábado, 27 de octubre de 2018

Citas

Camino con rapidez entre la gente mientras la ciudad se abre ante mis ojos. Las luces de los diferentes escaparates brillan y parpadean intentando captar el interés de cualquiera que quiera dejarse atrapar. La piel de mis mejillas agradece el frío contacto de la noche, mi pelo baila entre la brisa otoñal y mi mirada se pierde tratando de encontrarse con tus ojos color miel. 

El olor a castañas asadas hace que sonría; la primera vez que quedamos, entre pasos torpes y conversaciones tímidas, dimos de bruces con aquel pequeño puesto que nos haría reinventar las meriendas de las tardes de invierno. 

Reconozco entonces tu pelo despeinado entre la multitud. Observo moverte al ritmo de una de esas canciones que tanto nos gusta bailar; casi puedo adivinar de cuál se trata. Me deslizo sin que me veas para atraparte por la espalda, poniendo mis manos alrededor de tus ojos mientras pregunto: 

- ¿Banana Pancakes? 
- Yes, because you're my little lady...

miércoles, 10 de octubre de 2018

Lacónicamente

Le miró con intensidad, pudiendo verse a sí misma sumergiéndose en aquellos ojos azules como el océano. Estaban sentados uno en cada silla pero más cerca que nunca. Estaban hablando de todo y de nada, pero sabía que entre líneas había mucho más, mucho más que sólo palabras triviales. Entonces confesó: 

- Me gustaría tomar un café contigo. 

Pasaron algunos segundos que parecieron eternos hasta que ella atisbó a afirmar: 

- Un... café... 
- Sí. Me gustaría... mucho - sonrió mientras mantenía los ojos fijos en ella.

Sintió que se le cortaba la respiración, pues aquella propuesta, inocente en principio, significaba mucho más que sólo uno café. Significaban horas hablando sin parar entre risas y sonrisas cómplices, minimizando aquella distancia insalvable que los mantenía en una indiferencia aparente, acariciándose sin querer queriendo, y por qué no, quemando aquella tensión con besos en el cuello y mordiscos en el alma. 

Y en realidad se moría de ganas, se moría de ganas por intercambiar mucho más que palabras entre los descansos de clase y clase, pero manteniendo su corazón bajo aquella coraza de espinas que le impedía lanzarse a la piscina tan rápido como le pedía su cuerpo, respondió: 

- Claro, algún día quizá.